Tres claves para entender la debacle mundial de las criptomonedas

ECONOMÍA Por Sebastián CATALANO |Fernando MEAÑOS
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La dramática caída de las criptomonedas provocó no solamente pérdidas millonarias a las grandes potencias de los mercados sino también una ola de desconfianza sobre los inversores de todas las escalas que, hasta el momento, no parece tener fin. En medio de un momento negativo para todos los mercados financieros, impactados por los efectos de la invasión rusa a Ucrania, la suba de las commodities y un impulso sobre la inflación a nivel global, todos los activos de riesgo fueron impactados por la suba de tasas dispuesta por la Reserva Federal. Y a la hora de las inversiones riesgosas, las cripto estaban al tope de la lista.

Si bien las acciones tecnológicas, los bonos de alto rendimiento y otros activos de alta volatilidad también fueron golpeados en sus cotizaciones, lo de las criptomonedas fue más allá y dejó a sus impulsores entre la incertidumbre y el pánico. Según The Economist, “la infraestructura cripto está quebrada” y la crisis observada en los últimos días lleva el sello de los viejos colapsos financieros de antaño. La magnitud de la crisis aún es difícil de ser cuantificada, pero tres factores ayudan a explicar su alcance.

- La debacle se inició en los criptoactivos que ofrecían mayor seguridad por estar atados a las monedas convencionales. El punto de partida de la crisis estuvo en las stablecoins o monedas estables, aquellas que tienen atado su valor al dólar y las monedas tradicionales y con ello brindan mayor previsibilidad en el volátil universo cripto. Se supone que las monedas estables algorítmicas, al igual que sus homólogas más “tradicionales”, tienen la virtud de proporcionar calma en el caos. Pero fue justamente allí donde empezaron los problemas.

La stablecoin TerraUSD, o UST, en lugar de cotizar a 1 dólar como estaba previsto, cayó a 99 centavos hace solo 5 días. Pocas horas después se desplomó a 60 centavos y comenzó con las fluctuaciones violentas. Por estas horas, apenas consigue sostenerse por encima de los 20 centavos.

Los emisores de stablecoins convencionales, como USDT o USDC, sostienen que sus tokens están respaldados por activos “reales”, como efectivo o bonos de alta calificación, en una proporción de 1 a 1. Estas monedas mantienen su paridad porque, según la teoría, pueden cambiarse fácilmente por dinero en efectivo o por equivalentes de efectivo de gran liquidez. En cambio, las monedas estables algorítmicas como UST intentan mantener su valor mediante una combinación de instrucciones codificadas en programas informáticos y una gestión activa de tesorería. El algoritmo falló y ahora cada stablecoin deberá justificar por qué no correrá la misma suerte de UST.

- La crisis de confianza se extendió a todo el ecosistema cripto y todos sus principios fueron puestos en duda. Cada criptomoneda tiene detrás un proyecto financiero y tecnológico, que a menudo difieren mucho entre sí. Ninguna de ellas pudo escapar. Ni siquiera el Bitcoin, la cripto más popular y más comercializada en el mundo, que quedó por debajo de los USD 30.000 –con mínimos de USD 26.300– cuando menos de un año atrás, en julio de 2021, había tocado su precio máximo de USD 69.000. Su caída en el año superó el 35% (pasadas las 00 de hoy cotizaba en USD 30.300). Ether tampoco pudo mantenerse al margen; su baja fue aún superior, del 45%.

Otra criptomonedas que habían tenido su momento de gloria en los últimos meses, como Cardano o Solana, también sintieron el cimbronazo, con pérdidas superiores al 40% en la últimas semana. Y por supuesto, como es de esperar, todas las miradas apuntan a las demás stablecoins. Durante el miércoles, una leve baja de USDT, aún dentro de la fluctuación entre los 99 centavos y un dólar, causó gran alarma.

