Atentado a Cristina Kirchner: los límites para recuperar el diálogo político

POLÍTICA 10 de septiembre de 2022 Por Facundo Chaves*
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A una semana del atentado que puso en peligro su vida, Cristina Kirchner habilitó a dos de sus principales espadas políticas a retomar el diálogo con las principales fuerzas de la oposición. Fue después de días en los que abundaron las acusaciones, críticas y un endurecimiento de la polarización entre el oficialismo y Juntos por el Cambio.

En esa estrategia, el ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro se encargó de tomar contacto con varios dirigentes políticos de la oposición, mientras que el ministro bonaerense, Andrés “Cuervo” Larroque, se ocupó de explicar públicamente los motivos por los cuales el kirchnerismo pasaba de responsabilizar a la oposición, los medios y los jueces por el intento de homicidio a la Vicepresidenta a convocar a dirigentes de relevantes de la oposición a recomponer la “convivencia democrática”.

Convocar al diálogo político no es un movimiento inusual para el kirchnerismo. Lo hizo en otras circunstancias, cuando se encontró en debilidad: pasó en 2009 y 2013 después de derrotas electorales. Ahora, la estrategia busca desactivar el aislamiento en que quedó por las reacciones posteriores al brutal ataque que sufrió la Vicepresidenta.

“El que vaya a esa mesa de diálogo va a tener que explicarlo hacia adentro y a sus votantes por qué y para qué lo hizo”, decía ante Infobae un dirigente de primera línea del PRO que se anotaba entre los que no estaban dispuestos a un acercamiento con el kirchnerismo. Las experiencias negativas de esos “diálogos” lo hace refractario a cualquier contacto.

El diputado Juan Manuel López, presidente del bloque de la Coalición Cívica, recibió el mismo llamado que De Pedro hizo a Margarita Stolbizer, Facundo Manes y otros referentes políticos con el objetivo de restablecer el diálogo. La respuesta, según supo este medio, fue clara: cualquier conversación tiene que ser en el Congreso y de manera pública, formal y concreta.

El Gobierno parece decidido no sólo a mostrar con quién quiere conversar, sino sobre todo con quien no quiere hacerlo. En esa lista figuran primeros el ex presidente Mauricio Macri y la titular del PRO y presidenciable, Patricia Bullrich. Otro es Cristian Ritondo, a quien el kirchnerismo le exige más gestos de condena al intento de magnicidio de Cristina Kirchner.

En sectores de Juntos por el Cambio lo que interpretan es que el oficialismo quiere elegir a sus interlocutores, elegir una oposición a su medida, por eso cuestionan cualquier acercamiento que pueda dividir a la coalición.

En ese sentido, los recelos están en los movimientos del radicalismo. El presidente del partido, Gerardo Morales, que también es gobernador de Jujuy, recibió ese llamado y también firmó en las últimas horas una declaración que encendió más alarmas. Ese documento lo firmó otro radical: el mandatario de Corrientes, Gustavo Valdés.

El ministro del Interior se ocupó de resaltar que ambos mandatarios radicales, junto a otros 8 que integran el Norte Grande, “hoy manifestaron un fuerte repudio al intento de magnicidio, se expresó la voluntad de que la Justicia investigue, encuentre y les caigan las penas a los culpables del intento de asesinato de la Vicepresidenta”.

“Hay un rechazo unánime de los sectores democráticos de nuestra sociedad respecto del magnicidio y el diálogo va a seguir, porque es un diálogo permanente y que hoy estamos teniendo con el gobernador de Jujuy, como presidente de la Unión Cívica Radical, para ver de qué forma podemos abordar desde la política este hecho y algunas situaciones que hacen que la convivencia política, si no se resuelven algunas cosas, puedan terminar con hechos que no son felices”, resaltó De Pedro.

Esa declaración confirma la desconfianza que en el seno de Juntos por el Cambio hay en torno a la relación de la UCR con el Gobierno. La recomposición del diálogo no sólo tiene que ver con la necesidad de la “convivencia”, sino porque por delante el Frente de Todos tiene un desafío mayúsculo: la aprobación del Presupuesto, la ley de leyes que requiere el oficialismo para el 2023, año en que se juega su destino electoral.

