María Eugenia Vidal: “Los argentinos están dejando de comer, cayó el consumo de alimentos”

POLÍTICA 19 de junio de 2022 Por Facundo Chaves y Ricardo Carpena*
WOMLMHW6NBBBTDH4AZR2DL4PIU

La diputada nacional María Eugenia Vidal afirmó que “lo peor de este gobierno es la inflación” y, tras cuestionar duramente la gestión económica y política de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, advirtió: “Los argentinos están dejando de comer”.

En una entrevista con Infobae, la dirigente y presidenciable de Juntos por el Cambio habló sobre el escándalo del avión venezolano iraní, los piqueteros y la deuda. Respecto a la interna opositora, tomó distancia tanto de Mauricio Macri como de Horacio Rodríguez Larreta, pero evitó decir si será candidata las próximas elecciones: “Mi lugar puede ser en la hinchada o de capitana del equipo”.

“Quiero ser parte de una generación que ya no recuerde a la Argentina únicamente por Messi o por Maradona, sino que la recuerde por la economía del conocimiento, por la minería, por los alimentos, por la energía”, afirmó.

-¿Cuál es tu opinión sobre el caso del avión venezolano-iraní?

-Es una situación muy grave. Grave porque la Argentina tiene la huella dolorosa de dos atentados, que además son la responsabilidad del terrorismo iraní. No puede haber ninguna duda sobre cuál es la política de la Argentina en relación a esto. El Gobierno tiene mucho que explicar. Los países de la región estaban alertados y lo sabían. Paraguay sabía y estaba alertado sobre este avión. Uruguay sabía y estaba alertado sobre este avión. Las petroleras que tenían que venderle combustible al avión sabían y estaban alertadas por el avión y por eso no se lo vendieron. Y parece que el único que no sabía nada era el Gobierno. No solo la Justicia tiene que investigar en profundidad sino que el Gobierno debe dar explicaciones mucho más consistentes que las que ha dado hasta ahora, porque con estos dos atentados como parte de nuestra historia no puede haber dudas.

-¿Fue por acción o por omisión que estaba el avión acá? ¿Lo dejaron entrar porque no se dieron cuenta o porque los sistemas de seguridad funcionaron mal?

-En cualquiera de los dos casos es muy grave. No sé qué es peor: la complicidad o la ineptitud. Porque no es un tema donde se puedan admitir errores y porque de lo que se trata es de la protección y la defensa de los argentinos, nada más y nada menos que eso ¿no? Y mucho más, repito, con esta historia que nosotros tenemos de dos atentados gravísimos, tal vez los más graves en toda la región, y en democracia. No es algo que se pueda ni minimizar ni subestimar o sobre lo que pueda haber puntos oscuros o que no estén absolutamente aclarados. Hay una responsabilidad de los ministros encargados de la Seguridad y la Inteligencia y hay una responsabilidad del Gobierno urgente de aclarar esto y de la Justicia de investigarlo.

-Además ocurrió después del discurso de Alberto Fernández en la Cumbre de las Américas, en Los Ángeles, donde habló un poco también de la cuestión de Cuba y de Venezuela.

-Sí, no es una novedad que la política exterior de este gobierno no ha estado del lado de las democracias occidentales. La defensa de Cuba, de Nicaragua, de Venezuela, ha sido constante por parte de este gobierno. Es necesario que se aclare todo cuanto antes.

-¿Qué está haciendo Juntos por el Cambio frente a este caso?

-Nuestro bloque de diputados se presentó a la Justicia, hizo pedidos de informes y el radicalismo pidió la interpelación del ministro Cafiero. El Gobierno no solamente tiene que dar una explicación ante la sociedad, sino también presentarse en el Congreso para explicar lo que pasó.

-Estamos viendo casi todos los días protestas, marchas, gente en la calle pidiendo asistencia social, pidiendo planes. ¿Cuál es tu mirada sobre esto y, sobre todo, qué es lo que hay que hacer con estas organizaciones?