- Por primera vez se atravesó una crisis de gran profundidad sin la presencia de un regulador. Millones de inversores en todo el mundo comenzaron a transformar la sensación de autonomía que ofrecían las cripto en un sentimiento de indefensión. La naturaleza del mundo cripto, su objetivo de ser un ecosistema desregulado, descentralizado y libre de toda posibilidad de control, hace que los inversores estén completamente por su cuenta.

Coinbase, la plataforma de criptomonedas más utilizada en EEUU, debió informar a la Bolsa que los millones de usuarios que usan sus sistemas no tienen siquiera derecho a reclamarlas en caso de que las cosas vayan mal y que la compañía caiga en bancarrota. “Los criptoactivos que mantenemos en custodia en nombre de nuestros clientes podrían estar sujetos a procedimientos de quiebra y dichos clientes podrían ser tratados como nuestros acreedores generales no garantizados”, afirmó Coinbase en su presentación. Dicho más simple: en caso de quiebra, las tenencias de los usuarios de Coinbase no son de ellos, sino que son parte de los activos que la empresa puede liquidar para saldar deudas.

La secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, dio la respuesta más contundente por parte del Gobierno de Estados Unidos hasta el momento al colapso de TerraUSD, diciendo que el caso muestra cuáles son los riesgos asociados con la clase de activos “pretenden estar vinculados al dólar estadounidense”. Yellen pidió nuevas regulaciones y agregó que el Tesoro estaba trabajando en un informe sobre sus peligros.

“No lo caracterizaría como una amenaza real para la estabilidad financiera, pero las criptomonedas están creciendo muy rápidamente y presentan el mismo tipo de riesgos que hemos conocido durante siglos en relación con las corridas bancarias”, dijo a los legisladores en el Comité de Servicios Financieros de la Cámara.

El escenario es de gran preocupación para todos los mercados. “La era del dinero gratis en Estados Unidos ha llegado a su fin y están apareciendo grietas en todo tipo de mercados financieros”, sentenció el artículo de The Economist.

¿Qué pasó según los expertos locales?

Infobae consultó a cinco integrantes del ecosistema cripto local sobre los motivos de la caída y cómo ésta afecta a los inversores locales. También sus miradas sobre el gran culpable, TerraUSD, y cómo esta crisis puede afectar a otras monedas estables, como USDT o DAI, muy usadas en el país. No hay que olvidar que Argentina, por sus turbulencias cambiarias, tiene uno de los índices de uso de criptomonedas más altos del mundo.

Ignacio E. Carballo, economista y docente, Crypto & Alternative Finance lead de AMI (USA) y director del Ecosistema Fintech de la UCA, habló de lo multicausal de un contexto en el cual la suba de tasas de la FED generó una caída inicial del precio de Bitcoin que afectó a todos los criptoactivos. “Las monedas estables, sobre cuyos hombros está buena parte del negocio cripto, no son todas iguales. Estás la mantiene su paridad por tener detrás una moneda dura de reserva, como USDT y USDC, donde por cada token emitido hay un dólar; las sobrecolaterizadas, como DAI, y las que son como UST y Luna, que son algorítmicas, mucho más volátiles y pegadas a otra cripto. Estas últimas funcionan con un marcado estable, pero cuando empieza a caer muchas veces la paridad no se sostiene. Esto paso con Luna y UST y se generó la enorme espiral que vemos”, describió el especialista. Carballo advirtió que más de la mitad de los que hoy tiene criptoactivos en la región las compraron luego de la pandemia y nunca experimentaron volatilidad. “Hay mucha gente que está viviendo esto por primera vez. No buscan descentralización o ir en contra del sistema, sino algo de estabilidad en medio de un dólar que sube”, afirmó.

