La historia del santafesino que debió enfrentar una terapia de "conversión para curar la homosexualidad"

SOCIEDAD 10 de julio de 2022 Por Agencia de Noticias del Interior
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Hace 15 años, Gastón Onetto fue paciente de un psicólogo rosarino que también atiende en Santa Fe, que lo sometió a una “terapia de conversión”: le indicó que debía dejar de ver al joven con el que salía, alejarse de sus amistades y abandonar “el estilo de vida gay”.
 
“Me empecé a perturbar muchísimo”, recuerda ahora, cuando su presentación ante el Tribunal de Ética del Colegio de Psicólogos de la ciudad de Santa Fe rindió sus frutos. El órgano disciplinario dictaminó que esos “tratamientos” constituyen “una práctica discriminatoria denigrante que atenta contra la salud y el bienestar de las personas, quedando en evidencia que constituyen prácticas contrarias a lo establecido en materia de derechos humanos y que “cualquier tipo de terapia para la ‘cura gay’ debe entenderse como la representación de un acto discriminatorio y vejatorio”.

 Después de un año y medio de “terapia”, Gastón salió de aquel consultorio muy afectado: tomó su bicicleta y pedaleó 70 cuadras llorando. “Fue lo mejor que pude hacer porque en el momento hay un atrapamiento, como sucede en todas las relaciones de poder, pasa en la clínica y en los espacios espirituales; el psicólogo, el sacerdote, el pastor son relaciones de poder. Y hay algo que es difícil de romper. Son espacios muy íntimos, por eso es tan importante la resolución del Colegio Si bien la nueva Ley de Salud Mental establece que ningún tratamiento puede ser realizado en función de la orientación sexual o la identidad, estas terapias muchas veces están medio soterradas y generadas en ámbitos donde no se llega tan fácilmente”, dice Gastón, que espera un efecto multiplicador de esta resolución: que se conozca y se replique en otras ciudades. Es que estas terapias están siempre relacionadas con discursos religiosos.

 Las terapias de conversión violan la ley, pero siguen realizándose. La decisión de Onetto de recurrir al Colegio de Psicólogos se debió –entre otros motivos- a ver que el mismo psicólogo que le hizo daño sigue trabajando y graba videos de YouTube con estos conceptos.

La incesante búsqueda de respuestas
Gastón es psicólogo y artista. Durante mucho tiempo, su forma de lidiar con los efectos de aquella “pseudoterapia” fue a través del arte. Pero alguien le contó que había sido convocado a un campamento de líderes en Córdoba, similar al que asistió él entonces, y el malestar volvió con mucha fuerza.

 “Sentía que la denuncia estaba puesta en el arte y me parecía que era una forma luminosa, porque también le ponía mucho humor. Cuando pensaban la vía de denuncia judicial, me parecía algo más bien oscuro. Pero después seguí buscando información y vi que había muchas personas que todavía seguían realizando estas prácticas y que es algo de lo que no se habla y pensé que tenía que hacer algo más, que no podía hacer oídos sordos de una violencia que he vivido durante un año y medio, que fue fuerte, que me marcó”, rememora ahora.

 Entonces, recurrió al Colegio de Psicólogos, donde analizaron su denuncia. La resolución del Tribunal de Ética no establece sanción porque los hechos están prescriptos, pero dispone “que se instruya al directorio de este colegio profesional para que institucionalmente asuma campañas de difusión acerca de las llamadas ‘terapias de conversión’ como mecanismo para detectar, prevenir, sancionar y erradicar las prácticas incluidas en las llamadas ECOSIG”. Esa sigla indica los “Esfuerzos para Corregir/reprimir la Orientación Sexual y la Identidad de Género”. Consultadas las autoridades del Colegio, declinaron de hablar de la resolución, por el momento, a la espera de algunos tiempos y acciones previstas por el estatuto.

 Desde 1990, la Organización Mundial de la Salud eliminó a la homosexualidad en la lista de las enfermedades. Y en estos últimos 15 años, se avanzó mucho más: la ley de salud mental, de 2010, establece, en su artículo 3, que “en ningún caso puede hacerse diagnóstico en el campo de la salud mental sobre la base exclusiva de (c) Elección o identidad sexual”. Además, hoy existe la ley de matrimonio igualitario y también la de identidad de género, donde se aclara exactamente que el género de cada persona es una vivencia “interna e individual”.

 A Gastón lo acompañó la abogada Paula Spina. Decidieron ir al Colegio, y no a la justicia. “Una de nuestras preocupaciones fue cómo evitar la revictimización, sabiendo que los procesos penales o civiles pueden tener esas características. Lo que definimos como un primer paso es que necesitábamos un reconocimiento y un posicionamiento por parte del Colegio de Psicólogos y Psicólogas sobre este tipo de prácticas y un compromiso a futuro de abordar la temática, pensando esta estrategia en el marco de un feminismo jurídico, no sólo como una cuestión individual, sino colectiva”, plantea la abogada.

Y de hecho, el Tribunal de Ética requiere al Colegio la “promoción, capacitación y actualización de contenidos académicos y protocolos de atención basados en la perspectiva de género y disidencias, conforme a los nuevos paradigmas de derechos humanos receptados en el plexo normativo con jerarquía constitucional adoptado por el Estado argentino”.

 Lo que querían es que el tema “se piense y se estructure como un problema colectivo y público”. Por lo mismo, también presentaron una denuncia ante el Instituto Nacional contra la Discriminación y quieren saber si “pueden considerarse un crimen de lesa humanidad”. También piden que se actúe para proteger a las víctimas.

 “Entendemos que no fue un hecho de discriminación aislado, esto está en conexión con otros profesionales, otras colectivas. La difusión es importante para que otras personas que hayan sufrido esto lo puedan identificar, puedan nombrar estas formas de violencia que muchas veces quedan invisibilizadas porque se desarrollan puertas adentro de un consultorio”, dice Spina.

 La preocupación es mundial. En mayo de 2020, la Organización de Naciones Unidas publicó un informe donde estableció que las “terapias de conversión se practican en al menos 68 países”. En 2012, la Organización Panamericana de la Salud señaló que las "terapias de conversión" no tienen justificación médica y representan una grave amenaza para la salud y los derechos humanos de las personas afectadas, y en 2016, la Asociación Mundial de Psiquiatría descubrió que "no hay evidencia científica sólida de que se pueda cambiar la orientación sexual innata”. En 2020, el Grupo de Expertos Forenses Independientes (IFEG) declaró que ofrecer "terapia de conversión" es una forma de engaño, publicidad falsa y fraude.

Fuente: Aire de Santa Fe

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