-Separaría, por un lado, la necesidad de la especulación y la utilización política. La necesidad es real. Los argentinos están dejando de comer. El consumo de alimentos cayó. Ya no se trata solo de que las familias no llegan a fin de mes, las jubilaciones no alcanzan, el salario promedio es bajo. Nuestros hijos cuando terminan el secundario no consiguen empleo; estar empleado en el sector formal no es garantía de no ser pobre. Todo eso ya era grave en la Argentina y se profundizó en los últimos dos años y medio. Hoy está pasando algo aún más grave que es que el consumo de alimentos cayó. La gente come menos, ya no elige una marca más barata: compra menos alimentos. Los argentinos estamos dejando de comer. Y esa necesidad es real y es lo que se está viendo. Por eso hay más pobreza: tenemos casi cuatro millones de personas en la Argentina que no cubren la canasta alimentaria básica. No estamos hablando de cubrir los gastos de transporte.

Estos números no pueden ser naturalizados, no puede ser naturalizado que vayamos al 100% de inflación, no puede ser naturalizado que más de cinco millones de chicos en la Argentina sean pobres y no puede ser naturalizado que los argentinos dejen de comer. Esta situación es real y es muy dolorosa.

Después está la especulación y la utilización política. Justamente, si alguien cobra un plan de 20.000 pesos por mes ¿cómo vas a pedirle 300, 400, 1.000 pesos como parte de un aporte a una organización? Es aún más inmoral en esta situación, porque si alguien cobra un plan de 20.000 pesos por mes, y yo les pido a todos los que escuchen este reportaje que hagan esta cuenta fácil: 1 kilo de pan, 370 pesos; un paquete de yerba, 500 pesos; un litro de leche, 150 pesos; así que el mate cocido con leche y pan también se volvió imposible. No estamos hablando de carne que estamos en el consumo más bajo de los últimos 15 años, para un gobierno que prometió el asado en la heladera y donde ningún corte te baja de los 1.000 pesos. Esa es la realidad de los argentinos. Siempre está mal que las organizaciones piqueteras y sociales le pidan plata a alguien que cobra un plan social, pero es aún más inmoral en este contexto, menos admisible e injustificable.

-¿Qué se hace con las organizaciones de este estilo y con dirigentes que reconocen públicamente que piden un aporte, entre comillas, voluntario?

-En primer lugar, tiene que haber una sanción tanto judicial, porque lo que se está haciendo es ilegal. Estos fondos son públicos y tienen un destino claro, que es ayudar a los ingresos de esas familias, no a sostener ninguna actividad de ninguna organización no importa cuál sea el fin que tenga. Primero hay un delito: lo que están haciendo es ilegal. Están asignando fondos que el Estado le da a alguien para otra cosa. En segundo lugar, tiene que haber una respuesta del Ministerio de Desarrollo Social. No se puede seguir trabajando con una organización que se queda con la plata de la gente. Hay más de 4.500 denuncias de beneficiarios de programas sociales. Lo que tiene que hacer el gobierno y el Ministerio de Desarrollo Social es dejar de trabajar con estas organizaciones. No puede transferirles recursos a personas que están sometidas a este “aporte”, como lo llaman ellos. Es inadmisible, sobre todo porque hay más de 4.500 denuncias de situaciones como estas.

-Organizaciones de ese estilo están también dentro del gobierno y gestionan...

-Absolutamente. El primer paso es no estar de los dos lados del mostrador.

-¿Tendría que irse Emilio Pérsico de la Secretaría de Economía Social?

-Por supuesto. No se puede representar y pedir al Estado y al mismo tiempo ser el que determina. Es absolutamente incompatible.

-Algunos están pensando incluso en darle un ministerio, el Ministerio de la Economía Popular.

-No se puede estar en la calle protestando y al mismo tiempo del otro lado del mostrador decidiendo qué se asigna. Esas son cosas que solamente pueden pasar en el kirchnerismo y en este gobierno. De vuelta: no podemos naturalizar lo que está mal. Nuestros abuelos tenían una frase cuando nosotros éramos chicos: el inodoro en el baño, la mesa en la cocina, el sillón en el comedor. La Argentina tiene que volver a poner las cosas en su lugar. Gran parte del problema que tenemos en la Argentina es que todo está desvirtuado, lo que está bien y lo que está mal.

