Presión extrema de empresarios y banqueros al Presidente para que defina un plan anti crisis

ECONOMÍA 12 de julio de 2022 Por Claudio Zlotnik*
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El dólar contado con liqui sobre los $300 en el cierre de la semana da cuenta de la instancia límite que atraviesa la economía argentina. Es un valor que supera, a valores de hoy, los $4 de junio de 2002, cuando parecía que la explosión de la convertibilidad desembocaría en una híper.

Ejecutivos de empresas líderes y banqueros tomaron contacto con funcionarios de distintos niveles de la administración. Algunas de esas líneas se iniciaron aprovechando la organización de actos públicos, como el que organizó el último jueves el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP), y en el que disertó Wado de Pedro, ministro del Interior, funcionario de extrema confianza de Cristina Kirchner.

Otras consultas se abrieron con el jefe del Banco Central, Miguel Pesce. Los bancos líderes del sistema mostraron una preocupación lógica ante el escenario actual. La constante pérdida de dólares, luego de la millonaria captura de la semana anterior, previa a la renuncia de Martín Guzmán, se convirtió en el mayor drama. Para los banqueros, hay otro síntoma de la crisis y la incertidumbre total: volvió la salida de los depósitos en dólares de parte de ahorristas que temen un escenario peor.

Por primera vez en el año, la semana pasada hubo rescates de depósitos en dólares. Ahorristas que sintieron, otra vez, temor a dejar sus billetes verdes en los bancos, los sacaron y se los llevaron al "colchón".

La caída de esas colocaciones fue, para cierta tranquilidad de los financistas, de mayor a menor. Empezó el lunes, tras la salida intempestiva de Guzmán, en u$s 180 millones en una sola jornada y finalizó el viernes, con un delicado equilibrio. En total se habrían ido de los bancos entre u$s500 y u$s600 millones sobre un total de u$s15.500 millones.

El Gobierno pide a empresarios que moederen suba de precios

El pedido de los funcionarios es contundente, y desesperado: reclaman a las principales empresas de la alimentación que "moderen" las subas de los precios. Se lo plantearon en una reunión convocada de urgencia, de un momento para otro, en el Palacio de Hacienda. Concurrieron los CEOs de las principales fábricas de alimentos.

Los ejecutivos se llevaron el compromiso implícito de que no hay planeado un congelamiento de facto, como sucedió durante el primer año de la pandemia.

Sí habrá reuniones periódicas para monitorear la dinámica de los precios de los alimentos. Hay un compromiso de Miguel Pesce para revisar "caso por caso" si alguna empresa del sector tiene problemas con sus insumos importados.

La semana pasada fue caótica. Tras la salida de Guzmán, y al ritmo de los dólares alternativos, los precios se dispararon en distintos rubros, en especial aquéllos que tienen un componente importante de insumos importados. Hubo alzas históricas en rubros como electrodomésticos, repuestos para automóviles, muebles, y cualquiera que tenga al valor del dólar como costo relevante.

Entre los ejecutivos de empresas y bancos hay alerta máxima. El mercado interno y, sobre todo, el clima social empeoraría a niveles inimaginados en caso de una devaluación.

La mayoría cree que una espiralización sería inevitable, y las consecuencias impredecibles. "La sociedad no soportaría una devaluación abrupta", comentó a iProfesional el director de una de las mayores empresas de alimentos del país.

Desesperación por la falta de dólares

Son mayoría los empresarios que sostienen que la lentitud de la administración para reaccionar es exasperante. Una realidad que se combina con la crisis política que atraviesa a la coalición gobernante desde las PASO del año pasado. Y antes también, aunque no parecía determinante. Ahora sí.

Hay una cuestión que extrema la preocupación: con el salto de la brecha del dólar, las liquidaciones de las cerealeras exportadoras disminuyeron a menos de la mitad. De los u$s200 millones diarios que venían liquidando hasta la semana pasada, en los últimos días ese flujo cayó a un promedio de entre u$s80 y u$s85 millones por día.

Demasiado poco en plena temporada alta de la cosecha gruesa. Desde el sector empresario observan que esos dólares se van terminando y que, de las liquidaciones, en el Banco Central quedó poco y nada. ¿Cristina Kirchner saldrá en público a subrayar "yo te avisé", como hizo el último viernes respecto de la suerte de Guzmán y el acuerdo con el Fondo?

"Cuando fueron las diferencias que mantuvimos por las condiciones en las cuales se acordó con el FMI, todo el arco político de la oposición, el periodismo en general, todo el establishment salió a hablar de la racionalidad del ministro de Economía y, ¿quién era la irracional?", se preguntó la vicepresidenta.

"Ahora, mirando el tiempo de lo que pasó, creo que más que apoyar lo que hacía el ministro, la cuestión era medio enfrentar a los que no estábamos de acuerdo", concluyó.

Ahora, con las cartas echadas y con una crisis que evidentemente se ha profundizado, el empresariado reclama medidas urgentes para estabilizar. La conclusión es que ya no alcanza con la moderación de Cristina Kirchner en un acto público. Que ahora se requiere de medidas concretas, como así también un diálogo fluido con Washington. Esta semana que se inició ayer marcará un nuevo (¿y definitivo?) capítulo.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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