La causa de la muerte de Isabel II fue “su avanzada edad”, según el certificado de defunción

INTERNACIONALES Por Rafa DE MIGUEL
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Isabel II falleció a las 15.10, hora local (16.10, horario peninsular español), del pasado 8 de septiembre en el castillo de Balmoral. La causa del fallecimiento, según el certificado de defunción inscrito en el Registro Nacional de Escocia y hecho público este jueves, fue la “avanzada edad” (old age) de la monarca.

El documento público, con número registral 1.0789.978, no pondrá fin a las leyendas y rumores en torno a la muerte de la monarca más longeva de la historia del Reino Unido, pero al menos establece una causa oficial —si bien ambigua— de todo lo ocurrido aquel jueves en el que durante varias horas la prensa mundial divagó y especuló en torno a un comunicado oficial que se limitaba a señalar que “los médicos de la reina estaban preocupados por su salud”.

La reina agoniza, la reina lleva muerta desde primera hora de la mañana, la reina sufría un cáncer de huesos... Los rumores, medias verdades y conjeturas con que digitales, radios y televisiones alimentaron la incertidumbre desaparecieron desde el momento en que el Palacio de Buckingham cubrió de negro el fondo de su página web y anunció el fallecimiento. A las 18.31 hora local (19.31, hora peninsular española), la BBC, el único canal oficial a todos los efectos durante esas horas febriles, confirmó y anunció la noticia.

Isabell II había fallecido ya hacía tres horas y veinte minutos, el tiempo necesario para que toda la familia real estuviera junta, en Balmoral; se hubiera comunicado lo ocurrido a la recién nombrada primera ministra, Liz Truss, y a las autoridades relevantes; y se hubiera puesto en marcha la operación Puente de Londres, el nombre clave bajo el que permanecía diseñado desde hacía ya años todo el guion desplegado durante 11 días de luto.

Isabel II tenía 96 años. Aguantó al pie del cañón hasta 48 horas antes de su muerte. Recibió en Balmoral a Boris Johnson, que le presentó su dimisión, y encargó a Truss —su decimoquinta primera ministra— la formación de un nuevo Gobierno. Que falleciera a causa de su avanzada edad puede resultar ahora una obviedad, pero en aquellos días en los que su fragilidad resultaba evidente, nadie cuestionaba aún que seguiría siendo por mucho tiempo la parte necesaria e insustituible del paisaje británico.

Fuente: El País

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