El delincuente tiene que estar en la cárcel, si alguien termina la escuela secundaria tiene que poder tener un trabajo, el que trabaja no tiene que ser pobre, y el que recibe un plan no tiene que darle nada a nadie, porque es una asistencia que debe ser además transitoria. El problema es que los planes han cumplido en muchas familias más de 10, 15 años. Hay que combatir la especulación y la utilización política, los programas tienen que ser directos, tienen que ser temporarios y tienen que ser un puente al trabajo, pero el trabajo también debe ser generado. La Argentina no genera trabajo formal desde el año 2011. Entonces si no tenemos un programa económico serio, consistente, que le devuelva el trabajo a la gente y que ese trabajo le permita no ser pobre, va a ser mucho más difícil salir de los planes.

-¿Cómo desmontás esto? Porque en Juntos por el Cambio, inclusive en el PRO, hay distintas posturas. Patricia Bullrich propone eliminarlos y otros dirigentes proponen que sea más gradual. ¿Cómo imaginás una salida de esta encrucijada de los planes?

-Juntos por el Cambio ha tenido una posición común que la hizo pública. Hace menos de un mes nos reunimos todas las fuerzas políticas en La Matanza, en La Juanita, el lugar donde trabaja Toty Flores que también es parte de Juntos por el Cambio, y dijimos públicamente que nosotros creemos que la mejor política social es el trabajo, que hay que salir de este esquema de planes, que los planes tienen que ser transitorios y otorgados de manera directa, sin intermediarios, y también que tienen que tener contraprestaciones claras. Y esa es la posición de todo el espacio. Después puede haber matices en el tiempo, pero desde lo conceptual todos estamos parados en el mismo lugar.

-Si tuvieras que calificar lo peor del Gobierno en este momento, ¿qué es? Porque está, por un lado, la interna o la pelea feroz entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández, y está el aspecto social, el económico.

-La inflación. Sentir que vas al supermercado y los alimentos vuelan. Que todos los días hay algo que aumenta. Que no te alcanza. Aun teniendo trabajo formal, no te alcanza. Esa inflación, que es el peor impuesto y sobre todo para los más pobres, es insostenible. Y no hay nada que nos haga pensar que va a mejorar en un gobierno que no tiene plan.

-¿Cómo estás viendo la situación económica, sobre todo este aumento que tuvo el dólar, tan fuerte en estos últimos días y se supone que es el comienzo de una tendencia que puede llegar a agravarse?

-Es el producto de una deuda irresponsable. El kirchnerismo hizo campaña diciendo que la deuda que habíamos tomado en nuestro gobierno era inaceptable y va a terminar siendo el gobierno que más se endeudó en la historia. Están endeudándose a razón de 23.000 millones de dólares por año. ¡Por año! En esta deuda que dice que no es deuda porque es deuda en pesos y que lo está generando es la crisis actual. Como no tuvo plan, como postergó todas las soluciones de fondo a los problemas, hay algo que todos los argentinos, no importa a quién votemos, ya sabemos: así esto no da para más. Necesitamos cambiar.

-¿Y qué significa eso?