En la última sesión del Senado, sin ningún integrante de JxC, pudieron aprobar una condena al atentado con lo justo: necesitaron los votos de Alberto Weretilneck, de Río Negro; Clara Vega, de La Rioja; y Magdalena Solari Quintana, de Misiones. Es un anticipo de lo que puede pasar con el resto de leyes que pueda necesitar el Gobierno.

Con los puentes rotos, en Diputados, por donde ingresa el Presupuesto, la situación puede ser aún peor. Allí también está una clave del intento de recuperar un diálogo perdido tras la virtual “emoción violenta” que tuvo el oficialismo ante la imagen estremecedora de la pistola empuñada por Fernando Sabag Montiel a centímetros de la cara de Cristina Kirchner.

Esa conmoción puede explicar la primera reacción que tuvo el gobierno, con la declaración del presidente Alberto Fernández a la medianoche del jueves al viernes, donde habló de que “la convivencia democrática se ha quebrado por el discurso del odio que se ha esparcido desde diferentes espacios políticos, judiciales y mediáticos de la sociedad argentina”.

Al día siguiente, el viernes, Alejandra Darín leyó una proclama ante una Plaza de Mayo colmada que volvió a apuntar a esos mismos supuestos responsables y concluía con la siguiente frase: “En honor a todos nuestros compatriotas es que hacemos este llamamiento a la unidad nacional pero no a cualquier precio: el odio afuera”.

El propio Wado De Pedro publicó un tuit donde advirtió: “No es un loco suelto ni es un hecho aislado: son tres toneladas de editoriales en diarios, televisión y radios dándole lugar a los discursos violentos. Son los que sembraron un clima de odio y revancha, y hoy cosechamos este resultado: el intento de asesinato de Cristina Kirchner”.

A eso le siguió el anunció de que se iba a impulsar un proyecto de ley mordaza, que castigara a los supuestos responsables de propalar discursos de odio. Esa iniciativa de fuerte impronta autoritaria fue desmentida de manera oficial por la vocera Gabriela Cerruti, aunque luego fue reflotada por dirigentes del oficialismo como Eduardo Valdés.

En el medio, ocurrieron las palabras del senador José Mayans que planteó la necesidad de “parar ya” el juicio contra Cristina Kirchner por supuesta corrupción en la asignación de obras públicas en Santa Cruz, para recuperar la paz social supuestamente quebrada. El legislador, que es el jefe del bloque que responde a la Vicepresidenta, primero planteó que “si no existe justicia, es muy difícil que exista paz social” y luego afirmó: “Hay que parar ese juicio. ¡Hay que pararlo ya!”.

Con esos antecedentes, que enrarecieron el clima político y profundizaron la grieta, la Vicepresidenta habilitó a los dos referentes políticos más destacados de La Cámpora a recuperar el diálogo que había quedado seriamente dañado.

El objetivo es tratar de “pescar” en el ala de las “palomas”, que va desde Horacio Rodríguez Larreta y Facundo Manes, a Mario Negri y Emiliano Yacobitti, alguna señal que permita desescalar un conflicto que, se montó sobre el atentado y adoptó una lógica propia.

“Si nos equivocamos hay que reconocerlo. Y hay que pedir perdón”, dijo El Cuervo Larroque, reveló a Infobae una persona que integra el gabinete de Axel Kicillof. “Es un lenguaje bastante católico, que es bien de ellos y que no sé si todos comparten”, agregó.

En este contexto de “acción católica” es que se concretará la misa que, hoy a las 13, encabezará en la Basílica de Luján organizaciones sociales, gremiales, políticas y a la que habían sido invitados por De Pedro los mismos interlocutores con los que habló del diálogo político.

Va a ser un evento ecuménico, religioso, donde se entremezclarán la mística con la política. En esa mixtura, donde se difumina el concepto “Dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”, aparecen los Curas en Opción por los Pobres. Uno de sus representantes ayer, junto a Hebe de Bonafini, ofreció una interpretación milagrosa y un destino a lo que pasó en Juncal y Uruguay: “Dios nos está diciendo Cristina 2023″, afirmó.

Y cerró: “Sin Cristina no hay Patria ni Dios. Abajo los odiadores”.

 

 

* Para www.infobae.com

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