Hay que poner un cepo a la oferta de pesos, en lugar de cepo al dólar

ECONOMÍA 10 de julio de 2022 Por Enrique SZEWACH
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Como le vengo contando en las últimas columnas, la macroeconomía argentina ha entrado en una peligrosa dinámica derivada de la acumulación de un desorden fiscal y monetario, que se inicia en el segundo trimestre de 2020.

Desorden que ha provocado un verdadero descalabro en el mercado de pesos, en el mercado de dólares y en la tasa de inflación.

El marco conceptual -exagerando el término- de todo este descalabro está resumido en un conjunto de frases repetidas, sistemáticamente, por el kirchnerismo en todas sus versiones -duros, blandos, moderados, radicalizados-.

“La emisión no genera inflación”. “El déficit fiscal se puede financiar en el mercado de capitales local”. “La deuda en dólares es mala”. “La deuda en pesos es buena”. “La inflación es multicausal”. “La responsabilidad de la suba de precios es de los empresarios, y para disciplinarlos está la Secretaría de Comercio”. “Y si la emisión es un problema, una parte la retiramos de circulación, absorbiendo con colocación de deuda del Banco Central”.

Estas ideas, llevadas a la práctica, dominaron la política económica del gobierno desde casi su comienzo.

Un breve repaso.

Más gasto público por la pandemia y los confinamientos. Emisión del Banco Central, colocación de deuda en pesos del Tesoro, a costa de achicar el crédito al sector privado, y colocación de deuda del Banco Central (Leliqs y pases) para absorber parte de los pesos emitidos.

Más gasto público para intentar ganar las elecciones de medio término. Emisión del Banco Central, colocación de deuda en pesos del Tesoro, a costa de achicar el crédito al sector privado, y colocación de deuda del Banco Central.

Más gasto público en subsidios, en el segundo trimestre de este año, por las consecuencias sobre el precio de las importaciones de energía, derivadas de la invasión de Rusia a Ucrania. Emisión del Banco Central, colocación de deuda en pesos del Tesoro, a costa de achicar el crédito al sector privado, y colocación de deuda del Banco Central, para absorber parte de los pesos emitidos.

Más gasto público para moderar las consecuencias sociales del salto de la tasa de inflación por todo este descalabro macro. Emisión del Banco Central, colocación de deuda en pesos del Tesoro, a costa de achicar el crédito al sector privado, y colocación de deuda del Banco Central, para absorber parcialmente los pesos emitidos.

Obviamente, si a cada problema derivado del aumento del gasto público, se lo “soluciona” de esta manera, el resultado no puede sorprender.

El exceso de pesos, por sobre la cantidad que la gente quiere tener, que en una economía super inflacionaria como la nuestra es poca, se traslada a la demanda de dólares, atacando las reservas del Banco Central y la brecha cambiaria. Y se traslada a la demanda de bienes y servicios, presionando sobre la tasa de inflación.

Lo repito para que quede claro.

En el fondo del problema de la falta de dólares en el Banco Central, está el exceso de oferta de pesos. Es ese exceso de pesos el que financia la demanda de dólares oficiales y aumenta el precio del dólar en los mercados libres, y que, al final del día, o al principio, termina en la aceleración de la tasa de inflación.

Y sobre este llovido de emisión para todos y todas, vino el mojado de la dificultad de renovar, en las últimas semanas, los vencimientos de deuda interna y los intereses correspondientes.

En otras palabras, a la receta de emisión del Banco Central, colocación de deuda en pesos del Tesoro y colocación de deuda del Banco Central, ahora hay que “tacharle”, al menos parcialmente, la colocación de deuda en pesos del Tesoro, ya que los inversores se “saturaron” de tanta deuda pública.

Entonces, como mencionaba, a la emisión para todos y todas, se le agregó la emisión para reemplazar, en parte, a los “especuladores privados” tenedores de la deuda en pesos local. Y también, hay que sumar la emisión monetaria que se destina a financiar parte de los intereses de la deuda pública que antes se financiaba colocando más deuda pública.

Para cerrar el círculo, el Banco Central coloca más deuda, para absorber, todo este festival de pesos.

El Gobierno, en complicidad con el FMI, pretendió que el déficit fiscal, en lugar de financiarse con emisión monetaria, se financiara con deuda colocada por el Tesoro, con el objetivo de “mejorar” el balance del Banco Central

Pero sucede que el déficit aumentó, y el pequeño mercado local de capitales empezó a rechazar la deuda en pesos. Entonces, intervino el Banco Central comprando con emisión monetaria esos títulos públicos que nadie quiere. Y luego, para evitar que esos pesos estuvieran circulando, el Banco Central, los retiró parcialmente, colocando deuda.

Paradójicamente, en el balance del Banco Central, hay ahora más títulos públicos en el activo, y menos dólares. Y en el pasivo, hay más deuda con el sistema financiero. Lejos de “mejorar”, el balance empeoró.

Para darle algunos numeritos.

El Banco Central largó al mercado más de 1,4 billones de pesos, en el último mes, para financiar directamente el déficit fiscal, pagar intereses de las leliqs, comprar algo de dólares, y comprar títulos públicos en el mercado secundario. Y luego, aumentó su deuda con el sistema financiero, en más de 1 billón de pesos, para sacar esos pesos de circulación.

No puede sorprender, insisto, en este contexto, que el Banco Central pierda reservas, la brecha entre el precio del dólar oficial y el dólar libre aumente, y que la tasa de inflación se esté acelerando.

Es cierto que la interna ya totalmente explícita de la coalición gobernante, al empeorar las expectativas, dificulta la colocación de deuda, y encarar un programita modesto de estabilización.

Pero no es menos cierto que, con este marco conceptual como guía, y esta política macro, aun cuando el Presidente y la Vicepresidenta caminaran tomaditos de la mano, cantando canciones de amor, la situación no sería muy distinta.

Curiosamente, el Banco Central agravó más todavía la situación en los últimos días.

En efecto, la autoridad monetaria le puso un techo al monto de leliqs que querían colocar los bancos, y devolvió pesos al mercado. El objetivo era que los inversores, por el desplome de la tasa de interés, salieran corriendo a recomprar los títulos públicos que habían vendido.

Lo que en verdad sucedió es que, efectivamente, esos inversores salieron corriendo… pero para otro lado, al mercado de los dólares libres. O al de deuda privada atada al dólar. Es decir, el Banco Central en lugar de estimular la compra de bonos públicos, terminó incentivando la demanda de dólares.

Resulta llamativo que cueste tanto entender que es el aumento de la oferta de pesos lo que genera el incremento de la demanda de dólares y acelera la tasa de inflación.

Lo que hay que hacer urgente, antes de que sea tarde, es reducir el déficit fiscal y ponerle el cepo a la oferta de pesos, en lugar de incrementar el cepo a la demanda de dólares.

Fuente: Infobae

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