-Significa que seguir postergando las soluciones a los problemas sólo nos hace vivir peor. Alguien como yo, de mi edad (tengo 48 años) vivió la mitad de la vida en recesión. Solamente tres veces la Argentina en los últimos 80 años creció más de cinco años seguidos. Al mismo tiempo yo recorro el país y te encontrás con Vaca Muerta, que tiene enterrados cuatro PBI y es la segunda reserva de gas más importante del mundo, mientras nuestros camiones hacen 12 horas de cola en las provincias para conseguir gasoil para transportar las mercaderías. Esa es la Argentina. Y por eso la gente está tan enojada, porque hay una brecha enorme entre lo que somos y lo que podríamos ser y vamos a cumplir 40 años de democracia. No hay más atajos, la Argentina necesita un plan económico urgente hoy, serio, consistente, que vaya al equilibrio fiscal porque no va a haber ni menos deuda ni menos inflación si seguimos con desequilibrios fiscales. Que restrinja la emisión, porque si seguimos emitiendo vamos a seguir teniendo inflación. Que tenga un tipo de cambio estable y no nos pase lo que nos pasa ahora que, de repente, no sabemos qué pasó que en una semana el dólar aumentó 15 pesos. Esa inestabilidad es la que no nos deja crecer ni generar trabajo. La buena noticia es que tenemos con qué. Chile exporta 17 veces en minería más que nosotros. Tenemos la misma Cordillera. Los recursos están de un lado y están del otro. ¡Y después decimos que nos faltan dólares! Once de las empresas de nuevas tecnologías, de los unicornios, en América Latina, un tercio del total son de argentinos. Nosotros tenemos talento, tenemos recursos, somos primer país en litio. Tenemos un montón de oportunidades para generar dólares y trabajo.

-¿Va a haber tolerancia social para el próximo gobierno para las reformas profundas que hay que hacer? Muchas implican sacrificios para la gente. ¿Se va a tolerar un ajuste o una reforma profunda?

-Creo que los argentinos saben que no hay otro camino que no sean los cambios estructurales y que saben que esto no da para más, que si no hacemos algo en serio y profundo, esto sólo puede empeorar. Que es lo que nos pasó en los últimos dos años y medio de tener un gobierno que no toma decisiones, que no tiene un plan, que no tiene un rumbo. Sólo nos ha llevado a estar orillando el 100% de inflación, un 40% de pobreza, y a esto tan terrible que creo que es lo que se sumó en los últimos meses que no es que cambiamos las marcas, dejamos de comer.

-¿Qué pensás de esta pelea abierta que hay entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández?

-No me considero una analista del oficialismo. Más allá de quién tome las decisiones, son todos responsables. Y lo digo porque hace 8 meses estaban todos parados arriba de un escenario pidiendo el voto, todos juntos. No hace 2 años y medio... hace 8 meses. Estaban todos en el mismo escenario, Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa, el Presidente, la Vicepresidenta, pidiendo el voto y diciendo “estamos todos juntos”.

A la hora del poder -porque el Frente de Todos es un proyecto de poder, no un proyecto de país- están todos juntos. Cuando se discute la boleta única, votan todos en contra; cuando se discute el avasallamiento a la Justicia, están todos a favor; cuando se trata de las listas y las elecciones, vuelve la unidad. Ahora, cuando se trata de resolver la inflación, de que haya un gasoducto para que tengamos autoabastecimiento de energía en un mundo donde la energía es cada vez más cara, pasan dos años y medio y nadie puede explicar qué pasó y por qué el gasoducto no se hizo. Cuando se trata de que hay camiones parados en toda la Argentina esperando el gasoil, ahí no están juntos, están discutiendo. En lo que de verdad importa, que de cada 100 chicos que arrancan el primario sólo 16 lo terminan a tiempo y con conocimientos de lengua y matemática que hacen falta, ahí discuten, ahí no hay unidad, ahí no hay proyecto, ahí no hay respuesta. Lo que ha dejado en claro esta pelea es eso, que la gente no importa, que lo importante es el poder y qué lugar le toca a cada uno de ellos y cómo garantizan su impunidad. Esa es la discusión.

-Estás recorriendo el país, la provincia, aparte de la Capital por supuesto. ¿Cómo es tu pulso de lo que te transmite la gente? ¿Es posible un estallido social o la gente está en actitud de resignación pasiva?

-Siempre soy muy cuidadosa cuando me preguntan sobre esto porque todos los que tenemos una responsabilidad política debemos ser muy prudentes. Lo que sí encuentro es un enorme agobio y hartazgo ante la ausencia de respuestas por parte de los argentinos, y eso pasa en todo el país.

-¿Incluye a la oposición también?

