Los cambios en Energía le dan a Sergio Massa un poder de fuego que no tuvieron ni Guzmán ni Batakis

POLÍTICA 08 de agosto de 2022 Por Sebastián CATALANO |Ximena CASAS
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A priori, equilibrio. Ese es el primer análisis de la llegada de Flavia Royón, hasta ahora secretaria de Minería de Salta, al cargo de secretaria de Energía de la Nación, en reemplazo de Darío Martínez, un señalado para salir del cargo desde la llegada de Sergio Massa al Palacio de Hacienda. Era uno de los cargos pendientes para la estructura de Massa; el otro, el de secretario de Programación Económica, o viceministro, se definirá el martes, según prometió el titular del Palacio de Hacienda.

La salida de Martínez demoró varios días, en medio de una negociación política dentro de la coalición gobernante para uno de los sectores más calientes –para muchos, el más caliente– de la administración de Alberto Fernández.

Pero sin dudas la noticia para la industria es que con Martínez se va también Federico Basualdo, el hasta ahora ex subsecretario de Energía Eléctrica. Se trata de un camporista con línea directa con Cristina Kirchner al que el ex ministro Martín Guzmán pretendió echar sin éxito hace poco más de un año. Basualdo estaba en contra de toda la política energética que llevaba adelante su jefe, sobre todo con la suba de tarifas y la manera de segmentar subsidios.

“La designación apunta a una suerte de equilibrio. Royón es de Massa y entra también Bernal, referente cristinista del sector. Hay un juego de equilibrios que es evidente, pero habrá que ver cómo sigue todo. Evidentemente, Cristina dio el ‘ok’: estás cosas no se hacen sin su venia y esto explica las demoras: estaban buscando la fórmula que le cerrara a la política. Es una buena salida. ¿Funcionará? La verdad, no lo sé, pero se aflojan las tensiones”, aseguraron desde una de las petroleras más importantes del país.

Si bien los sectores cercanos a la Vicepresidenta aseguraron casi en paralelo a la designación de Massa que “Darío y Federico van a seguir”, sus nombres estuvieron siempre en la lista de los candidatos a irse, sobre todo el primero. Desde el sector aseguran que CFK dio un rápido visto bueno al reemplazo de Martínez y que si bien demoró un poco más en aceptar también la salida de Basualdo, siempre supo que era una “carta negociable”. Pocos días atrás no lo eran. Se trata de dos funcionarios que sobrevivieron a Guzmán y que nadie dudó que seguirían con la efímera Silvina Batakis.

Bernal, ahora designado subsecretario de Hidrocarburos, era casi un número puesto para el sector para ocupar la secretaría. También se mencionó a Alejandro Monteiro, ministro de Energía de Neuquén. De juego de “un Federico por otro” se habló mucho la semana pasada, reconocen en el Gobierno. Bernal es un dirigente del Instituto Patria, que antes fue un cruzado de Julio De Vido, y que luego presidió el CEPIS, el centro de estudios que le hizo todos los amparos a las tarifas de Juan José Aranguren, el ministro de Energía de Mauricio Macri.

Pero Bernal nunca le cerró al Presidente como secretario de Energía y algunos de sus movimientos en el sector días atrás, mientras se discutían los cambios, no lo habrían favorecido. Con todo, será el segundo. “Es un arreglo político, veremos cómo se avanza con las medidas y cómo las digieren las diferentes capas de la gestión. Hasta ahora había sectores que pensaban diametralmente distinto dentro del sector. Había que barajar y dar de vuelta”, reconoce una fuente del Gobierno con injerencia en el sector.

Desde el kirchnerismo aseguran la continuidad de Agustín Gerez en Enarsa y “al frente de la única obra grande que va a tener este Gobierno”, como describen al gasoducto Néstor Kirchner. Aún restará definir quién estará al frente del ENRE, el regulador eléctrico, ya que se descuenta que Soledad Manín se iría con Basualdo, su referente político, y que lo mismo ocurrirá con Sebastián Bonetto, titular de Cammesa. También restará definir quién reemplazará a Bernal en el Enargas: no será lo mismo si lo digita él o si lo pone el ministro. Esta semana Massa prometió dar a conocer el detalle de cómo será la segmentación para el gas.

“Se negoció y está bien, es lógico. Massa tiene que tener su gente, es razonable. Estos cambios oxigenan un área que estaba desgastada por conflictos varios. Esperamos que no haya más esa tensión permanente”, resumió otro funcionario.

“Es positiva la salida de Basualdo y que Bernal no sea secretario. El movimiento de cargos es más positivo que negativo, al menos por el momento. Royón es cercana al gobernador de Salta y a Masa. Santiago Yanotti viene de Cammesa con un rol neutro y Cecilia Garibotti tendrá un puesto clave en Planeamiento. No es menor que Bernal salga del Enargas, creo que fue parte de la negociación política. Hay mucho que hacer y será muy importante como prevalecerá el principio de autoridad”, destacó Emilio Apud, analista y ex secretario de Energía por un breve período durante el gobierno de Fernando de la Rua.

