Bajo presión extrema, Guzmán se juega todo en los próximos 100 días: cuál es su nueva meta para la inflación

ECONOMÍA 31 de mayo de 2022 Por Claudio Zlotnik*
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Son 100 días. A lo sumo. Martín Guzmán sabe que ese es todo el tiempo que le queda para cumplir con Alberto Fernández. El compromiso del ministro es que podrá domar a la inflación antes de que termine el invierno. Concretamente, piensa que el índice de precios tendrá números más aceptables hacia el mes de agosto.

Miguel Pesce, que pasó de enemigo íntimo a aliado de Guzmán en el Gobierno, lo puso en las siguientes palabras: "Esperamos que la inflación se desacelere en forma persistente; a valores normales".

Lo que en la Argentina define como "normal", al menos en términos inflacionarios, está muy lejano de lo que piensan en el resto del mundo. "Normal", acá, significa una inflación mensual en torno al 3%. A eso apunta Guzmán cuando le dice al Presidente que en las próximas semanas habrá una descompresión de los precios.

La mira apunta a la dinámica de los precios de los alimentos, que es el rubro que más preocupa a la Casa Rosada por su inevitable impacto social y político. La canasta básica llegará a finales de este mes a los $100.000, un monto que una gran cantidad de familias no llega a cubrir. Esa cifra será divulgada próximamente por el INDEC, y da una idea de la extensión de la pobreza en la sociedad, golpeada por la aceleración inflacionaria.

El impacto político queda en evidencia en las últimas encuestas que llegaron a varios despachos de la Casa Rosada: muestran que la imagen de Fernández cayó a niveles insospechados. Incluso tan bajos como los que tenía Fernando de la Rúa en medio de la recesión y el ahogo en las postrimerías de la convertibilidad, y que desembocó en el abandono anticipado del poder.

La situación social ahora es bien distinta gracias a la contención de los planes, una red que por entonces no existía y que empezó a generarse tras la explosión de 2001.

Inflación: cuál es el nuevo piso

Lo que hasta hace algunas semanas parecía un escenario de catástrofe, ahora luce como el más "optimista". En el Palacio de Hacienda admiten por lo bajo que un 60% de inflación para este año se trata de un escenario aceptable. El nuevo "piso".

Para lograr ese rango, Guzmán necesita que el índice mensual desacelera rápido hacia los valores "normales". Por eso deja trascender que logrará el objetivo no más allá de agosto. Antes de que pase el invierno.

Las paritarias se están enfocando en ese rango del 60%: cualquier número de inflación por encima acarreará una pérdida del poder adquisitivo de los asalariados "en blanco".

De todas maneras, ése no sería el principal problema: lo peor es que la gran mayoría de los trabajadores no tienen paritarias y se verían imposibilitados de seguir el ritmo de esa inflación. Ni siquiera podría asegurarse de que sí lo lograrán con una del 60% anual.

La hipótesis de Guzmán y Pesce radica en que el shock de precios internacionales tenderá a diluirse con el paso de las semanas. 

Control de precios: arranca la "nueva" Secretaría

Guillermo Hang, flamante secretario de Comercio, debutará esta semana, después de tomarse unos días para conocer la "herencia" recibida. 

Los empresarios esperan las convocatorias. Empezará con las cadenas de supermercados y también con las principales fábricas de alimentos. Esas empresas habían recibido la promesa de Feletti de darles un aumento "fuera de agenda" a los productos que forman parte de "Precios Cuidados". Obviamente, querrán saber si aquel compromiso sigue en pie.

Feletti había tomado la decisión luego de que se comprobaran serios problemas con el abastecimiento de productos que forman parte del programa oficial. La idea era que los aumentos fuera de agenda, a partir del 1° de junio, sean de al menos 5% en promedio.

Hay una realidad: en las góndolas de los supermercados resulta cada vez más problemático encontrar los artículos de "Precios Cuidados". Esto se debe, básicamente, a dos cuestiones: por un lado, la explosión de la demanda por parte de los consumidores, que buscan esos artículos que cada vez quedan más baratos respecto de los que tienen "precios libres".

La otra realidad es que algunas empresas fabricantes prefieren vender los productos de "Precios Cuidados" a los mayoristas y a los autoservicios, donde no existe ese programa oficial y, por lo tanto, pueden facturar más caro que a las grandes cadenas. De acuerdo a la estimación oficial, los faltantes de productos del programa llegan al 40%, e incluso al 50%, en algunos rubros de alimentos, como aceites, lácteos, harinas y hasta de galletitas.

¿Nuevo congelamiento para frenar la inflación?

La versión, entre algunas empresas líderes, es que el nuevo secretario pondrá en marcha un congelamiento de precios mínimo, de no más de 70 a 100 productos esenciales, con la idea de poner algún paño frío en el bolsillo de la franja social más postergada.

La continuidad de Precios Cuidados también es un hecho aunque -lo dicho más arriba- no está definido ni la cantidad de artículos en el programa ni si se habilitará un ajuste inminente. 

Todavía no está claro la magnitud del enfriamiento de la actividad económica por culpa de la aceleración inflacionaria.

El Gobierno quiere evitar una recesión: sería el peor de los mundos con el actual nivel de inflación.

Para eso, supone, será clave la cantidad de dólares que pueda comprar el Banco Central: el compromiso con el FMI es que, de acá a finales de junio, entre al menos u$s3.000 millones. Unos u$s120 millones diarios. Un volumen difícil de conseguir, si se tiene en consideración lo sucedido la semana pasada, con el BCRA muy complicado en el mercado por los pagos al exterior de energía.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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