A la política. Vamos a cumplir 40 años de democracia y no se resolvieron muchos problemas que son muy importantes para la Argentina. Estamos discutiendo si va a haber o no un 100% de inflación. Es lógico que los argentinos estén enojados con la política, sobre todo con una política que se comportó como una casta y que generó privilegios en relación al resto de la sociedad, que son injustificables. En el Congreso estoy empujando la derogación de las jubilaciones de privilegio del presidente y la vicepresidenta, con la autoridad de haberla derogado para mí misma. Lo hice cuando era gobernadora y creo que hay que hacerlo a nivel nacional. Los diputados y los senadores no pueden ganar más que lo que defina la fórmula de aumento previsional de los jubilados. El gasto del Congreso tiene que tener un tope. Todas esas cosas no van a garantizar el equilibrio fiscal de la Argentina y quien se los diga, quien diga que ajustando la política se logra el equilibrio fiscal, miente. Pero eso no invalida que aun así deba ser hecho. Porque la gente nos está pidiendo ejemplaridad, porque encima que siente que llegamos a 40 años de democracia y muchos de sus problemas estructurales no están resueltos, además, sienten que los políticos vivimos de una manera distinta a la que viven ellos.

-Mencionaste una palabra que Milei impuso en el discurso público. ¿Qué significa para vos que la política se comportó como casta en los últimos años y qué pensás de Milei?

-Si por algo esa palabra fue tan representativa es porque logró reflejar algo que la gente sentía. La gente siente hoy en general que quien vive del Estado tiene una serie de seguridades y certezas que quien no lo hace no tiene. Si no, miremos la pandemia. Yo en ese momento no tenía un cargo público y trabajé en el sector privado, pero la sensación de la gente era si trabajo en el sector privado no sé si voy a cobrar a fin de mes. Ahora, si estoy vinculada con el Estado, tengo asegurado mi sueldo. Eso genera brechas y por supuesto que, si además ven que los políticos viven mejor, que se involucran en situaciones de corrupción y luego la Justicia no avanza y nunca pasa nada, ese enojo es genuino, es verdadero y los políticos nos tenemos que hacer cargo.

La palabra casta está reflejando eso. Si hay jubilaciones de privilegio, si los salarios y el gasto en el Estado de estructuras burocráticas no tiene tope, si podemos generar nuevos impuestos cada día y siempre los que ponen son los mismos que son los que trabajan, que son los que producen ¿cómo no va a haber enojo? Como política y como parte de ese sistema, yo elijo hacerme cargo de eso y cambiarlo, modificarlo. También lo hice en la provincia de Buenos Aires, cuando le pedí la declaración jurada pública a todos los policías. Esa pelea contra los privilegios en mi caso no es nueva, lo hice cuando fui gobernadora y creo que hay que hacerlo hoy y hay que demostrarle a la sociedad que estamos dispuestos a cortar hasta que duela porque además no se le puede pedir un esfuerzo más a los argentinos si los políticos no nos ponemos primeros en la fila.

-La utilización de la palabra casta te la escuché varias veces. ¿Tiene que ver también con una estrategia para tratar de captar a ese electorado?

-No, no. Tiene que ver con reflejar una realidad. La gente elige, las estrategias no sirven. Cada vez más, cada uno de los argentinos sabe quién es quién, sabe quién le miente, sabe quién especula, sabe quién hace un show, un personaje, quien genuinamente piensa en determinada cosa. Y lo que importa mucho más que lo que decimos es lo que hacemos. Importa cada vez más lo que hacemos que los discursos, los actos, lo que decimos en los programas de televisión. Y yo lo que puedo mostrar es lo que hice como ministra de Desarrollo Social y vicejefa en la Ciudad, donde cada vez que había un conflicto yo daba la cara y estaba dando la pelea. Lo que hice en la provincia de Buenos Aires, peleándome contra el sindicalismo corrupto, contra la policía corrupta, contra el narcotráfico.

