El grupo anti grieta prepara otra reunión y pone la disputa entre Rodríguez Larreta y Mauricio Macri

POLÍTICA Por Marcos SHAW
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Casi como si el gobierno de Alberto Fernández estuviera a punto de culminar sin chances de seguir por cuatro años más, en la Argentina de la polarización extrema ya se comenzaron a plantear escenarios electorales que van desde una sociedad partida en tres -Frente de Todos, Juntos por el Cambio y lo que Javier Milei les robe a ellos- hasta un posible enfrentamiento entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri que dirima, como si de eso se tratara, cuál es el modelo de país que prefieren los argentinos.

Esto no quita que, aunque faltan al menos 13 meses para el cierre de listas y 15 para las PASO, la maquinaria electoral ya esté funcionando en los principales espacios políticos, que buscan tener todo definido para cuando llegue el Mundial de Qatar y arrancar de lleno con la campaña a partir de enero.

 
Los que no se quieren quedar atrás y están trabajando en construir una oferta son los integrante del bautizado “grupo anti grieta”, que irrumpieron con una cena en la casa de Juan Manuel Urtubey un mes atrás y ya están preparando el segundo encuentro, en el cual habrá definiciones más concretas, se hablará de los dirigentes con aspiraciones presidenciales de la oposición y se ampliará la mesa. La idea es que se haga la semana que viene pero, si no dan los tiempos para coordinarlo, será, a más tardar, la que le sigue. De la primera reunión participaron los gobernadores Gerardo Morales (Jujuy) y Juan Schiaretti (Córdoba), el ex presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, el diputado y ex ministro del Interior, Florencio Randazzo, el ex gobernador chaqueño Ángel Rozas, la diputada Graciela Camaño, el diputado y también ex titular de Interior, Rogelio Frigerio, y el intendente de Rosario, Pablo Javkin.

La respuesta automática que ensayaron todos los presentes cuando trascendió el cónclave marca a las claras cuál es la postura -y para qué trabajará- el espacio: “Es increíble que una reunión entre amigos y conocidos de la política sea noticia porque no corresponden al mismo espacio político”. La especulación inmediata fue que detrás se armaba un frente electoral, pero ellos se encargaron de bajarle el precio y advertir que, por el momento, la idea era articular una agenda parlamentaria. Será más que eso.

Si bien por su vocación y facilidad para unir partes Emilio Monzó es apuntado como el articulador principal del grupo, uno de los presentes en el asado en San Isidro le dijo a Infobae que el respeto que hay entre los comensales superaba cualquier necesidad de medir los liderazgos. “El que quería sacar chapa, perdía. Era no entender la situación”, resumió. Por ejemplo, destacó que Schiaretti dio una “clase magistral” de políticas públicas.

A pesar de la sintonía fina y la coincidencia en el rumbo que quedó plasmado en ese primer encuentro, la coyuntura los obliga a acelerar los tiempos y empezar a plantear posibilidades de cara a 2023. Por experiencias pasadas, de las que participaron algunos de estos dirigentes (Urtubey, Randazzo, Camaño), una de las conclusiones es que la ancha avenida del medio patentada por Sergio Massa no es rentable. A lo que hay que apuntar, creen, es a ser “la tercera vía por adentro”. Esto es lograr que el electorado vea algo distinto que rompa la polarización entre el kirchnerismo y JxC, pero sin salirse de uno de estos dos espacios, que en este caso sería la coalición opositora.

Otro dirigente, que fue de los más activos en la primera reunión, puso como camino a seguir lo que sucedió con Facundo Manes en las últimas elecciones. El neurocientífico compitió dentro de JxC y, aunque perdió la interna con Diego Santilli, obtuvo más de un millón de votos y fue clave para vencer al peronismo siendo gobierno en el distrito que más cómodo le sienta. Lo que entienden que pasó con Manes es que fue una opción distinta dentro de un espacio que tracciona a gran parte de la sociedad y logró contener ese salto por fuera de la grieta.

Con cotización alta dentro de la oposición y gran apuesta del radicalismo para 2023, Manes podría ser uno de los nuevos invitados al convite. La ampliación aún no fue definida. Por ahora no hay nombres confirmados. Tampoco se sabe dónde será. Morales o Monzó son las opciones que se barajan para que actúen de anfitriones. Conscientes del impacto que tuvo la presencia de Schiaretti, varios coinciden en que sería importante sumar más gobernadores.

El gran dilema, más allá de las cuestiones logísticas, es quién podría encabezar el proyecto que impulse la tercera vía por adentro. Dentro del grupo, el único que ya hizo públicas sus aspiraciones presidenciales es Gerardo Morales, aunque conoce sus limitaciones y en última instancia -al menos así lo reconoce en privado- todo el trabajo que está realizando con alto perfil y embates contra el PRO es para posicionar a la UCR, para que no se repita lo que ocurrió en las elecciones de 2015 y en la gestión de Mauricio Macri, cuando el partido centenario ocupó un lugar por demás secundario.

Uno de los nombres que llama la atención porque, según cuentan, no se hizo eco de la reunión, es el de Horacio Rodríguez Larreta. El malestar con el alcalde porteño por no dar una muestra de carácter frente a Mauricio Macri, que en encuentros reservados ya habla de sus intenciones de ir por un segundo tiempo, invade a varios de estos dirigentes que piensan que el jefe de Gobierno podría liderar el proyecto.

“Me sorprendió muchísimo que Horacio no me llamara al otro día de que trascendiera la reunión para venir a sentarse en la cabecera”, espetó uno de ellos. “Tengo buena relación y habló bastante, pero me cansa hablar con alguien que tiene terminal en otro lado y no se define”, disparó otro, un poco más ofuscado.

El ninguneo de Larreta es uno de los factores que le sube el precio a Manes para que sea la carta presidencial de este espacio. El otro son las aspiraciones personales de algunos dirigentes: Frigerio y Javkin quieren ir por la gobernación de Entre Ríos y Santa Fe, respectivamente; Schiaretti no puede presentarse de nuevo en Córdoba y prefiere construir una opción antes que ser candidato; Monzó, si compite por algún puesto ejecutivo, sería la gobernación de Buenos Aires; y Morales, que está dispuesto a ir por el premio mayor, también se correría en caso de que se presente una opción que contente a todos.

Sin embargo, la necesidad de buscar un candidato -y la dificultad para encontrarlo- reducen a las posibilidades, cada vez más concretas, de que Mauricio Macri se postule para volver a la Casa Rosada. Los anti grieta están convencidos de que, si el líder del PRO compite, va a arrastrar a todo el armado opositor. Y si alguno tiene la valentía de enfrentarlo en una PASO, pierde. Por eso, la esperanza que ven para tener una chance real es que Larreta realice el parricidio político y se ponga al frente de un armado amplio que contenga la mayor cantidad de visiones sobre la Argentina que viene.

Con importante representación en la Cámara de Diputados, los dirigentes del espacio están concentrados esta semana en la sesión especial por la Boleta Única que pidieron para el jueves. Sus cálculos les dan que tienen 130 votos para forzar que la discusión llegue a comisión. Después de eso, se sentarán a definir cuándo, dónde y con quiénes será la segunda reunión y si finalmente arranca un nuevo espacio que pelee para gobernar en 2023.

Fuente: Infobae

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