Contra la idea de guerras justas y matanzas heroicas: el pensamiento liberal de Alberdi en un libro gratis

CIUDADANOS 01 de septiembre de 2022 Por Belén MARINONE
3XTTMJ7VWJH6FJKJU7TMMIPSZI

“¿Qué clase de agresión puede ser causa justificativa de un acto tan terrible como la guerra? Ninguna otra que la guerra misma. Sólo el peligro de perecer puede justificar el derecho de matar de un pueblo honesto”, dice, contundente, el abogado, jurista, economista, político, diplomático, escritor y músico argentino Juan Bautista Alberdi en uno de sus libros, que cobra renovada vigencia a más de 150 años de su publicación, El crimen de la guerra. Los conflictos siguen resolviéndose con sangre hoy.

En la semana del aniversario de su nacimiento -nació el 29 de agosto de 1810- la tienda de libros electrónicos Bajalibros pone a disposición de los lectores de Infobae Leamos una edición digital de sus principales textos. La entrega incluye Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, Peregrinación de Luz del Día en América, Sistema Económico y Rentístico de la Confederación Argentina y Omnipotencia del Estado.

 
Si Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina es su gran obra política, en la que se basa la Constitución argentina de 1853, El crimen de la guerra constituye uno de los pilares fundamentales del orden jurídico internacional, y es, a la vez, un llamado a la paz entre los pueblos.

A lo largo de más de 100 páginas, Alberdi enumera una serie de propuestas para solucionar de forma pacífica los conflictos entre las naciones. Impulsar el comercio internacional sin barreras; rechazar el heroísmo marcial como ejemplo a emular son algunas de las que menciona. Pero uno de los puntos fundamentales es lograr una organización de naciones capaz de superar los intereses de Estados particulares y de frenar el uso de la violencia entre ellos.

Publicado en 1870 como una ferviente condena a la guerra de la Triple Alianza, El crimen de la guerra dialoga con las noticias que inundan los medios de todo el mundo en la actualidad. Y define: “Es la guerra una justicia sin juez, hecha por las partes y, naturalmente, parcial y mal hecha. Más bien dicho, es una justicia administrada por los reos de modo que sus fallos se confunden con sus iniquidades y sus crímenes. Es una justicia que se confunde con la criminalidad.”

Entonces, el pasado cobra sentido en el presente y cabe preguntarse: ¿cuál es la vigencia de este texto en un mundo atestado de conflictos bélicos? ¿Cuáles son los puntos más fuertes que guían el libro y que cobran un sentido distinto en nuestros días?

Alberdi es uno de los principales intelectuales del siglo XIX pero su legado resuena como si escribiera hoy.

La triple infamia
Entre las posiciones políticas que definen a Alberdi, una de las más importantes es la ferviente oposición a la Guerra del Paraguay. Iniciada en 1864, por ese entonces el prócer argentino acusó a Mitre de llevar adelante una “Guerra de la Triple Infamia” contra un pueblo progresista y moderno y rechazó, en El crimen de la guerra, la posibilidad de llevar adelante una “guerra justa” porque sería lo mismo que hablar de “crimen justo”.

Para Juan Pablo Lichtmajer, ministro de Educación de la provincia de Tucumán y autor del libro Alberdi. La noble igualdad, este libro es “premonitorio”, ya que “es uno de los tratados de política internacional más brillantes que haya sido escrito, volviéndose fundamental más allá de las fronteras argentinas”. Y destaca su aguda observación sobre la vigencia del texto y dice que “la paradoja que implica que, en nombre de la paz, la democracia o la justicia, un Estado le declare la guerra a otro”.

En diálogo con Infobae Leamos, el historiador, ensayista, dramaturgo, médico especializado en psiquiatría y psicoanálisis, y escritor Pacho O’Donnell dice que El crimen... “tiene una extraordinaria vigencia por las situaciones de guerra que se dan a nivel internacional, no solo la de Rusia contra Ucrania o el conflicto en Medio Oriente, sino también por los diez o doce conflictos de guerras civiles simultáneas que pasan desapercibidas.”

O’Donnell va al eje central de la obra cuando explica que “el punto clave de Alberdi es establecer que no existe un derecho a al guerra, que siempre es algo ominoso”. “Él da el ejemplo”, explica, “que cuando un individuo provoca la muerte de otro, eso es un delito. Cuando una comunidad o un país provoca la muerte de muchos, eso está teñido de heroísmo y nobleza”.

