Alberto Fernández evalúa compartir un acto con Jorge Capitanich como señal de tregua en la interna del Gobierno

POLÍTICA 27 de mayo de 2022 Por Brenda Struminger*
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Alberto Fernández evalúa visitar, el sábado, la provincia de Chaco y, en particular, la sede de la Universidad Nacional Austral, el mismo ámbito donde hace tres semanas Cristina Kirchner dejó a la vista de todo el arco político sus reproches a la gestión económica del Presidente y su ministro de Hacienda, Martín Guzmán. El lugar y el motivo de la visita son sugerentes en el contexto de disputas internas: será en el marco del primer plenario del recién institucionalizado Frente de Todos a nivel local, y a la cabeza estará Jorge “Coqui” Capitanich, el gobernador del norte grande que funciona bajo el ala de la Vicepresidenta, pero que cultiva un perfil de síntesis para competir por la Casa Rosada en 2023.

El encuentro tendrá lugar en la sede universitaria de la localidad de Sáenz Peña, donde se realizará el primer Congreso Provincial del Frente de Todos Chaco, luego de que el propio Capitanich decidiera darle un marco formal a la coalición a nivel local. Creó, además del congreso, un Comité Ejecutivo, un Consejo Provincial y una Junta Municipal, integrados por los distintos partidos que la conforman.

Chaco es la primera provincia en atravesar ese derrotero que, en el marco de la fuerte interna del oficialismo, tiene un importante peso político específico porque busca reforzar la cohesión del resquebrajado frente. Cuando la lanzó, en abril, el gobernador había pedido “afrontar unidos los desafíos de la coalición“ y había calificado la organización institucional como “el reaseguro para promover el debate interno”. La probable visita de Alberto Fernández está en sintonía con esa línea.

Según interpretan en la Presidencia, la invitación a Alberto Fernández es un gesto de buena voluntad, de parte de Capitanich, luego de la tensión que se generó en el vínculo tras el acto de la Universidad Nacional del Chaco Austral, donde Cristina Kirchner fustigó contra la Casa Rosada. Esa noche, en el aula magna, el gobernador se había sentado en primera fila y había aplaudido el duro discurso de su jefa política.

Por su parte, al aceptar el convite en calidad de presidente del PJ nacional -aunque lo hizo luego de meditarlo por varios días- el primer mandatario busca dejar en evidencia que su intención es poner paños fríos a la disputa. Al menos en los términos en que se plantea hoy, con durísimos cuestionamientos del kirchnerismo, sin previo aviso y en público, algo que, como dijo a Infobae un funcionario del círculo de Olivos, “lastima a toda la coalición”.

Aunque no tiene diálogo con la Vicepresidenta, ni hay señales de que el vínculo entre ambos vaya a retomarse en lo sucesivo, el Presidente intenta equilibrar entre el ejercicio de su independencia en la toma de decisiones y la demostración de sus intenciones de que el Frente de Todos se mantenga unido. Principalmente para dejar en evidencia que en caso de que la coalición se rompa, no habrá sido por su responsabilidad. El martes, en la sede del PJ nacional, el primer mandatario había dicho que “los hechos van a demostrar a aquellos compañeros y compañeras que dudaron que se equivocaron en dudar”. Pero al día siguiente hizo un llamado claro, desde un locro comunitario en Florencio Varela con militantes del Movimiento Evita, a la forzar la “unidad a pesar de las diferencias”.

El congreso de la coalición en la órbita chaqueña, comenzará a las 9 y las 10 será el trabajo en comisiones. A las 12:30 se realizará la lectura de documentos y luego se hará un acto de cierre, a las 13:30, donde hablará Capitanich. El Presidente “muy probablemente” esté presente, dijeron en la Casa Rosada. Los arreglos políticos ya se cerraron, pero aún hay dudas sobre el viaje por motivos logísticos.

Con el “debate” por la economía de fondo, la institucionalización de la coalición, que nunca se concretó a nivel nacional, también es eje de disputas en el oficialismo. Muchos en el oficialismo creen que formalizar la relación entre los partidos que la integran, al estilo de otras experiencias regionales como la del Frente Amplio, en Uruguay, sería una salida para el flagrante enfrentamiento que corroe su funcionamiento. Antes de asumir, el Presidente se había mostrado proclive, pero nunca tomó medidas para llevarla a cabo. En la Casa de Gobierno aseguraban que formaba parte de sus deseos, pero que tenían resistencias de parte del kirchnerismo.

Sin embargo, en La Cámpora y en el Instituto Patria dicen lo contrario: que estaban de acuerdo, pero que quien ponía frenos era Alberto Fernández. De hecho, el kirchnerismo recientemente empezó a impulsar la formalización en tierras bonaerenses, aunque sin referentes del albertismo, con Máximo Kirchner a la cabeza y dirigentes que responden a Sergio Massa, que hace su juego independiente pero últimamente fustiga contra Guzmán.

Al confirmar su presencia en Chaco, de alguna manera Alberto Fernández deja abierta la puerta a una salida formal a la pelea, en sintonía con sus reclamos públicos de unidad de los últimos días. Si bien varios de sus alfiles más cercanos aseguran que la relación con Cristina y Máximo Kirchner está completamente quebrada y que no hay posibilidades de reconstruirla, y lo mismo repiten desde el sector duro del Gobierno, otros creen que aún hay chances de recuperar el vínculo a través de canales oficiales. De todas formas, todos coinciden en que antes los principales dirigentes deberán sentarse a conversar para encontrar una salida concreta a la encrucijada.

 

 

* Para www.infobae.com

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