Hizo inferiores en Boca, estudió en el exterior y hace historia en la industria del fútbol femenino

DEPORTES 12/01/2022 Por Omar EDEN
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Jaime Phillips es una persona de pocas palabras. No porque tenga poco para contar. De hecho tiene tanto que podría hablar horas y horas pese a sus cortos 28 años. Como supo expresar la escritora Joan Didion, “exhibe cierta dureza” que evidencia, en realidad, una timidez de esas que obligan a encontrar la pregunta que los desarme, que los haga verse como aquel que fueron cuando soñaban ser... En su caso, su sueño se hizo realidad pero en otra forma, una apasionante -e histórica- que descubrió en su búsqueda de convertirse en futbolista profesional.

Jaime Phillips es argentino. Nació en Capital Federal el 15 de enero de 1993, pero creció en un barrio de Pilar, provincia de Buenos Aires, allí donde hizo su formación escolar en el Godspell College, una institución bilingüe que se transformaría en la primera parte del pasaporte a su sueño, que era jugar de manera profesional al fútbol, deporte del que era fanático y practicaba con amigos, hasta que un día la vida le cambió por primera vez.

Quedar en Boca
“Un día, alguien cercano a mi familia me vio jugar en mi barrio, me consigió una prueba en Boca y al principio, como soy muy fanático de River, primero no quería, pero me dijeron que si mi sueño era jugar, tenía que pensarlo de manera profesional. Entonces fui a la prueba en Boca, me eligieron y ahí jugué un año. Entonces Carlos Bianchi estaba como director deportivo y fue en esa época, 2009/10, en la que estuve”.

Jaime tenía 16 años cuando iba todos los días a Casa Amarilla. Jugaba como delantero en tiempos en los que en Primera aún brillaba Martín Palermo y junto a él Lucas Viatri, Pablo Mouche o el mismísimo Luciano Lucho Figueroa, entre otros. Claro que el nivel era tan alto y la intención de llegar tan fuerte, que Jaime decidió probar suerte en Chacarita, donde también quedó. Su destino estaba junto a la pelota, aunque la historia se puede escribir desde adentro o construir desde afuera y ya verán...

Jaime quería ser jugador profesional, pero en su cabeza pesaba -y mucho- la idea de estudiar, algo que terminó por transformarse en mucho más que una idea difícil de resolver. “En un moento empecé a tener una especie de complejo, no se si decirlo así: yo quería jugar al fútbol, pero también estudiar y eso era muy difícil. Y fue en ese momento de mi vida cuando me dieron una beca para estudiar en el exterior”.

¿Destino marcado?
A través del colegio al que iba, Jaime contó con la oportunidad que cambió su vida otra vez o, mejor, le dio el rumbo que hoy lo posiciona como el empresario del fútbol que es. “Me ofrecieron una beca para irme a los Estados Unidos que al principio no me atraía mucho porque yo era chico y el irme a vivir afuera no estaba dentro de mis planes, pero lo pensé junto a mi familia y terminé decidiendo ir. En ese momento estaba con un sentimiento partido, pero hoy lo analizo como una gran decisión porque el irme a California me permitió hacer lo que quería: estudiar y jugar en alto nivel”.

Tomaste la decisión de irte a vivir a otro país en plena juventud ¿Tenías claro qué querías hacer?

-Yo quería complementar el fútbol con el estudio, pero la ambición de jugar en alto nivel pesaba un poco más, siempre estaba.

¿Cómo fue la experiencia?

-Jugué en dos universidades. Me fui de Buenos Aires a los 20 años y al principio pude complementar el fútbol con los estuidios, pero a los 21 o 22 años de repente me vi en la necesidad de tener que elegir porque me llegó la oportunidad de jugar en un equipo profesional y bueno, la decisión fue terminar el proceso de estudio. Yo estaba convencido de que cuando terminara la carrera iba a probar con volver a jugar.

¿Y qué pasó?

-Bueno, terminé la carrera a los 24 años, una edad en la que sos joven para la vida, pero no para reinsertarte en un equipo profesional. Estaba un poco angustiado por eso, pero a través del fútbol me terminé ligando a la gestión, a la industria del deporte, que es lo que estoy haciendo ahora gracias al título en Administración de Empresas que obtuve en California.

Ya llegaremos hasta The Women’s Cup, ese proyecto que ya es realidad. Pero, ¿cómo es que advertirste que el potencial del fútbol estaba en la rama femenina?

-Cuando terminé los estudios me ofrecieron otra beca, esta vez para hacer un posgrado en Italia dentro del negocio del fútbol y fue con esta experiencia más lo que había vivido en los Estados Unidos que advertí todo lo que se venía.

¿Qué viste?

