¿Comprar menos o hacer stock?: cómo reacciona el consumidor frente al descalabro económico

ECONOMÍA 21 de julio de 2022 Por Natalia DONATO
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En contextos inflacionarios, donde no hay canales de ahorro atractivos, el dólar informal está cada vez más caro y hay una alta expectativa de devaluación, la alternativa de consumir más o anticipar compras que se harían más adelante es bastante habitual. Sin embargo, el salario acumula varios años de pérdida en términos reales y pese a las holgadas paritarias que se cerraron durante este año -en promedio, en 60%-, los ingresos volverán a ubicarse por debajo de la inflación, de acuerdo a lo proyectado por las consultoras privadas.

El escenario es peor aún para todos los trabajadores que se encuentran por fuera del circuito formal. Por lo tanto, más allá de las pequeñas burbujas que se generan en momentos de alta incertidumbre, el consumo continuará su tendencia de desaceleración y este mes podría ya mostrar signos negativos respecto del mismo mes del año pasado.

 
Los datos de junio de la consultora Scentia mostraron que el consumo masivo creció apenas 1,1% en volumen en relación con el mismo período de 2021, pero ayudado por el interior, que mostró un crecimiento del 4,3%. En el AMBA, por el contrario, las ventas cayeron 3,1%. A su vez, el escenario fue mucho peor en los autoservicios independientes, ya que en las grandes cadenas las ventas siguieron positivas, aunque con cifras mucho más moderadas que meses anteriores. A partir de ahora, aseguraron desde Scentia, los números podrían comenzar a revertirse porque comenzarán a compararse con mejores bases del año pasado.

El dato de julio todavía es una incógnita, ya que durante los primeros días del mes, y especialmente durante las jornadas posteriores a la renuncia de Martín Guzmán del Palacio de Hacienda, se produjo un aluvión de gente en los comercios en busca de todo tipo de productos, desde electrodomésticos hasta alimentos, previendo una fuerte suba en los precios en los días siguientes. La facturación también estuvo impulsada por el comienzo de mes y el cobro del sueldo y el aguinaldo, pero luego la situación comenzó a normalizarse. “Las ventas se tranquilizaron”, coincidieron fuentes del supermercadismo y del canal mayorista. Hacia adelante, la expectativa es que la demanda seguirá cada vez más retraída, ya que los ingresos no alcanzan y son una minoría los que tienen un resto para ahorrar o incrementar su nivel de consumo.

Por otro lado, “durante la segunda mitad del año va a haber una caída del gasto público, a diferencia de lo que sucedió en los primeros meses del año, por lo que eso también es un desaliento al consumo”, afirmó Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica consultora. De acuerdo con su análisis, no se avizoran variables que puedan traccionar el consumo privado, ya que el ingreso real permanecerá relativamente constante y el crédito se encuentra estancado e incluso podría encarecerse por la situación financiera actual. “Esperamos que el consumo caiga en el segundo semestre producto de la contracción en el ingreso de las familias. El atenuante será la mayor propensión a consumir en un contexto de elevada inflación, ya que el gasto se vuelve una forma de conservar el valor de los ahorros”, dijo Caprarulo.

En cuanto a la evolución del salario, el economista precisó que durante los primeros meses del año el salario registrado viene mostrando una evolución pareja a la inflación. De hecho, hasta mayo, último dato disponible del RIPTE, el promedio anual se encontraba 1,3% superior al promedio de 2021. Sin embargo, según su relevamiento de paritarias, los aumentos pautados no lograrán resguardar al salario de la evolución de los precios, y a partir de septiembre el salario promedio sería menor al del año pasado.

“Para los gremios que logren reabrir paritarias y tener nuevos acuerdos en septiembre/octubre, esperamos que se establezca un calendario de aumentos que permitan sostener mejoras salariales promedios similares a la inflación. Los ingresos de los no registrados son arrastrados por esta dinámica, aunque acumulan un nivel de pérdida muy importante luego de la pandemia. Por lo tanto, si esta tendencia se cumpliera, entonces el poder de compra se mantendría similar o algo menor al de 2021″, remarcó el economista de Analytica.

Según varias fuentes de cadenas de supermercados y el canal mayorista, la aceleración inflacionaria que se viene dando desde el año pasado ya estaba generando una fuerte desaceleración de las ventas, especialmente en el canal tradicional, donde la inflación es mayor debido a la falta de controles por parte del Gobierno. En el caso de las grandes cadenas, el programa Precios Cuidados, atenúa los incrementos y tracciona mayores ventas, pero también en el canal moderno el contexto ya dejó de ser tan alentador. Hoy las expectativas de todas las consultoras económicas, apuntan a un freno de la actividad. Mientras tanto, hay consumidores que, ante la incertidumbre, optan por sacarse los pesos sobrantes de encima y adquirir bienes.

“Hubo dos o tres días que fueron frenéticos, pero la tendencia que vemos desde mayo es de una desaceleración fuerte del consumo. Y julio no será la excepción. La gente no llega a fin de mes, no tiene capacidad de ahorro. Y el que la tiene, destina su excedente a moneda dura o bienes durables, como autos, o a viajes”, afirmó una fuente del canal mayorista.

Fuente: Infobae

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