Las importaciones marcan un récord absoluto en junio y el Gobierno apura restricciones

ECONOMÍA 25 de junio de 2022 Por Claudio Zlotnik*
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Este mes de junio que está a punto de terminar pasará a la historia por tener el récord absoluto en la cantidad de importaciones: las cuentas provisorias de los funcionarios les da que llegaron a, por lo menos, u$s9.000 millones. Un nivel nunca visto en un solo mes. Y que se da justo en el momento que la Argentina necesita imperiosamente juntar dólares para evitar una nueva crisis cambiaria.

"No hay festival de importaciones en la Argentina", aseguró la portavoz presidencial, Gabriela Cerrutti, saliendo al cruce de Cristina Kirchner. Pero desde los despachos oficiales hay preocupación extrema por lo que sucede. Que no le encuentren la solución, es otra cosa.

Lo que sucede va en contra de lo que precisa la economía para estabilizarse y explica lo que el Banco Central informa cada día: que no logra quedarse con los dólares que liquidan los exportadores de cereales, justo en momento de la temporada alta de la cosecha gruesa.

De acuerdo con las estimaciones oficiales, de los u$s9.000 millones de importaciones, alrededor de u$s2.000 millones se fueron en compras de energía. Una verdadera pesadilla, dada la explosión de los precios internacionales tras el comienzo de la guerra en Ucrania. Se trata de un monto superior a lo que en las últimas horas informó el INDEC para el mes de mayo, cuando las compras de energía treparon a los u$s1.600 millones; el triple que en el mismo mes de 2021.

Con las importaciones en u$s9.000 millones para este mes, se habría borrado el superávit comercial que venía mostrando la balanza comercial del país desde hace tiempo. Esto sucede a pesar de los precios récord de los commodities que exporta la Argentina, en especial la soja, cuyo valor está bien arriba de los u$s600 por tonelada.

Clave para el dólar: se vienen nuevas medidas

Por más que a esta altura ya no puede hablarse de sorpresas a la hora de ver los números del comercio exterior, el nuevo volumen récord de importaciones genera preocupación extrema en los despachos oficiales. Martín Guzmán y Miguel Pesce ya hicieron los planteos a Daniel Scioli, flamante ministro de Desarrollo Productivo.

El exembajador en Brasil se tomó la primera semana en la gestión para reunirse con las principales cámaras empresariales con el fin de monitorear en persona lo que está sucediendo. Las medidas de mayores controles se anunciarán en las próximas horas.

Cristina Kirchner viene hablando del tema cada vez que aparece en público: "Hay un deporte nacional por apoderarse de las reservas que hay en el Central", determinó CFK. La vicepresidenta suele mencionar el "festival de importaciones", una alusión crítica hacia la gestión del exministro Matías Kulfas, de Guzmán y también de Pesce.

Uno de los principales funcionarios del gabinete económico admite, en un diálogo con iProfesional: "Este año no hubo ningún control. Autorizaron indiscriminadamente las licencias no automáticas. Nadie sabe cuál es la verdadera demanda de divisas en la calle", suelta sin disimular la angustia que genera la cuestión.

El sentimiento en el equipo económico es que en las próximas semanas se juega la estabilización. La sensación de que "así no se puede seguir" se expande entre los distintos funcionarios, y ahora la lupa está puesta en lo que pueda conseguir Scioli para frenar las importaciones menos necesarias. Las que no provoquen una crisis autogenerada por la falta de insumos para la industria o productos necesarios para los comercios.

Importaciones: las decisiones en camino

Las importaciones récord –y en constante crecimiento– de los últimos meses son imposibles de sostener para una economía necesitada de dólares. 

Scioli cree que el trabajo que lo espera será arduo. No es algo fácil individualizar cuáles son las importaciones que podrían recortarse. Pero la decisión política del Gobierno es que "hay que pisar" algunas de las compras que se hacen en el extranjero.

No hay motivos para fundamentar esa dinámica salvo por la existencia de una brecha cambiaria cercana al 80% entre el dólar oficial al que ingresan las importaciones y el valor del dólar contado con liquidación o el blue, que valen bien arriba de los $200.

En el Gobierno están convencidos de dos cosas: que hay sobrestockeo de mercadería, por un lado, y de sobrefacturación de importaciones, por el otro. Por eso, habrá un relevamiento minucioso. Desde el equipo económico aseguran que se implementará un tope a las importaciones: no más de u$s6.000 millones por mes. A lo sumo, u$s6.500 millones.

El concepto con el que trabajará Scioli es mantener las importaciones que fluyen hacia el aparato productivo, pero hacer una especie de "sintonía fina" para borrar las que intentan aprovecharse de la brecha cambiaria. Sin dudas, una tarea complicadísima, según asumen en el propio oficialismo.

Eso no podrá evitar un golpe sobre la actividad económica, en medio de la aceleración inflacionaria y la suba de las tasas de interés.

Dólares propios: nuevo pedido a las empresas
Con esta realidad, el nuevo secretario de Comercio, Guillermo Hang, se juntó con las principales empresas de la alimentación, y allí les pidió a las multinacionales que financien sus importaciones a través de las casas matrices, ubicadas en el exterior, con sus dólares.

Los empresarios, justamente, habían realizado un planteo en el sentido contrario: se quejan de que el Banco Central endureció la entrega de divisas para traer productos e insumos de afuera. El Gobierno aplica una fórmula para habilitar importaciones que, según los ejecutivos, se queda corta con lo que necesitan. El BCRA les habilita la misma cantidad de dólares que el año pasado más un 5%. O hasta el 70% por encima de las compras del año 2020.

La queja de los empresarios radica en que los precios internacionales –medidos en dólares, lógicamente– se han incrementado al ritmo de una inflación global que se recalentó, primero por la post pandemia, y tras la explosión de la guerra en Ucrania.

Es decir que la misma cantidad de dólares sirve para importar menos mercadería. Y si bien Hang dejó en claro que los planteos individuales van a ser analizados uno por uno, en la reunión con los ejecutivos planteó la necesidad de que las multinacionales sean financiadas directamente por sus casas centrales.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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