“Anatomía de un escándalo”, la exitosa miniserie sobre los privilegios de un club de libertinos

ESPECTÁCULO Por Julia VOSCO
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David E. Kelley tiene un pasado de abogado que se nota en sus temas favoritos; salvo excepciones, como Big Little Lies y Nine Perfect Strangers, ha producido series como L.A. Law, Ally McBeal, The Practice, Boston Legal y muchas otras historias de abogados. Anatomía de un escándalo pertenece tangencialmente al género, esta vez en torno de las indiscreciones de altos funcionarios del gobierno. La serie transcurre en Londres.

James Whitehouse (Rupert Friend) es un reconocido Ministro Parlamentario del gobierno, amigo íntimo del Primer Ministro. Su mujer es Sophie (Sienna Miller) quien comparte con él y sus dos hijos una vida de sosegado privilegio, hasta que una denuncia de violación sacude al matrimonio y amenaza gravemente la carrera política del funcionario.

Olivia Lytton (Naomi Scott), una joven asistente de Whitehouse, es quien acusa de violación al parlamentario. Durante el juicio ella admite que ambos han tenido un amorío durante los últimos cinco meses pero que en su último encuentro él la violó en un ascensor.

"Anatomía del escándalo" está basada en la novela homónima de Sarah Vaughan (Foto: Netflix).
Whitehouse invierte una enorme dosis de energía en lograr que Sophie, su mujer, le crea que la aventura no tuvo importancia, que solo fue sexo, etc. Aquí aparece una primera, leve incongruencia de la historia porque Sophie termina por creerle. La de ella no parece la decisión política de preservar la familia: aunque no es una mujer tonta, le cree.

Mientras el juicio se desarrolla, una cantidad algo agotadora de flashbacks, es decir imágenes retrospectivas, muestran a Whitehouse como estudiante en Princeton, entregado a los proverbiales excesos de una asociación de “Libertinos” donde se forjó su sólida hermandad con quien ahora es Primer Ministro. Leal a su promesa de “Omertá”, el Primer Ministro no le retira su apoyo ni aun en los peores momentos y no es solamente por amistad.

"Anatomía del escándalo" logró destronar a "Bridgerton" como la serie más vista de la plataforma (Foto: Netflix).
“Anatomía de un escándalo” pone el foco sobre la determinación de la mujer al decir “no”
Aquí hay otro punto débil en la construcción argumental. Pero un giro todavía más endeble de la historia se presenta en torno de la figura de la fiscal, Kate Woodcroft (Michelle Dockery). Aunque la serie no vacila en señalar víctimas y depredadores, tal vez lo más interesante de Anatomía de un escándalo es la forma en que muestra cómo funcionaba antes y cómo funciona ahora la ecuación sexual entre el varón y la mujer.

    
"Anatomía del escándalo" fue desarrollada por David E. Kelley y Melissa James Gibson(Foto: Netflix)
Queda claro que durante mucho tiempo lo que regía era el deseo del varón; la mujer ni siquiera sabía que podía negarse y muchas veces no lo registraba hasta que era demasiado tarde. Hoy quedó legislada la determinación de la mujer en el momento en que dice “no”. Y esa circunstancia es un formidable argumento en una controversia legal.

Fuente: TN



   
 
 
 
 

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