Sueldos versus inflación: qué pasará con la pulseada que más preocupa a los argentinos

ECONOMÍA Por Mirta Fernández*
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El salario real volvería a perder en 2022 la carrera contra una inflación que las consultoras privadas estiman que este año superará ampliamente el 60%. Tras el pico inflacionario de 6,7% en marzo, el Gobierno anunció en abril un bono de $18.000 en dos pagos para reforzar los ingresos de los sectores más vulnerables, y convocó a reuniones paritarias a una veintena de gremios del sector privado para renegociar los salarios.

Sin embargo, la cifra de inflación de abril también se anticipa alta. Según los cálculos privados, se ubicó entre 5,6% y 6,3%, lo que llevó a que las consultoras elevaran la proyección inflacionaria de 2022 a un rango de entre 65% y 70%.

Además, la inflación está motorizada por la suba en los precios de alimentos que en el primer cuatrimestre se encarecieron 25,3% según la medición Eco Go, lo que deteriora el poder adquisitivo de las familias más vulnerables que destinan la mayor parte de su sueldo a ese gasto.

En este marco, las negociaciones de paritarias comenzaron a cerrarse para la mayoría de los sectores y los acuerdos pautados muestran una suba promedio del 57%. Si bien es una cifra que se acerca a la evolución de los precios, queda ya por debajo de las nuevas proyecciones inflacionarias para el año. Así, la perspectiva de algunos analistas es que 2022 será el quinto año seguido con caída del salario real.

Salarios versus inflación

El nivel general de sueldos registró en febrero un incremento de 3,1% respecto a enero, según el índice de salarios del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundido días atrás. De esta manera, se ubicó por debajo de la inflación de ese mes, que había sido de 4,7%, y trepó a 52,3% en la variación interanual.

Los salarios en el primer bimestre acumularon un aumento de 7%, lo que implica que el poder adquisitivo perdió contra la inflación de ese período, que fue de 8,8%.

Un informe de LCG en base a los datos del INDEC calculó que "el nivel general de salarios presentó en febrero una caída real de 1,5% mes contra mes, profundizando la baja de 1,4 puntos porcentuales contra enero".

"Con aceleración de la inflación en los primeros meses, los salarios acumulan una retracción del 1,6% real promedio, con caídas del 1,2% en el caso de los registrados y del 3,7% en los no registrados", estimó.

Entre los sindicatos que ya renegociaron recientemente la paritaria figuran algunos de gran peso como el gremio de Comercio, que acordó suba salarial de 59,5% en siete tramos; los estatales (UPCN-ATE), del 65%; y el de empleados bancarios, que consensuó un incremento del 60%.

¿Quién ganará la carrera?

Sobre la reapertura de las negociaciones salariales convocada por el Gobierno, la visión de los economistas es dispar. Para algunos, es positivo coordinar paritarias con el fin de evitar que todos los meses haya distintas actualizaciones de sueldos por sector que se vayan superponiendo, lo que puede encender la inercia de precios.

En cambio, otros economistas advierten que es muy riesgoso acortar los plazos de las negociaciones salariales porque puede potenciar la dinámica inflacionaria, dado que las empresas trasladarán el costo de la actualización de los haberes a los precios. Y eso perjudicará especialmente a los trabajadores informales, que no están incluidos en esa mejora de sueldos.

En este contexto, en LCG plantearon: "No esperamos que este año los salarios ganen la carrera contra los precios, aun cuando las paritarias comenzaron a cerrarse, y algunas con promesa de revisión. La mayoría incluye aumentos menores a nuestra proyección de precios, que ya llega a 70% anual medida a diciembre". Y vaticinaron: "Incluso cuando algunos sectores ya comprometieron una revisión de las paritarias, el rezago en los ajustes terminará reflejando un nuevo año de caída real de los salarios".

De igual visión, el economista Eugenio Marí dijo a iProfesional que "este año, lo más probable es que los salarios promedio pierdan contra la inflación". Y agregó: "Por un lado, porque en la segunda mitad del 2021 el Gobierno hizo esfuerzos por apreciar el poder adquisitivo de manera artificial. Se mantuvieron congeladas las tarifas, se pospusieron aumentos de prepagas, medicamentos, educación, y se usó el tipo de cambio oficial para atrasar el precio de los transables, y este año habrá que corregir todos esos atrasos". Por otro lado, el economista afirmó que "la incertidumbre económica local, sumada a un escenario internacional que seguramente se complique en el segundo semestre, contribuirán a reducir el nivel de actividad, lo que tendrá su impacto en términos de crecimiento de los salarios".

