El empleo privado en blanco, en su peor momento: cayó por debajo de las cifras de 2018

ECONOMÍA 10 de julio de 2022 Por Daniel Sticco*
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El empleo apareció como uno de los temas de la semana, a partir de la preocupación que expresó la ministra de Economía Silvina Batakis, quien consideró que “el derecho a viajar colisiona con la generación de puestos de trabajo”, porque las divisas que se lleva el turismo internacional emisivo (salidas) son las que hoy necesita el sector productivo para importar insumos y sostener el nivel de actividad y la ocupación.

Sin embargo, a poco más de dos años de gobierno de Alberto Fernández las estadísticas laborales del Ministerio de Trabajo -sobre la base de datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) con declaraciones juradas de los empleadores y comprobante de pago de los monotributistas y autónomos de al menos uno en el último trimestre- dieron cuenta de que sólo en los casos de los empleados asalariados en el sector público (como principal fuente de ingreso), monotributistas e independientes que reciben el Monotributo Social, todo el resto mantiene un nivel de ocupación por debajo de los máximos históricos:

Asalariados sector público: en el cuarto mes del año se contabilizaron 3,35 millones, luego de la incorporación de 41.600 personas -22.300 ajustados por estacionalidad-. En la serie desestacionalizada sube a un récord de 3,36 millones estatales -considera los agregados a nivel nacional, provincial y municipal, que lo tienen como la principal fuente de ingresos-.

Asalariados privados registrados: en abril 6,1 millones, se ubicaba 222 mil personas por debajo del pico anotado en marzo de 2018, y en unos 543 mil menos si se ajusta el máximo de la serie por el crecimiento vegetativo de la población en poco más de 4 años, según la tasa intercensal de 1,2468% que informó el Indec entre el relevamiento de 2010 y mayo último. En el mes disminuyeron en 16.600 puestos, aunque ajustados por estacionalidad la cartera laboral acusó un aumento de 27.900 empleos.

Asalariados de casas particulares: totalizaron 474.600, al sumar en abril apenas 1.800; pero se contrajo en 26.700 desde la marca máxima anotada en octubre de 2019; y en casi 43.000 si desde entonces hubiese acompañado el crecimiento vegetativo de la población.

Independientes autónomos: ascendieron a 394.800, al agregarse en abril 2.200, muy poco para volver al pico registrado casi 9 años antes.

Independientes Monotributo: se incorporaron en el mes 28.700 en calidad de fuente principal de ingreso, registró el nivel más alto de la serie, con 1,86 millones de personas, por efecto principalmente de absorber los puestos asalariados caídos en el ámbito privado y también entre los autónomos.

Monotributo Social: en abril se contrajo en 2.500 beneficiarios, aunque con un total de 435.800 se mantuvo en el rango del máximo histórico de febrero último, muy lejos de corresponderse con la información que recibe el presidente Alberto Fernández de estar atravesando la economía nacional una crisis de crecimiento, porque justamente se trata de trabajadores que necesitan del subsidio del Estado para poder cubrir la canasta de indigencia.

Expectativas para el corto plazo

Y del relevamiento mensual de la cartera laboral surge con claridad que del lado de las empresas no se percibe un clima de fuerte expansión de la actividad y consecuentemente del empleo, puesto que entre las que cuentan con una nómina de más de 10 personas ocupadas no sólo en el agregado del total de los 12 aglomerados urbanos relevados, surgió que en mayo hubo un incremento de la dotación neta de personal de 0,1% en relación con el mes anterior. Y destaca la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL): “Si bien la variación presenta valores positivos levemente superiores a los del mes pasado, muestra una desaceleración respecto de los observados en el primer trimestre de 2022. En términos interanuales, se observa un aumento del empleo de 2,1 por ciento”.

Y agrega el informe oficial sobre las expectativas laborales para el trimestre junio a agosto en ese universo de empresas: “Este indicador surge de la diferencia entre la proporción de empresas que esperan aumentar sus dotaciones y aquellas que esperan disminuirla: del 5,1% que declaran que harán cambios el 4,4% espera aumentar la nómina y apenas el 0,7% estima que la reducirá”. De ahí surge que apenas 1 de cada 23 establecimiento productor de bienes y servicios proyecta incorporar personal.

En términos sectoriales se destaca la industria manufacturera, retomando la tendencia creciente del primer trimestre del año, con 0,4% de aumento mensual. Por su parte, la construcción sostiene la recuperación del crecimiento, con 0,5%, y el comercio muestra un repunte del empleo en el sector (0,1%) luego de tres meses sin crecimiento.

En tanto, transporte presenta una variación negativa al igual que servicios financieros (0,3%). Por último, los servicios comunales sostienen el crecimiento (0,3 por ciento).

El informe oficial concluye que “tanto las incorporaciones como las desvinculaciones de personal en las empresas se retrajeron en comparación con las observadas en los tres primeros meses del año. De todas formas, siguen ubicándose en valores altos en relación con los últimos cinco años (la tasa de entrada fue 2,3 puntos porcentuales y la de salida 2,2)”.

Los economistas de las consultoras coinciden en destacar que para revertir el notable atraso que muestra la economía en la generación neta de puestos de trabajo privado, principalmente asalariado, se requieren de políticas que incentiven la inversión y la apertura al mundo que impulse la exportaciones, en lugar de cerrarse para “proteger” al mercado interno, porque la consecuencia es el estrés de falta de divisas que afecta al Banco Central y que llevó a imponer más restricciones a las importaciones y agudizar el cepo cambiario.

 

 

* Para www.infobae.com

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