Hoy veo la seguridad y duele. Duele que tuvimos una muerte más de un bebé en Rosario. Y duele ver un Estado que cada día que pasa y que no hace algo contra el narcotráfico permite que avance. Y en la Argentina nosotros si hay algo que nadie duda es que dimos una pelea. Y la dimos todos los días, del primero al último día de gestión. No filmamos un operativo y nada más. Quemamos 40 toneladas de droga, metimos 8.000 narcos presos, derribamos 150 búnkeres, y eso era una pelea de todos los días. Y ese trabajo, echar 13.000 policías porque estaban asociados a causas de corrupción, esa pelea y ese enfrentamiento lo volvería a dar. Y no fue con ningún discurso ni con ningún acto, no fue especulación, fue real. De la misma manera creo que hay que dar otras peleas en la Argentina. Hay que tener la convicción de dar otras peleas.

-¿Te ves más en la Ciudad, te ves más en la pelea nacional? ¿Dónde te ves dando esa pelea?

-Primero esa pelea me la imagino siempre dentro de un equipo. ¿Por qué digo esto? Cuando pensamos, el otro día alguien me dijo que me gustó mucho: la Argentina no fue siempre conocida por Messi-Maradona. Argentina antes de Messi-Maradona era conocida por ser el granero del mundo y por ser el lugar donde la educación avanzaba rápidamente. Esa Argentina, la de Alberdi, Sarmiento, Sáenz Peña, Avellaneda, Roca. Fue una Argentina donde el tema principal no era quien era el candidato, era una generación. Y no pensaban la Argentina a dos años, la pensaban a cincuenta años. Si yo pregunto en qué orden estuvieron y qué lugar ocupó cada uno probablemente no me lo puedas decir rápidamente, pero entendés que fueron todos parte de una generación que construyó el país que no era conocido por Messi y Maradona sino por la educación y los alimentos. Bueno, yo quiero ser parte de una generación que ya no recuerde a la Argentina únicamente por Messi o por Maradona, sino que la recuerde por la economía del conocimiento, por la minería, por los alimentos, por la energía. Yo quiero ser parte de esa generación y por su mejora de ese sistema educativo que fue orgullo y que hoy es vergüenza, porque hoy no le estamos dando la oportunidad a sobre todo los chicos más pobres de que la educación sea su herramienta de ascenso social.

¿Qué lugar me va a tocar el año que viene? El que tenga que ocupar para que empecemos ese camino. Que no va a ser un mandato, va a llevar muchos años. Ahora, me puede tocar ser la capitana del equipo o me puede tocar estar en la hinchada, eso no es lo relevante, lo relevante es que los argentinos entiendan primero que se trata de equipos, no de liderazgos individuales. Segundo que va a llevar tiempo, pero que empieza desde el primer día. Y tercero que quienes estén en ese equipo y sobre todo quienes estén liderando ese equipo son los primeros en la cola del esfuerzo.

-¿Cómo pensás que la gente, que está harta y cansada, interpreta las peleas que hay en Juntos por el Cambio? Macri criticando a Hipólito Yrigoyen, le contesta en forma destemplada Morales. Si el grado de tensión casi permanente que hay que no logran equilibrar un poco el tono, ¿cómo pensás que es interpretado por la gente que demanda otra actitud también de la oposición?

-Las peleas de todos los espacios políticos y, sobre todo, por espacios de poder sólo generan más decepción y más hartazgo y no me van a ver a mí en ese lugar.

-Pero sí a colega tuyos. ¿No hablan ustedes de la necesidad de una tregua?

-Creo que, más allá de los ruidos, Juntos por el Cambio está entrando en su octavo año como coalición política y eso es un dato. Ya no somos un acuerdo producto de una alianza electoral en una elección. Hemos atravesado triunfos y lo más importante, hemos atravesado derrotas. Nos seguimos manteniendo juntos. Hay una decisión de cuatro espacios políticos y de muchos otros que se han sumado en la última elección como el caso de Ricardo López Murphy en la Ciudad, de muchos otros, de sumarse. De entender que es en equipo y que nadie puede solo. Que no va a haber un presidente o una presidenta que va a cambiar la Argentina, va a haber una generación que va a cambiar la Argentina.

-Ahora, recién decías que te va a tocar o ser hinchada o ser la capitana del equipo. ¿Qué va a definir eso? ¿Qué va a definir si vas a estar en la tribuna o si vas a estar jugando el partido?

