El Colegio de Psicólogos de Santa Fe rechaza las "terapias de conversión" a personas gay

SOCIEDAD 10 de julio de 2022 Por R24N
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Entre 2004 y el 2006 un psicólogo de la ciudad de Rosario que atendía en la capital de la provincia le brindó sesiones de terapia a un joven con el fin de darle una "cura" a su homosexualidad. "Hoy puedo observar y denunciar que estas personas se aprovecharon de mi situación de vulnerabilidad", relata el paciente que sobrevivió a ese tratamiento. Se llama Gastón Onetto y junto a su abogada patrocinante Paula Spina presentaron este año una denuncia al Inadi y al Tribunal de Ética del Colegio de Psicólogos de Santa Fe de la primera circunscripción para ponerle un fin a la práctica.

"Las prácticas llamadas «terapias de conversión» constituyen una violación flagrante de los derechos a la autonomía corporal, la salud y la libre expresión de la propia orientación sexual e identidad de género, lo cual se agrava cuando se llevan a cabo por la fuerza, representando además una violación a la tortura y los malos tratos tal como ha sido receptado en numerosos tratados y convenciones internacionales reconocidos por el Estado Argentino", dictaminó a fines de junio el Colegio de Psicólogos de Santa Fe a partir de la denuncia de Gastón.
Y agregan desde la institución en el dictamen que este tipo de terapia son una práctica "discriminatoria denigrante que atenta contra la salud y el bienestar de las personas, quedando en evidencia que constituyen prácticas contrarias a lo establecido en materia de derechos humanos, receptados en la totalidad del plexo normativo constitucional, siendo evidente que cualquier tipo de terapias para la “cura gay” , debe entenderse como la representación de un acto discriminatorio y vejatorio".

Lo personal es político
De acuerdo informó Onetto a este medio, con el acompañamiento de Spina, el hombre decidió contar su historia "para evitar que otres vivan algo parecido". En esta línea, describió: "Tenemos la convicción de que estas prácticas son una forma de tortura, y que las violencias que despliegan pueden atravesarnos y hacernos mucho daño. Por ello las rechazamos para mí, y para todes. Quiero recuperar mi historia, para recogerme de a pedacitos y repararme de un largo proceso de daño alojado internamente. Por eso venimos a convocarles a ser parte de este pedido, por la prevención y erradicación de las terapias de conversión, la sanción de sus responsables y la reparación de sus víctimas. Porque en una sociedad que nos educa para la vergüenza, el orgullo es una respuesta política".

En relación a los hechos que motivaron la denuncia 15 años después, Onetto contó: "Desde mis 20 a 21 años, fui víctima de las llamadas terapias de “restauración o conversión de género” que pretendían la “cura gay”. El profesional interviniente era un psicólogo que consideraba a la homosexualidad como una enfermedad que debía curarse y afirmaba que podía ayudarme a hacerlo. Se basaba en la categoría pseudo clínica denominada “quebrantamiento de género”, la cual indica que algo dentro de las personas homosexuales está mal, o enfermo y debe ser curado".

Tortura
Onetto relata que el primer paso sugerido por el psicólogo consistió en hacer que se aísle de sus amistades quienes tenían un estilo de vida gay. Lo instó a deshacerse de toda ropa u objetos relacionados a "la vida gay". "También debía cambiar las palabras «típicamente gay», el vocabulario, la forma de sentarme y los manerismos. Incluso me recomendaron internarme un tiempo en el exterior en un centro especializado para cortar con mi pasado. Según este profesional era necesario desarrollar nuevas amistades «saludables» con varones íntegros que me afirmen en las conductas masculinas, y vincularme sexo- afectivamente con mujeres", recordó el denunciante.

Sobre las consecuencias de estas intervenciones, explicó: "En razón de todas estas prácticas se instaló un odio hacia mí mismo, sentía que lo que era estaba errado, era malo, estaba equivocado, y si no conseguía curarme era mejor no existir. Este psicólogo me contactó con organizaciones de cura-gay (Aguas Vivas, Desert Stream y Exodus International) que fueron parte activa de la terapia sugerida por él para “curar” mi homosexualidad. Las mismas a cambio de cuantiosas sumas organizaban campamentos y retiros de restauración, en los cuales participé, e involucraban a centenares de jóvenes y adolescentes, muchos de estos medicados".

"Hoy puedo observar y denunciar que estas personas se aprovecharon de mi situación de vulnerabilidad. Estas prácticas produjeron graves sufrimientos y daños en mi subjetividad, y seguramente también en el centenar de personas que conocí en dichos espacios. El principal costo de este proceso fue haber vivido durante años, con la creencia instalada, de que algo en mi interior estaba roto. Este “ser dañado” tardó muchos años en poder mirarse de otra manera y fue necesaria una red de apoyo que me sostuviera y devolviera una mirada amorosa sobre mí mismo y sobre mis compañeres", sostuvo.

Dictamen
El profesional interviniente que fue denunciado no resultó aplicable ninguna sanción por prescripción de los hechos y continúa ejerciendo la psicología. En este sentido, Onetto y Spina solicitaron al Colegio que difunda, promocione y capacite sobre esta temática desde una perspectiva de género y derechos humanos, de manera tal que quede claro que la participación de profesionales en este tipo de prácticas constituye una falta grave.

"A partir de este camino transitado, porque el orgullo no prescribe, y nuestra única reparación es la transformación del amor que vence al odio; es que invitamos a medios de comunicación, instituciones y organizaciones a colaborar en la difusión de este precedente inédito en nuestro país y al desarrollar acciones para un abordaje integral de esta forma de violencia, para que más vidas puedan ser vividas y nunca más ningún pibe sea exiliado al odio, a la vergüenza y a la muerte", concluyó el denunciante.

Fuente: Uno Santa Fe

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