¿Puede el kirchnerismo quedar fuera de la segunda vuelta?

OPINIÓN 27 de mayo de 2022 Por Fernando Laborda*
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Un presidente que sigue dando señales de navegar en soledad y bajo la sombra de su propio desconcierto, y una vicepresidenta que destila una mezcla de bronca con impotencia es el cóctel perfecto para explicar por qué tanto el gobierno nacional como las dos principales figuras de la coalición gobernante se encuentran en su peor momento en la consideración de la opinión pública. 

A los delicados guarismos que, tanto en términos de valoración del desempeño del gobierno de Alberto Fernández como de imagen del primer mandatario y de Cristina Kirchner, exhiben distintos sondeos de opinión pública, se sumó en los últimos días otro dato que da cuenta de la declinación del frente oficialista.

Según la última encuesta de la consultora Synopsis, que midió la probable intención de voto de la ciudadanía si las elecciones presidenciales se efectuasen en estos días, ya ni siquiera sería improbable que el Frente de Todos se quedase afuera de un eventual ballottage y que a esta instancia lleguen Juntos por el Cambio y el llamado sector libertario encabezado por Javier Milei.

En ese sondeo, llevado a cabo del 6 al 8 de mayo en el orden nacional a través de un relevamiento online con un margen de error de +/-2,7 puntos, se preguntó a 1467 personas por cuál espacio político estarían más inclinadas a votar si las elecciones tuviesen lugar hoy. El 34,6% mencionó a Juntos por el Cambio; el 23,4%, al Frente de Todos, y el 19,1%, a los libertarios. Completa las preferencias del público consultado la izquierda, con el 5,1%. Por otros partidos se inclinó el 5,5%, en tanto que el 12,3% se mostró indeciso.

El hecho de que la fuerza de Milei se ubique a apenas 4 puntos de la coalición gobernante no es solo una señal de alerta acerca del deterioro que ha sufrido el oficialismo. También representa una advertencia para Juntos por el Cambio, porque el crecimiento del economista liberal que hoy ocupa una banca de diputado nacional podría seguir produciéndose a expensas de una mudanza de votantes de Mauricio Macri en las últimas elecciones presidenciales.

Cuando se consulta al 19,1% de ciudadanos que dicen inclinarse por los libertarios en la próxima votación cuán probable es que voten por Milei si fuese candidato presidencial, el 81,7% de ellos afirma que seguro lo votaría, mientras que el 16,1% dice que podría llegar a votarlo.

La mencionada encuesta contiene, sin embargo, un dato que podría tomarse como algo tranquilizador para los dirigentes de Juntos por el Cambio. Cuando se les pregunta a los mismos potenciales votantes del liberalismo si cambiarían el voto para apoyar una opción que esté en mejores condiciones para ganarle al kirchnerismo/peronismo, el 43,2% lo considera muy probable; el 29%, como probable; el 12,4%, poco probable, y el 12,9%, nada probable.

En otras palabras, poco más de siete de cada diez potenciales votantes de Milei podrían llegar a cambiar su voto si juzgan que hay otra opción electoral con más chances de vencer al actual oficialismo. La base segura de votantes de Milei –aquellos que casi con seguridad lo votarían– rondaría algo menos del 5% de la ciudadanía, según se infiere de la encuesta de Synopsis.

De ahí que dirigentes de Juntos por el Cambio se muestren convencidos de que, si uno de sus candidatos llegase al ballottage contra un candidato de la coalición que hoy gobierna, la mayoría de los votantes de Milei apoyaría al postulante del frente que conforman Pro, la UCR y la Coalición Cívica. Una concepción que justifica el malestar de dirigentes como Patricia Bullrich por la decisión de la mesa directiva de la coalición cambiemita de desechar expresamente la posibilidad de incorporar a Milei a la alianza, en un gesto que no hizo más que conferirle centralidad al dirigente libertario.

Si bien la hipótesis de que un postulante presidencial de Juntos por el Cambio y el propio Milei alcancen la segunda vuelta electoral, postergando al candidato del oficialismo, resulta hoy por hoy remota, el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba adhirió a esa posibilidad. Al hablar para LN+, expresó que, en el hipotético caso de que el peronismo que no se identifica con el kirchnerismo ni con el albertismo sume otro candidato presidencial, podría restarle todavía más votos al Frente de Todos y posibilitar algo que hasta no hace mucho parecía increíble como un ballottage entre Juntos por el Cambio y la fracción libertaria.

La duda que ciertos observadores políticos tienen es si una figura como Milei aguantará más de un año en campaña sin sufrir un desgaste que, muchas veces, afecta a candidatos que se lanzan a competir con tanta anticipación.

No es casual que uno de los potenciales postulantes presidenciales de Juntos por el Cambio, como Horacio Rodríguez Larreta, se abstenga de anunciar públicamente su precandidatura e insista en que su única obsesión en la actualidad es la unidad de Juntos por el Cambio y la construcción de un plan económica. Se trata de una aseveración que, sin embargo, da cuenta de una debilidad del principal frente opositor: la lectura es que ni la integridad de Juntos por el Cambio está hoy asegurada.

 

 

* Para La Nación

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