-Que muchas de las mujeres que se integraban a proyectos mixtos terminaban jugando en equipos de Primera, y conecté eso con la gran cantidad de chicas que jugaban en Estados Unidos, pero fundamentalmente con la cantidad de gente que iba a ver los partidos del femenino y eso me hizo pensar en un torneo que pudiera reunir a los mejores equipos para ofrecerlo a las audiencias y a los fanáticos del fútbol femenino, que los hay alrededor del planeta.

¿Ese fue, entonces, el germen de The Womens’Cup?

-Sí. Toda esa experiencia de haber jugado incluso con las chicas en torneos mixtos que hacíamos, de ver la cantidad de aficionados y sobre todo el compromiso e interés que hay en Estados Unidos, donde ya es una industria establecida, se me ocurrió la idea de crear un torneo que contara con los mejores escudos, los mejores clubes del mundo compitiendo en América del Norte, que es la meca del fútbol femenino.

Tenés un equipo hiper profesional de trabajo, entre los cuales está el exarquero argentino Darío Sala. ¿Cuál es su función?

-Sí, por supuesto. Parte del éxito de las cosas se trata de los equipos. Darío es parte del proyecto, trabaja con nosotros, nos conocimos a través de un socio mío y él aporta muchísimo en la visión del fútbol que tiene por su experiencia luego de tantos años como profesional (ndr: surgido en Los Andes, jugó además en River, Independiente, San Lorenzo, Xeréz de España, Deportivo Cali, de Colombia, y el FC Dallas, de los Estados Unidos, entre otros). Él tiene una visión panorámica de la industria y ayudó mucho para que el torneo tenga el éxito que tiene.

¿Tu sueño de futbolista te llevó a descubrir tu faceta de empresario del fútbol y sentís por ese oficio tanta pasión como cuando jugabas?

-Sí. Pienso que si bien mi camino fue distinto, incluso excepcional por cómo se dio, lo veo como una etapa de la vida muy exitosa porque fue una apuesta grande la de aceptar irme de la Argentina para estudiar, terminando el secundario de forma libre porque yo apostaba fuerte a mi sueño de jugar al fútbol, de repente apareció la beca, que era algo inusual, y bueno, acá estamos.

¿Qué te dijo tu familia cuando llegó la oportunidad de irte?

-Lo veían como algo arriesgado, pero terminó siendo una buena apuesta que me abrió un camino enorme y que incluso es fuente de inspiración de varios jóvenes que se van enterando d emi historia y me escriben para saber qué hacer, dónde estudiar y demás. Yo cuento mi experiencia y ayudo en lo que pueda.

¿Te quedaron amigos de tus inferiores en Boca?

-Me quedaron buenas relaciones. No es gente con la que estoy en contacto permanente, pero sí cuando alguno lo requiere, sé que están. Es gente que aprecio mucho y lo mismo me pasa con las relaciones que hice en los Estados Unidos o en Italia. Si bien no quiero nombrar puntualmente a nadie, hay varios jugadores que hoy se desempeñan como profesionales con los que hice relación en su momentos y hoy permanecen firmes.

Fundaste The Women’s Cup, el primer torneo intercontinental de fútbol femenino que ya tuvo su primera edición con PSG, Bayern Munich, Racing Louisville y Red Stars de Chicago. ¿Qué objetivos perseguís?

-El objetivo desde el principio es desarrollar la industria del fútbol femenino y potenciar su crecimiento. Queremos aportar ideas para que el fútbol femenino pueda tener los mismos torneos que el masculino, como lo es esta competencia intercontinental que es The Women’s Cup, porque si bien existen la Copa Libertadores y la Champions League, faltaba una torneo de clubes de distintos continentes compitiendo entre sí y nosotros abrimos ese campo que nos genera mucho entusiasmo. Creemos que es un torneo súper competitivo en el que seguimos trabajando para que crezca cada vez más, que haya cada vez más cubes y creo que estamos por el buen camino.

¿Cuál es el potencial de la industria del fútbol femenino en el mundo?

-Enorme. Porque hay cada vez más mujeres talentosas que se dedican a jugar, porque los sponsors quieren invertir y porque los aficionados quieren ver fútbol femenino. Todos estamos comprometidos con impulsar y solidificar el crecimiento.

¿Te acordás del momento en que con 20 años te subiste al avión para irte de la Argentina?

-Uff, sí, Si bien yo volví para vivir en el país, me acuerdo de ese momento subiendo al avión para irme. Tenía mucha incertidumbre, pero a la vez mucho entusiasmo y la verdad es que hasta el día de hoy pienso en ese instante. En que me fui para jugar, pero también para estudiar y formarme. En cada paso puse toda la energía para que sucediera esto y si bien no me conformo porque hay que ir por más, me veo en ese momento, pienso en todo lo que pasó y es muy emocionante ver el lugar en el que estamos, potenciando el fútbol femenino a nivel mundial.

Fuente: TN

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