-Siempre lo termina definiendo la gente. Los candidatos finalmente son el resultado de las elecciones de la gente, de lo que la gente prefiere. Puede ser que lo haga a través de encuestas antes del cierre de listas o puede ser que lo haga en las PASO. Pero finalmente es la gente. No importa cuántas reuniones políticas ni cuántas especulaciones haya, al final del día los espacios políticos eligen a los mejores candidatos porque quieren gobernar. Y los mejores candidatos son definidos por el electorado, no por ningún dirigente.

-Hay algunos criterios que son ejes de algunas discusiones que hay dentro de Juntos por el Cambio: unos creen que hay que primero afianzar la identidad de la coalición, que es la posición que puede tener Macri, y otros que están pensando que lo importante es armar masa crítica para hacer las reformas que necesita el país para hacer un buen gobierno, que puede ser un poco la línea o la idea de Larreta. ¿Dónde te ubicás vos?

-Es un falso dilema tener que elegir entre firmeza o diálogo. Lo digo por mi experiencia en la provincia de Buenos Aires que debe ser uno de los lugares más difíciles para dialogar y para gobernar. Goberné cuatro años esa provincia en minoría en ambas Cámaras. Tuve todas las leyes de presupuesto, sacamos la ley que terminaba con la reelección indefinida de los intendentes, sacamos una ley que obligaba a todo el gabinete incluyendo a los policías y al Servicio Penitenciario a presentar sus declaraciones juradas. Hicimos cosas que parecían imposibles y las hicimos con diálogo político. Eso no me impidió dar todas las peleas que yo creía que había que dar.

No creo que haya que elegir entre firmeza y diálogo. Creo que uno debe dialogar y construir consensos con mucha claridad sobre lo que está dispuesto a acordar y aquello que no es negociable. Las peleas que hay que dar en este país no son negociables. Porque parte de no darlas es la causa de nuestro atraso. También creo que nadie hace las cosas solo y que hay que generar consenso. Pero no creo que haya que elegir. Uno puede ser muy firme sin levantar la voz, teniendo claro qué peleas quiere dar, y también que uno tiene que dialogar cuando es necesario, pero con un marco de valores no negociables. Hay cosas que no se negocian, la impunidad frente a delitos cometidos no es negociable. No importa cuál sea la necesidad de acordar, hay cosas que no se negocian. Y hay cosas donde por supuesto tiene que haber diálogo: en una reforma tributaria, en un cambio de reglas de juego en el campo laboral. Hay que tener claro que hay batallas que no se resignan y donde hay cosas que no van a cambiar si no hacemos los cambios profundos en el sistema previsional, en el sistema laboral, en el equilibrio fiscal. Son deudas que la Argentina viene generando desde hace décadas y que otros países tienen resueltas.

Hoy nuestra principal discusión es sobre la inflación y el Gobierno nos dice que fue por la guerra. Voy a poner un solo ejemplo, en el último año el pan aumentó 80%, el kilo de pan. ¿Saben cuánto aumentó en Brasil? Acá al lado, pegado, productor de trigo, 12%. No es la guerra, es el plan económico, es la economía, es cómo gobernamos. La mayor parte de los países del mundo tienen este tema resuelto, sean de izquierda o sean de derecha. Entonces tenemos que dar las discusiones profundas y no las podemos evitar.

-¿Cómo calificás el rol tan activo de Macri? ¿Interfiere realmente en el clima interno?

-En esta mirada de que no hay nadie solo que resuelva los problemas me parece que todo aporte, y sobre todo de alguien que fue ex presidente y que fue presidente el primero en completar el mandato en 90 años no peronista, es muy importante para Juntos por el Cambio. Más allá de lo que decida, aun si decidiera no competir, yo no me privaría desde Juntos por el Cambio de consultarle por muchísimos temas, desde la seguridad, la política exterior, la política de infraestructura, que crecieron y mejoraron en la Argentina mientras él fue presidente...

-No en el área económica.

