La OTAN promete a Finlandia una adhesión rápida y le ofrece protección desde la solicitud de ingreso

INTERNACIONALES Por Manuel V. GÓMEZ
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La OTAN espera a Finlandia con la puerta abierta y confía en que su proceso de adhesión será muy rápido. La reacción del secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, nada más conocerse la declaración de la primera ministra finlandesa, Sanna Marin, y del presidente del país, Sauli Niinistö, a favor de la entrada en la organización militar, ha sido clara: “Acojo con satisfacción la declaración conjunta”. Y, además, ha añadido que el país nórdico, que comparte más de 1.300 kilómetros de frontera con Rusia, será recibido “calurosamente en la OTAN y su proceso de acceso será fluido y rápido”.

El anuncio de Marin y Niinistö no ha sido una sorpresa. La opinión pública finlandesa, tradicionalmente reacia a entrar en la OTAN y salir de su tradicional posición de neutralidad, ha cambiado ante la invasión de Ucrania por Rusia. La amenaza del gran vecino del Este ha empujado este viraje. Y los líderes políticos del país también han seguido esta corriente. Sus declaraciones en los últimos meses dejaban ver con nitidez que estaban dispuestos a dar el paso. Y, por último, la OTAN les ha acompañado y animado en este cambio.

La prueba del aliento de la OTAN a este movimiento en las alianzas geopolíticas actuales ―impulsado a empellones por la guerra— no se queda en la “cálida acogida” declarada este jueves por Stoltenberg. Ya hace semanas señaló que la organización que coordina está dispuesta a estudiar mecanismos de protección para Suecia y Finlandia, si finalmente dan el paso de pedir la adhesión, para el tiempo entre la petición y el ingreso, cuando ya estarían bajo el paraguas del famoso artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, el documento fundacional que en ese punto asegura que una agresión a uno de los miembros de la OTAN implica la reacción de todos para defenderlo. “Estoy seguro de que encontraremos la manera de resolver las preocupaciones que puedan tener en relación con el periodo entre la posible solicitud y la ratificación final”, subrayó el noruego, cuyo mandato será prolongado por un año en junio.

En este sentido también se interpretan algunos de los movimientos y viajes de los dirigentes occidentales en los últimos días. Por ejemplo, el primer ministro británico, Boris Johnson, ha visitado esta semana Estocolmo y Helsinki y, en ambos casos, ha firmado acuerdos de asistencia mutua en caso de guerra o catástrofe militar. La declaración de Johnson en Finlandia al firmar este pacto ligó con claridad este paso a la guerra: “La invasión rusa de Ucrania ha cambiado la ecuación de la seguridad europea”.

Unos días antes, había sido el canciller alemán, Olaf Scholz, tras reunirse en Berlín con las primeras ministras de Suecia, Magdalena Andersson, y de Finlandia, Sanna Marin, quien se expresó en términos parecidos, especialmente sobre su respaldo a la entrada de ambos países en la Alianza. Al acabar ese encuentro, Marin fue clarísima sobre por qué estaba dispuesta a dar este paso: “El ataque ruso ha cambiado completamente el escenario de seguridad. No hay marcha atrás”.

Como ha ratificado este jueves Stoltenberg, el proceso de adhesión de Suecia y Finlandia a la Alianza puede ser rápido porque muchas de las exigencias que se reclaman a quienes solicitan desde hace tiempo la entrada ―como Georgia― ya las cumplen. El propio secretario general de la OTAN ha afirmado anteriormente que ambos países nórdicos tienen acreditada desde hace mucho tiempo sus normas democráticas y de Estado de derecho, uno de los requisitos.

En el ámbito militar, las Fuerzas Armadas de Finlandia, por ejemplo, tienen muy engrasada su capacidad operativa con las de los miembros de la Alianza. Sus tropas participan regularmente en maniobras militares y el armamento del que dispone es compatible con el utilizado en la organización. “Podrían integrarse con facilidad en la organización si deciden dar el paso”, señaló el máximo mandatario de la OTAN antes del comunicado de este jueves.

Y a todo esto hay que añadir que antes incluso de que comenzara la guerra, en las múltiples reuniones de los aliados en Bruselas, la participación de responsables suecos y finlandeses (ministros de Defensa y Asuntos Exteriores, y primeras ministras) ha sido una constante ininterrumpida que ha llevado a Stoltenberg a declarar con contundencia: “No hay países más cercanos a la coalición”.

Fuente: El País

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