“Lo que vimos en esta última semana es algo de lo que se venía hablando hace un tiempo: la viabilidad del ecosistema estable Terra, su moneda estable algorítmica UST, que prácticamente dejó de existir, al igual que su token Luna. El sistema que tenía para mantener la paridad con el dólar no era sustentable y su caída de llevó puesto a todo el ecosistema. El miedo y la incertidumbre generaron un efecto contagio en todo el mundo cripto y por eso el impacto en el precio de varios activos”, explicó Manuel Beaudroit, CEO y cofundador de Belo, una billetera cripto que ayer mismo, en medio de la debacle, anunció una inversión por USD 3 millones.

“Independientemente del nivel de transparencia que tiene Tether, que deja bastante que desear, creo que hay mucho dinero y mucha gente usándolo. Es diferente a UST: tuvo impacto en su paridad, pero no será importante ni a largo plazo. Creo que ahora la gente se volcará a otras monedas estables, como USDC, que tiene mayor trasparencia en su auditoria sobre tenencias, o monedas más descentralizadas, como DAI”, agregó Beaudroit.

Rodolfo Andragnes, de la ONG Bitcoin Argentina, aseguró cree que hay dos miradas: la del precio, que es exclusivamente cortoplacista y otra enfocada en los fundamentos y que suele ser más del largo plazo.

“En los fundamentos nada cambió. Es más, hay fortalecimiento, con una emisión que sigue constante e inmanipulable. Siguen bajando los costos por transacción, cada vez hay más mejoras y se sostienen los pilares de libertad y propiedad. Mientras tanto, el mundo tradicional muestra todo lo contrario: emisión descontrolada y flujos en dólares trabados por la guerra”, describió.

Andragnes coincide en que los fundamentos técnicos con los que está hecho el ecosistema Terra no son los mismo que los de las demás. “La emisión y gestión no es descentralizada y un solo llamado a su creador podía torcer la balanza. USDT (Theter) tiene un sistema de emisión y colaterales que son delicados y difíciles de auditar. A pesar de ser la más usada no es técnicamente la más confiable, pero es la que mayor liquidez tiene. Otras monedas como DAI (sobre Ethereum), o DoC (sobre Bitcoin) sí permiten una auditoría mayor”, recomendó.

Juan José Méndez, Chief Brand Officer de Ripio, afirmó que el ecosistema cripto está pasando por un ciclo bajista, lo cual es habitual. “Tal vez la magnitud de esta bajada sea un poco más impresionante por el contexto, pero el mercado cripto y su ecosistema de usuarios y desarrolladores están habituados a esas fluctuaciones. El mundo cripto tuvo un crecimiento fenomenal en todos sus aspectos en los últimos dos años, y es frecuente que después de grandes alzas vengan momentos de corrección de precios y ciclos bajistas. Cómo puede desarrollarse este ciclo es imposible de predecir. Lo singular que tiene esta bajada tan pronunciada es lo que ocurrió con uno de los mecanismos que tiene el mercado para resistir las bajas, que son las stablecoins”, detalló.

Ayer, Infobae entrevistó a Carlos Maslatón, referente liberal y uno de los más polémicos evangelizadores cripto y financieros del país. Se define como “bitcoinero” y también aseguró que “esto ya lo vimos”, que lo que sucede es parte de una corrección habitual y que la actual caída “está en estado avanzado de desarrollo y próxima a finalizar”.

“A los inversores argentinos les afectará sólo si estaban apalancados en cripto. Ahí el mercado los fusiló y los obligó a reducir posiciones por imposibilidad de mantener algo con deuda. Generacionalmente, esto ajusta a nuevos de participantes: cientos de miles que se tomaron esto como un juego: compraron una cripto, se apalancaron con otra y compraron una tercera. Esto no es un juego de azar, es serio: toda generación de debutantes pasa por liquidaciones de esas características. Es un fenómeno global, no sólo pasa acá y con cripto”, destacó al tiempo que recomendó a los recién llegados a este universo de inversiones estudiar las opciones y entender que “el mercado no es un tire y pegue, ni un juego de azar”.

Fuente: Infobae

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