Dólar desbocado y alarma en el Gobierno: ahora teme una nueva explosión de los precios

ECONOMÍA 22 de julio de 2022 Por Claudio Zlotnik*
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La acelerada suba de los dólares alternativos tiene perplejos a los funcionarios del equipo económico: lo que hasta hace algunos días lucía como un pronóstico de mentes afiebradas, ahora se está verificando en la realidad. La cotización del blue, pero sobre todo la del contado con liquidación y la del MEP, parece no encontrar techo y se encamina a batir el récord de octubre de 2020, en términos reales.

Aquel pico de $195 por dólar en plena pandemia equivale a unos $420 de ahora. Alrededor de $100 adicionales a lo que vale hoy el blue. No hace falta llegar a semejante número para hablar de una cotización que ya, hoy en día, es de pánico. 

Para tener en cuenta: los $4 de junio de 2002 -a la salida de la convertibilidad- hoy equivalen a unos $265. Aquel dólar súper alto, de overshooting, está por debajo de lo que ahora vale el dólar en los mercados alternativos.

El precio actual del billete verde -dando lugar a una brecha del 145% contra el oficial mayorista- tiene que ver con la falta total de expectativas positivas. Una desconfianza plena de que el Gobierno tenga la capacidad para revertir el escenario.

En este contexto, aparecen las maniobras para sacar provecho de la brecha histórica. Tanto de importadores que intentan acceder a los dólares baratos al Banco Central como de formadores de precios que inflan los valores para cubrirse de una eventual devaluación en el mercado oficial.

Todos se cubren ante lo que claramente aparece como un descalabro total. "Todos los que pueden se dolarizan y, los que no, cuidan sus stocks al extremo", cuenta a iProfesional el ejecutivo de una reconocida Alyc, que tanto el martes como el miércoles recibió llamados desde despachos oficiales para aflojar con las operaciones del contado con liqui y con el MEP.

Crisis: la alarma de Batakis

La flamante ministra de Economía quiso ser lo más explícita posible ante sus colegas del gabinete nacional durante su presentación oficial, este miércoles en la Casa Rosada. Batakis habló de dos meses duros. Plantea, como su colega Miguel Pesce, que después de agosto habrá una caída en las importaciones de energía, y que entonces sí el Banco Central podrá embolsar dólares para robustecer las reservas.

La ministra y Pesce saben que hasta ese momento falta demasiado tiempo, con un dólar que no para de escalar. Pero ni ella ni el banquero central hablan por ahora de lanzar un plan integral que al menos intente contener las expectativas de destrucción total.

Las medidas sueltas que van saliendo a la luz, sólo incorporan más ruido que otra cosa. Sucedió cuando, la semana pasada, la AFIP anunció el aumento del 35% al 45% en la percepción del impuesto a las Ganancias para los gastos en dólares con tarjetas de crédito.

Y vuelve a pasar ahora, cuando el propio Gobierno deslizó que trabaja en un dólar "diferenciado" para turistas extranjeros. El proyecto original es del economista Agustín D’Atellis, que asumió como director del Banco Central hace algunas semanas, cuando Martín Guzmán absorbió la secretaría de Comercio y designó a Guillermo Hang como reemplazante de Roberto Feletti. 

Hubo desconcierto en las filas oficiales tras el adelanto de esa medida, que estuvo en boca del ministro de Turismo, Matías Lammens, y no en la de un miembro del equipo económico. "Apuntamos a un cambio diferenciado para el turista, que pueda liquidar sus dólares en el mercado formal a través de la tarjeta de crédito u otro medio y pueda acceder a un tipo de cambio diferenciado que se acerque al dólar  MEP o al contado con liquidación", expresó Lammens.

"Necesitamos que los dólares ingresen al Banco Central", remató el funcionario.

Las dudas ante el infortunado (pre)anuncio, en un mercado tan sensible por la incertidumbre, hizo que los dólares alternativos se dispararan a valores récord durante la jornada del miércoles.

Las dudas y los temores en el gabinete

El apuro por el anuncio de un dólar para turistas extranjeros no se entiende: a la misma hora que Lammens daba ese adelanto, la ministra Batakis no había terminado de definir cómo se instrumentará la iniciativa. 

La lectura en el mercado fue lineal, y obvia: si el Gobierno introduce con un dólar para turistas, es probable que en verdad los funcionarios estén pensando en un desdoblamiento formal del mercado cambiario. Algo que, en verdad, se viene desestimando. Por eso los dólares quebraron nuevos récords.

La angustia en el equipo de Batakis refería al posible impacto de la brecha cambiaria en los precios de los alimentos. iProfesional viene dando cuenta del aumento en los costos de los fabricantes, que recibieron incrementos de hasta 50% en los insumos que les venden sus proveedores. Esas empresas ya advirtieron al Gobierno sobre la inevitable presión sobre los precios de la comida. Y también de un agravamiento de los faltantes.

Ese escenario hace temer lo peor: que la inflación se agrave el mes que viene, después de un mes de julio donde se espera un índice de precios superior al 7%.

La alarma es compartida desde el Banco Central, donde los datos de alta frecuencia de la primera quincena del mes dan cuenta de esa misma dinámica.

La aceleración inflacionaria terminará impactando en el nivel de consumo, lógicamente. Algo de esto ya se percibió el mes pasado, cuando la suba de los precios era más moderada. 

El impacto político y social de una disparada adicional en los precios de los alimentos puede ser sofocante. Por eso, todas las alarmas están sonando en la Casa Rosada. Aunque por ahora no aparecen respuestas contundentes para evitarlo.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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