Pablo Moyano anticipó que la CGT se movilizará en apoyo a Cristina Kirchner y generó una nueva tensión sindical

POLÍTICA 16 de septiembre de 2022 Por Ricardo Carpena*
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Pablo Moyano amaga con tensionar nuevamente a la Confederación General del Trabajo (CGT) luego de que anticipó que la central obrera “acompañará de forma masiva” la movilización que se realizará el 23 para apoyar a Cristina Kirchner cuando presente su alegato en la causa Vialidad.

“La CGT está en estado de alerta y movilización. Se habla de un acto el 23 de septiembre, cuando la Vicepresidenta declare (en el marco de la causa Vialidad) y vamos a acompañar de forma masiva también a esa movilización”, afirmó el dirigente camionero a C5N.

“Todavía no hay nada oficial (sobre la movilización kirchnerista), pero es lo que se está hablando, que ella va a realizar un discurso para hablar con los militantes -agregó el cotitular de la CGT. Seguramente muchas organizaciones van a estar en ese acto”.

Desde el sector mayoritario de la CGT, sin embargo, negaron la adhesión a la concentración en favor de la Vicepresidenta: “Será un acto de su agrupación política. No involucra a la CGT. Lo que haga Pablo Moyano está dentro de su soberanía, pero no está en nuestra agenda”, advirtió a Infobae un referente de la alianza sindical que integran “los Gordos”, los independientes y el barrionuevismo.

Si el dirigente camionero insiste en anunciar de manera unilateral el apoyo de la CGT escalará nuevamente el enfrentamiento interno entre el ala kirchnerista, que integra el hijo de Hugo Moyano, y la fracción no kirchnerista de la central. El último episodio de tensión tuvo lugar hace dos semanas, cuando los sectores alineados con el kirchnerismo propusieron realizar un paro general en repudio al intento de atentado que sufrió Cristina Kirchner, acompañado de una movilización ante la Corte Suprema para protestar contra quienes “instalan el discurso del odio” contra la Vicepresidenta.

Sin embargo, en minoría, desistieron de su propuesta y aceptaron el planteo de sus rivales internos, que habían frenado esa iniciativa al día siguiente del ataque contra Cristina Kirchner y que opinaban que ya se movilizaron hacia la Plaza de Mayo durante el feriado dispuesto por Alberto Fernández y que ahora correspondía dejar que actúe la Justicia para esclarecer el episodio.

Ante esa decisión, el secretario gremial de la CGT, Mario Manrique (SMATA), uno de los principales aliados de Pablo Moyano en el Fresimona (Frente Sindical para el Modelo Nacional), criticó a sus colegas cegetistas porque consideró que luego del intento de atentado la central obrera tendría que haber abandonado el “equilibrio político” y “tomar posición” sobre el ataque.

“Espero poder llegar al paro. Hoy, el movimiento obrero, lamentablemente, es un barquito de papel. Ya me cansé -reconoció el sindicalista-. Yo soy el secretario gremial, estoy adentro de la bolsa. Cuando nosotros, con Pablo (Moyano) y los compañeros del frente sindical tratamos de unificar la CGT pensamos en darle otra impronta, en cambiar ciertas cosas. Darle una autonomía de pensamiento que nos permitiera responder a la gente”.

Moyano y Manrique están alineados con el kirchnerismo, en sintonía con la Corriente Federal de Trabajadores, que integran Sergio Palazzo (bancarios), Vanesa Siley (judiciales) y Walter Correa (curtidores), quien fue designado ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires. Sus posiciones políticas coinciden con las de la CTA kirchnerista, liderada por el diputado ultra-K Hugo Yasky.

El otro sector, mayoritario en la CGT, está capitaneado por “los Gordos” (Héctor Daer, de Sanidad, y Armando Cavalieri, de Comercio), los independientes (Andrés Rodríguez, de UPCN; Gerardo Martínez, de la UOCRA, y José Luis Lingeri, de Obras Sanitarias) y el barrionuevismo (Carlos Acuña, de estaciones de servicio), más aliados como Jorge Sola (seguros) y Sergio Romero (UDA).

Cuando el Consejo Directivo de la CGT debatió la propuesta kirchnerista de un paro, el día siguiente del ataque contra Cristina Kirchner, se produjo un fuerte cruce Daer y Moyano, dos viejos enemigos que conviven forzadamente en la estructura cegetista. El líder de Sanidad argumentó que la CGT ya había decidido marchar ese día hacia la Plaza de Mayo y que una protesta como la que querían sus rivales podía contribuir a empeorar el clima político. Para el dirigente camionero, si no realizaban una fuerte medida de fuerza, que incluyera una movilización ante la Corte, “nos van a llevar puestos la derecha, la Justicia y los medios”. Daer le replicó que la mayoría de la central obrera “no compartía ese diagnóstico” y fue respaldado por la mayoría de los dirigentes del Consejo Directivo.

Aun así, se decidió postergar para el lunes siguiente una decisión definitiva sobre el paro con movilización. Ese día, sin embargo, se levantó la reunión: moyanistas y kirchneristas desistieron de su propuesta para evitar una derrota si el tema se sometía a votación. Fue un triunfo político importante del sector mayoritario de la CGT. Ahora, las declaraciones de Pablo Moyano recalentaron nuevamente el clima interno. ¿Avanzará la fracción K de la CGT hacia una decisión que podría formalizar la ruptura que existe de hecho? Nadie se anima a disipar los interrogantes.

 

 

* Para www.infobae.com

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