Por su parte, Claudio Caprarulo, director de Analytica, señaló que "los acuerdos cerrados en las últimas semanas muestran pautas salariales para el año paritario (abril 22-marzo 23) en torno al 50% pero con cláusulas de revisión entre septiembre y octubre, dónde esperamos que haya nuevas correcciones hacia la franja del 60% o 65%, según cómo continúen evolucionando las expectativas inflacionarias". En ese marco, el economista dijo que "para fin de año esperamos observar que la variación anual del salario registrado sea muy baja, tendiendo a nula".

En cambio, Agustín Berasategui, de ACM, argumentó sobre quién va a ganar la carrera entre sueldo e inflación, que "todavía es muy temprano para determinarlo porque puede haber distintas actualizaciones salariales y shocks en lo que queda del año en lo que respecta a la inflación".

¿Cúanto caerá el salario real en 2022?

Sebastián Menescaldi, director de Eco Go, comentó: "Estimamos que los salarios van a correr de atrás, siendo la proyección del salario privado registrado de 63,1% para el año, lo que implica una pérdida entre puntas de 3,8% en términos reales".

El economista fundamentó que "muchos sectores poseen la cláusula (de revisión salarial), pero no todos la tienen. Hay gremios con menor capacidad de negociación y, eventualmente, hay una pérdida por el tiempo de implementación".

"Por eso es que el salario va a quedar abajo", vaticinó Menescaldi, quien precisó que "desde diciembre de 2019 -cuando asumió el gobierno de Alberto Fernández- a la actualidad, la caída de los salarios estimada es de 1,8%".

Asimismo, Caprarulo explicó que "en diciembre de 2019 el salario real se encontraba en un piso debido a la aceleración inflacionaria de los últimos meses del gobierno de Macri; al comparar con el promedio de ese año, el sueldo real se encuentra 1,9% por debajo".

Un informe de la Fundación Capital evaluó que "los salarios difícilmente le ganen a la inflación en el acumulado del año" y estimó que "culminarían el 2022 con una caída en términos reales de 2,4% interanual". Y detalló: "Dadas las nuevas negociaciones, para la primera parte del año se prevé que el poder adquisitivo se ubique en terreno ligeramente positivo (1,8% interanual). Aunque para el segundo semestre el salario real caería (-3,3% interanual), en línea con una inflación más elevada en términos interanuales", detalló.

Según sus pronósticos, "en el promedio del primer semestre del año la inflación interanual sería del 55%, mientras en la segunda mitad sería del 62,8%". De esta manera, calculó que "frente a una inflación estimada del 65% diciembre contra diciembre, en el acumulado del año el salario real del sector privado registrado presentaría una baja del 0,8%". Asimismo, previó "una pérdida cercana del 1,8% interanual en el poder adquisitivo del sector público, en un marco de una meta fiscal desafiante acordada con el FMI", al tiempo que proyectó que el sueldo real "de los trabajadores informales continuará en descenso (-5,6% interanual)".

En EconViews cuantificaron "que el salario real privado caerá 0,5% este año, con mucha heterogeneidad hacia adentro de las distintas ramas".

Los salarios y su impacto en las reservas

Un análisis de PxQ, la consultora dirigida por Emmanuel Álvarez Agis advirtió que "la reciente aceleración de la inflación vino a profundizar una dinámica que no logra revertirse: una recuperación (económica) acompañada por un deterioro de la distribución del ingreso".

"Entre 2010 y 2015 se logró una mejora en el salario real de más de 30%. El tipo de cambio y las tarifas fueron las anclas nominales para que la inflación vaya por debajo del crecimiento de los ingresos", indicó. A su vez, sostuvo que en ese lapso "la mejora en el poder adquisitivo traccionó un incremento en la demanda de divisas tanto para importación de bienes, como para turismo y ahorro".

"En un marco de exportaciones estancadas, se perdió el superávit comercial y ni siquiera el esquema de control de cambios logró evitar una caída de las reservas internacionales netas de casi u$s35.000 millones entre 2010 y 2015", puntualizó.

Según su visión, "la dinámica 2010-15 no se podría repetir dado que se parte de un tipo de cambio real (la inversa del salario real) más apreciado que en 2010 y una posición de reservas internacionales mucho más frágil". En este marco, la consultora afirmó que "la situación actual de las reservas es un límite para la recuperación del salario real".

Además, destacó que el "acuerdo con el FMI compromete al Gobierno a mantener el nivel de tipo de cambio real de 2021, no atrasar las tarifas y acumular reservas internacional".

Por todas estas razones, fundamentó que el acuerdo con el FMI "carece de anclas nominales y es difícil que los salarios crezcan por encima de la inflación". En este contexto, la consultora alertó que "sin un programa anti-inflacionario integral y sin una flexibilización del esquema de control de cambios que incremente la oferta de divisas en el mercado de cambios cualquier mejora del salario real está destinada a ser transitoria y potencialmente desestabilizante".

 

 

* Para www.iprofesiona.com

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