Un gobierno políticamente acabado solo atina a piruetas para seguir emitiendo

ECONOMÍA 14 de junio de 2022 Por Roberto CACHANOSKY
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Aun incluyendo el invento contable de las “rentas de la propiedad” que se anotan como ingresos corrientes y con un aumento de los recursos tributarios del 81,2% en mayo respecto de un año antes, el déficit fiscal primario creció 188,6% y el déficit financiero se elevó 87 por ciento.

El problema sigue estando en los gastos primarios que crecieron en mayo al 75% anual, es decir, por encima de la inflación. Tomando los 5 primeros meses del año, el déficit primario aumentó el 360% respecto a los 5 primeros meses de 2021.

El desborde fiscal de mayo ya se venía venir cuando se vio que el BCRA aumentaba constantemente la emisión para financiar al Tesoro. En efecto, hasta el 30 de mayo la emisión de pesos llegaba a $178.500 millones, lo cual ya hacía suponer que el déficit fiscal de mayo iba a ser alto como terminó resultando: $210.452 millones. Es decir, el 85% del déficit se estaba financiando con emisión monetaria. Sin embargo, el último día de mayo apareció en el informe diario del BCRA que el Tesoro le cancelaba adelantos transitorios al BCRA, la cuenta que utiliza esa institución para financiar el déficit fiscal con la maquinita, por $ 322.499 millones que jugaban contra una emisión monetaria por compra de divisas del BCRA al tesoro por el mismo monto. El resultado monetario es neutro pero dejaba margen para que el BCRA siga en la fiesta de emisión monetaria.

Y, curiosamente, esa cancelación de $322.499 millones del Tesoro al BCRA duró solo 3 días, porque el 3 de junio la cuenta Adelantos Transitorios volvió a subir en $124.000 millones, aproximadamente el 40% de aquel monto, reflejando el descontrol de las cuentas fiscales.

Aproximadamente el 50% del déficit fiscal de los primeros 5 meses del año fue financiado con emisión monetaria y el resto con endeudamiento del Tesoro.

Obviamente que esta emisión monetaria, en un país sin moneda como la Argentina, se traduce en presiones inflacionarias crecientes y subas del tipo de cambio.

No debe sorprender la suba de los dólares libres de los últimos días porque toda esa emisión se va a dólar y a precios. Más allá de la leve reducción que puede mostrar la tasa mensual de inflación de mayo respecto de abril, es altamente probable que en junio vuelva a pegar otro salto de seguir con este creciente déficit fiscal. A eso hay que agregarle el retiro de depósitos en CER que instituciones como ENERGAS que retiró $ 9.000 millones del Fondo Común Pellegrini para poder pagar importaciones de gas natural licuado. Esos pesos van al CCL, presionando el resto de los tipos de cambio libre generando más expectativas negativas, ya no solo sobre un posible default del gobierno, sino sobre el mercado de cambios y la inflación.

La economía argentina se encamina derecho a una inflación de 3 dígitos anuales, en particular cuando se empiecen a justar las tarifas de los servicios públicos.

Es bastante obvio que luego de la pirueta contable que hizo el BCRA el último día de mayo sirve para darle margen para seguir emitiendo para financiar a un Tesoro que, a pesar de la voracidad fiscal, no logra financiar con impuestos todo el populismo que lleva adelante.

Ese margen de mayor inflación puede derivar en períodos de ajuste de los precios cada vez más rápidos. Esto no significa caer en la hiperinflación, pero tal vez acercarse a la velocidad de ajuste en esos momentos.

En definitiva, este es un gobierno que se quedó sin financiamiento externo con el riesgo país superando los 2.100 puntos básicos. No tiene mucho margen de crédito interno porque el escaso ahorro doméstico se lo quedan la Administración Central y el BCRA. La carga tributaria destroza la actividad productiva y, finalmente, el impuesto inflacionario que tiene que aplicar el BCRA crece todos los meses porque la gente huye del peso.

En definitiva, el impuesto inflacionario funciona como la curva de Laffer: a medida que aumenta la tasa de inflación, mayor es la huida del dinero por parte de la gente y mayor la tasa del impuesto que tiene que aplicar el gobierno sobre la base monetaria que tiene que crecer para poder recaudar algo, hasta que llegue a cero en casos de desatarse un escenario de hiperinflación.

El Gobierno ya no tiene capacidad alguna de dominar la situación económica y solo le queda ver cómo hace para llegar a diciembre del 2023.

Fuente: Infobae

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