-También en la económica... porque también de los aprendizajes, y cuando uno mira lo que está haciendo este gobierno, y yo di un ejemplo recién con la deuda, esta es una mucho peor deuda y mucho más grande que la que tomó nuestro gobierno que además en gran parte era para pagar deudas de gobiernos anteriores. Sí, por supuesto, a Mauricio lo consultaría en muchísimos temas. Hace poco decía estuve en Misiones, en Puerto Iguazú, viendo el aeropuerto que se hizo durante la gestión de Mauricio y la verdad que es muy triste hoy ver que hay menos vuelos, porque menos vuelos es menos turismo y menos trabajo para los argentinos en Iguazú. Y lo mismo pasa en Ushuaia. Y lo mismo pasa en Mendoza. Desde ahí llegaron a salir vuelos que iban directo a España, desde ese aeropuerto de Puerto Iguazú.

Esa política de infraestructura. La política exterior: el mundo nos respetaba y hoy nuestro presidente ha hecho del gobierno actual un meme ante el mundo. Hoy no somos respetados y defendemos a Cuba, a Nicaragua y a Venezuela. Entre otras cosas, cuando hablaba de la firmeza, la democracia versus el totalitarismo no es discutible, no es negociable ser democrático o no serlo, uno lo es o no lo es. No está en un camino gris. Eso hace a la profundidad de lo que no se negocia. Entonces creo que sin dudas Mauricio es un actor importante, es un actor que merece ser consultado e integrado en la fuerza más allá de lo que él decida en términos personales ser o no ser candidato, que todavía tiene tiempo para decidirlo y definirlo.

-Martín Lousteau planteó la idea de las fórmulas mixtas: alguien del PRO y un radical o alguien del radicalismo y alguien del PRO, combinando las fuerzas políticas dentro de la fórmula. ¿Cómo ves esta posibilidad? ¿Se puede hacer en otros distritos también un esquema parecido?

-Entiendo que el fracaso del gobierno actual nos lleve a anticipar mucho las discusiones electorales, pero creo que no es tiempo de discutir esto y además no lo vamos a saber ahora. Hoy hay otras urgencias. Nosotros desde el Congreso no podemos resolver el plan económico que el gobierno no define, pero sí podemos abocarnos a temas muy importantes. Estoy empujando fuertemente, porque fue un compromiso de campaña, cambiar la Ley de Alquileres ya no solamente terminando con los artículos que complicaban como los temas de plazo o los temas de mecanismos de ajuste, sino también incluyendo beneficios impositivos para aquellos que pongan su propiedad en alquiler para que los alquileres bajen. Esos son los temas que nos tienen que ocupar, los temas económicos que le preocupan a la gente. Si las fórmulas van a ser mixtas o serán propias de cada partido será algo que definiremos el año que viene. No debería hoy ser una urgencia nuestra.

-¿Pensás, como dice Néstor Grindetti, que Macri merece una segunda oportunidad en el gobierno?

-Eso lo van a definir los argentinos y, primero, antes que los argentinos, lo tiene que definir él. Es una decisión de él, no hay que apurar ni adelantar nada. Más allá de lo que defina, creo que su aporte va a ser muy valioso.

-¿Una fórmula Macri-Vidal no está definida todavía?

-No es tiempo de fórmulas. En esto de que la gente deja de comer se vuelve inmoral que la política discuta los cargos. Sobre todo faltando tanto tiempo.

-Confirmaste que apoyás a Cristian Ritondo como candidato a gobernador bonaerense. ¿Por qué creés que es mejor que Santilli u otro?

-Creo que es el que está más capacitado para ser gobernador. Lo respeto muchísimo a Diego (Santilli), fuimos compañeros de equipo y es muy valioso. Eso al final lo va a decidir la gente, pero no tengo dudas de que Ritondo va a ser un gran gobernador. Con Cristian enfrentamos a las mafias de la provincia: logramos que los barras se quedaran afuera de las canchas, metimos a 8 mil narcos presos y quemamos 40 toneladas de droga. Eso necesita la provincia.

 

 

* Para www.infobae.com

Te puede interesar