“La salida de Basualdo, un referente de La Cámpora, es una señal de poder para Massa. Ahora tendremos que ver cómo funciona la llegada de Bernal a la estructura de la Secretaría. Hay más poder de fuego en el Enargas, pero tendríamos que ver quién lo reemplaza y cómo se dan las relaciones de fuerza”, dijo Daniel Montamat, ex presidente de YPF y ex secretario de Energía.

“Desde el punto de vista de lo que hay que hacer con las tarifas, la segmentación y otros temas son todos eufemismos para la recomposición que se debería encarar. Lo anunciado hasta ahora no es suficiente y los subsidios siguen siendo muy fuertes en el presupuesto. Falta, pero es bueno que Massa tome el control de algo que Guzmán nunca pudo controlar”, cerró Montamat.

Massa parece haberse garantizado el control del ala energética. No resulta menor. El sector, una madeja casi imposible de subsidios y aumentos de tarifas que nadie quiere firmar, es uno de los sectores más calientes de los últimos gobiernos. Provocó la pelea entre Néstor Kirchner y su vice Daniel Scioli; generó en parte el alejamiento de Roberto Lavagna como ministro; llevó a Cristina Kirchner presidenta a optar por parches como cepos y otras restricciones; empujó a Mauricio Macri a lo que reconoció como uno de los grandes desaciertos de su gestión, y pusó –pone– a Alberto Fernández entre la espada y la pared.

Negociaciones permanentes

Desde la firma del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, la secretaría de Energía se convirtió en el área más caliente del ministerio de Economía y epicentro de la pelea más evidente entre los funcionarios que respondían al Presidente y su Vice.

Reducir el déficit fiscal fue el punto central del acuerdo con el FMI y el recorte de los crecientes subsidios a la energía era la clave para lograrlo. Pero ese territorio estaba —hasta ahora— dominado por Cristina Kirchner, que a través de un grupo de funcionarios que parecían inamovibles, resistía cualquier medida que implicara un aumento significativo en las tarifas.

A fines de abril de 2020, Guzmán decidió echar a Basualdo, uno de los leales a la Vicepresidenta, por sus demoras en la implementación de un plan de segmentación de tarifas para reducir los subsidios a la energía. La noticia trascendió a los medios por “fuentes oficiales”, pero nunca se concretó: con el apoyo de CFK, Guzmán fue desautorizado y Basualdo permaneció en su cargo.

Este domingo por la noche, Massa anunció finalmente lo que no pudo lograr en más de dos años el ex ministro Martín Guzmán: la salida de Basualdo.

Fuentes que siguen muy de cerca las internas en Energía encuentran como explicación de la salida de La Cámpora la necesidad casi agónica de que entren dólares y que se generen inversiones en el sector. Es más: algunos anticipan que esta misma semana los empresarios Paolo Rocca y Marcelo Mindlin firmarán con Massa el comienzo de las obras del demorado gasoducto Néstor Kirchner que obtuvieron en la última licitación las empresas Techint y Sacde.

“Se perdieron dos años”, se lamentaba un directivo del sector petrolero.

Dos años de internas

A fines de 2021, los funcionarios del área que tienen línea directa con la vicepresidenta habían anunciado una suba de tarifas de 20% para todo este año, una decisión que no tenía en ese momento el aval de Guzmán, del cual dependía Energía. Luego, vino el acuerdo con el Fondo, con subas acordadas en porcentajes más altos y atados a la evolución de los salarios: los beneficiarios de la tarifa social tuvieron un incremento de 21,6% (el 40% del CVS de 2021). Y el resto de los usuarios, una suba equivalente a 42,7% (el 80% del CVS).

En febrero de este año, Basualdo y funcionarios del ENRE presentaron un trabajo de segmentación geográfica, de quita de subsidios a 13 barrios del AMBA. El trabajo fue descartado y la segmentación finalmente fue diseñada por Santiago López Osornio, ex secretario de Planeamiento Energético y funcionario de Guzmán, en base a los ingresos de los usuarios y un formulario voluntario para pedir mantener los subsidios.

Con la salida de Guzmán y la llegada de Silvina Batakis al ministerio de Economía ese esquema se mantuvo y en las últimas semanas más de 9 millones de usuarios completaron sus datos. En su primer discurso como ministro, Massa anunció que entre los hogares que sí pidieron mantener el subsidio se va a promover el ahorro de consumo: en energía eléctrica, se subsidiará el consumo hasta 400 kWh, alcanzando el 80% de los usuarios y el 50% del consumo residencial. En el caso del gas, la quita de subsidio seguirá la misma lógica y habrá más detalles esta semana.

Massa armó un esquema de equilibrio para controlar el esquivo sector energético, el mismo que otro echado por el Presidente, el ex ministro Matías Kulfas, definió como un área de “internismo exasperante”.

Fuente: Infobae

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