Reino Unido: Boris Johnson dimite

INTERNACIONALES 07 de julio de 2022 Por Rafa DE MIGUEL
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Boris Johnson ha tirado la toalla. A las doce y media de la tarde de este jueves (una y media, horario peninsular español), el primer ministro británico ha comparecido a la puerta del número 10 de Downing Street para anunciar su dimisión. Un puñado de funcionarios, y varias decenas de diputados conservadores, le rodeaban en silencio.

“Está claro ya que la voluntad del grupo parlamentario conservador es que haya un nuevo líder en el partido y un nuevo primer ministro”, ha dicho Johnson. “Si hasta ahora no he querido abandonar, ha sido porque consideraba mi deber cumplir con el mandato electoral de 2019, la mayor victoria conservadora desde 1987″, ha recordado, para dar las gracias a continuación, y especialmente, a los votantes laboristas que le dieron entonces su apoyo.

“Amigos míos, en política nadie es imprescindible”, se despedía Johnson en un tono en el que no se apreciaba la amaraga derrota sufrida por el político conservador más popular y carismático de las últimas décadas.

El primer ministro, que horas antes estaba decidido a permanecer en el cargo y desafiar al Partido Conservador, no ha podido resistir la presión. Johnson, de 58 años, presentaba su renuncia ante la reina Isabel II, acosado por la mala gestión de varios escándalos en las filas de su partido, en los que él mismo se ha visto involucrado.

Las útimas horas en Downing Street las ha dedicado a nombrar nuevos ministros, para que el Gobierno en funciones pueda operar de modo apropiado hasta que los conservadores elijan un nuevo líder. “Habrá un nuevo Gabinete al servicio de los británicos, y yo mismo estaré al frente hasta que el Partido Conservador elija un nuevo líder”, ha dicho Johnson.

La idea de que el todavía primer ministro pueda mantener las riendas del país durante largo tiempo ha desatado las alarmas en el partido. Johnson habría sugerido su intención de permanecer en Downing Street hasta el congreso de otoño de los conservadores, cuando se elegiría un nuevo líder. Las soluciones que comienzan a barajarse sugieren más bien que se acelerará el proceso de primarias, o incluso que se convencerá al primer ministro para que se retire y sea otro -por ejemplo, el viceprimer ministro, Dominic Raab- quien pilote la nave de modo interino.

Más de medio centenar de cargos de su Ejecutivo han dejado el puesto en los últimos días como protesta por la actitud del premier británico ante las denuncias de acoso sexual contra un aliado político, el diputado conservador Chris Pincher. Ha sido la gota que ha colmado el vaso de los tories, casi tres años después de que Johnson lograse en las urnas una de las mayores victorias electorales del Partido Conservador.

“El país necesita un Gobierno que sea no solo estable, sino que actúe con dignidad. Primer ministro, usted sabe, en su corazón, qué sería ahora lo correcto, que es irse”, había escrito esta misma mañana a Johnson el recién nombrado ministro de Economía, Nadhim Zahawi. La pirueta de las últimas 48 horas de este político es la clara expresión de la situación que vive Downing Street. El primer ministro acorralado recurrió a él para dar la sensación de que mantenía el control, y enseguida ambos comenzaron a prometer próximas bajadas de impuestos. Horas después, Zahawi se unía a la delegación de ministros que pedía a Johnson que actuara con dignidad y tirara la toalla.

Mientras el primer ministro seguía atrincherado en la residencia oficial, varios miembros de su Gobierno y diputados conservadores relevantes comenzaban a preparar su candidatura para una carrera por el liderazgo del partido que se da por iniciada. Suella Braverman, abogada general del Ejecutivo (la máxima asesora legal de Downing Street), era la primera en hablar con claridad. La mujer que elaboró para Johnson los alambicados informes jurídicos que justificaban la ruptura unilateral del Protocolo de Irlanda del Norte que enfrentó a Londres con Bruselas; la fiel aliada del primer ministro, que no dudaba en elogiarlo a la menor ocasión, anunciaba sus aspiraciones en la cadena ITV: “Si hay primarias, presentaré mi candidatura. Amo este país. Mis padres llegaron aquí sin tener absolutamente nada, y el Reino Unido les dio esperanza, seguridad y oportunidades”, decía Braverman, de 42 años, con ascendientes indios. También ella se lanzaba a prometer una bajada de impuestos, en una clara señal de que ese será el grito de guerra de los candidatos dispuestos a dar batalla.

Steve Baker, el euroescéptico que organizó la rebelión de los diputados conservadores contra Theresa May, también se ve capacitado para ocupar el puesto de mando: “Entré en política para cambiar las cosas”, decía a Sky News, “cuando las cosas se han puesto complicadas para el partido, he demostrado mi capacidad de liderezgo”, ha añadido.

El propio Zahawi, pero también el diputado Jeremy Hunt (que perdió las primarias contra Johnson), el exministro de Economía, Rishi Sunak, la de Exteriores, Liz Truss (que aún no ha pronunciado una palabra en esta crisis), o el exministro de Sanidad, Sajid Javid (que este miércoles pronunció en la Cámara de los Comunes un discurso devastador contra Johnson, para explicar su dimisión), estarían preparando ya sus campañas, y podrían anunciarlas este mismo fin de semana, según sugiere The Daily Telegraph, el periódico con línea más directa con los diputados conservadores.

La renuncia de Johnnson remueve las aguas políticas de todo el Reino Unido, y afecta cada estrategia pendiente. La ministra principal de Escocia, la nacionalista Nicola Sturgeon, ha dejado clara su opinión ante la idea de que se mantenga como primer ministro interino: “Hay una sensación general de alivio tras el caos de estos días, pero la idea de que Boris Johnson permanezca como primer ministro hasta el otoño no parece el escenario ideal y, ¿sería sostenible?”, ha escrito Sturgeon en su cuenta de Twitter.

La revuelta en el corazón del Ejecutivo británico ha puesto punto final a semanas de crisis política en torno al Gobierno de Johnson. El caso Pincher estalló en las manos del líder tory un mes después de que este superara una moción de censura por el llamado partygate, el escándalo de las fiestas celebradas en Downing Street durante la pandemia y contra las normas establecidas para evitar los contagios. Johnson superó el órdago lanzado por compañeros de partido, pero quedó tocado, con más de un 41% de sus diputados en contra.

Johnson asumió la jefatura del Gobierno británico en julio de 2019 como flamante líder del Partido Conservador y tras la renuncia de la entonces primera ministra, la también conservadora Theresa May, señalada entre los suyos por no llevar a buen puerto el Brexit por el que habían votado los ciudadanos en el verano de 2016. Cinco meses después de ocupar Downing Street, Johnson, que se había fraguado una brillante carrera como alcalde de Londres, arrasó en las elecciones y hundió a la oposición, el laborismo, incluso en alguno de sus feudos. Esta holgada victoria ha sido uno de los pilares que ha permitido a Johnson sobrevivir ante la riada de escándalos que ha ido salpicando su mandato. Hasta ahora.

Fuente: El País

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