Por su parte, María Rosa Lojo, la reconocida escritora e investigadora argentina y autora de El pensamiento de Juan Bautista Alberdi, entre otros, señala que el texto de Alberdi es “completamente actual”. ¿Por qué? “Seguimos preguntándonos por la atrocidad de las guerras que en este momento se desarrollan en el mundo, por la razón y por la justicia que asiste a las fuerzas y al combate. Desde el punto de vista ético, no encontramos muchas respuestas”, dice, y agrega que los planteos de Alberdi y “sus reclamos siguen teniendo una enorme fuerza y nos obliga a reflexionar sobre cómo queremos gestionar la vida humana en sociedad”.

Según afirma el divulgador, profesor de Historia y escritor argentino Felipe Pigna, la actualidad que cobra el texto es impresionante porque Alberdi en sus páginas considera a “la guerra es una forma de crimen colectivo, donde surge lo peor del ser humano” y podríamos verlo en lo que sucede con la guerra de Ucrania. “Es un libro teórico de gran calidad; cuando vino Jean Jaures a la Argentina quedó impresionado y lo utilizó en su discurso antibelicista en 1914 en contra de la Primera Guerra Mundial. Poco después, Jaures sería asesinado”, cuenta.

Cómo lograr la paz
“Se habla de los progresos de la guerra por el lado de la humanidad. Lo más de ello es un sarcasmo. Esta humanidad se cree mejorada y transformada, porque en vez de quemar, apuñala; en vez de matar con lanzas, mata con balas de fusil; en vez de matar lentamente, mata en un instante”, escribe Alberdi en una de las páginas de El crimen de la guerra. Ante un escenario así, ¿cómo construir una salida pacífica?

“Es un libro bastante premonitorio”, advierte Lichtmajer, “porque plantea por primera vez un sistema mundial de justicia, muy anterior a la Sociedad de las Naciones y lo que es las Naciones Unidas hoy”. Y continúa: “Hay un planteo y una visión muy anticipada de la necesidad de una construcción de una instancia mundial capaz de dirimir los conflictos de manera pacífica cuando se presentaban entre dos estados nacionales”.

Lojo define a Alberdi diciendo que el autor intelectual de la Constitución argentina “es un pacifista radical que, en un principio, cree en la posibilidad de una unión de las naciones para impedir las guerras”. Y agrega que por su profesión de abogado y teórico del derecho se pregunta en El crimen de la guerra si las palabras ‘derecho’ y ‘guerra’ no son un oxímoron, una contradicción.

En esta misma línea, O’Donnell hace referencia a que Alberdi “rechaza la idea de ‘guerra justa’ y dice que sería lo mismo que hablar de ‘crimen justo’ y eso es algo que no tiene sentido, una contradicción en sí misma.” Y expone cuáles son para el prócer tucumano las verdaderas causas de todas las guerras: “no son los principios nobles o heroicos sino que está en la búsqueda de territorios y de poder”.

Según indica el autor de Juan Manuel de Rosas, el maldito de nuestra historia oficial y 1815, la primera declaración de Independencia argentina, entre otros, “La idea más poderosa de Alberdi es la constitución de un organismo superior a todas las naciones, pero que tuviera la capacidad de intervenir cuando dos o más países entraran en conflicto y que pudiera mediar y establecer acuerdos pacíficos que evitaran la guerra”. Y sigue: “Esto me recuerda a la decisión de Bolívar de convocar a un congreso en Panamá para impedir los conflictos entre los países que estaban independizándose de la colonización española.”

“Una espada no es gloriosa por la sangre que ha derramado sino por lo que ha impedido derramar” lee O’Donnell de El crimen de la guerra, y la frase lo lleva a citar la conquista de Lima por parte de San Martín, “que fue sin verter una gota de sangre sino en base a acuerdos con los que él llegó con el Mariscal De la Serna”. Conocido como el Acuerdo de Punchauca, se da “después de una conversación que sostuvieron personalmente y entonces San Martín pudo entrar en Lima sin disparar un solo tiro. Por eso lo acusaron de cobarde, incluso por uno de sus colaboradores más cercanos, como el General Las Heras”, detalla O’Donnell.

El crimen de la guerra es uno de los más célebres textos políticos de la Argentina del siglo XIX y, como menciona Lojo, nos “obliga a trabajar para un horizonte de ese tipo, que evite tanto dolor, tanto sufrimiento, tanta tragedia colectiva como se vive hoy en el mundo”. La escritora destaca la posición de Alberdi como uno de los próceres “que intenta situarse más allá de las grietas que marcaron de manera tan cruel y desde muchos años atrás la vida argentina”.

Y concluye, certera: “Su vida es una búsqueda de la ecuanimidad, algo muy digno de resaltar en un país de bandos intolerantes. La aspiración alberdiana fue poder colocarse por encima de ellos para el beneficio de toda la sociedad”.

Fuente: Infobae

Te puede interesar