El Presidente en su laberinto

OPINIÓN Por Mónica Gutiérrez*
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El dato de inflación conocido este viernes viene a confirmar lo que ya todos saben. Sergio Massa no es David Copperfield.

No hay caso. Ni el congelamiento de precios ni la represalia contra los " formadores de precios” que “se la llevan en pala” funcionan. La intervención estatal a la desesperada solo logra agravar la situación económica. No hay posibilidad alguna de frenar la estampida inflacionaria si no se corrigen los desequilibrios macroeconómicos, si no se ordenan las cuestiones cambiaria, monetaria y fiscal.

El Presidente, no obstante, ve la mitad del vaso lleno. “La inflación viene paulatinamente descendiendo”, dijo ante los empresarios reunidos en IDEA. Se refirió a la leve baja del IPC que marcó el 6,3% mientras el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas se sostuvo en el 6,7%. Números que siguen ubicando la inflación interanual por encima del 100%.

El Coloquio fue un valle de lágrimas. “Argentina es un país muy, muy enfermo”, dijo Claudio Belocopitt. El vehemente titular de Swiss Medical.

“Tenemos niveles de inversión muy bajos y nos estamos comiendo el capital”, agregó la empresaria Pyme Carolina Castro.

“Es difícil poder justificar que una empresa venga a hacer una inversión cuando hay tantas clases de dólares distintos”, sumó Roberto Murchinson.

Para Diana Mondino el peso está en proceso de desintegración y advirtió que los atajos a tomar para hacer pie frente a las medidas llevan al negro o a la parálisis de la economía.

La consigna “ceder para crecer”, el lema con el que IDEA no prendió. Lejos de cohesionar, generó controversia entre los empresarios reunidos en Mar del Plata.

Juan Carlos Torres, sociólogo, autor del libro Una temporada en el quinto piso intentó aportar un toque de optimismo. Luego de preguntarse qué es “ceder” dijo que esto es solo posible si aparece un puente y que ese puente es “la confianza política y la garantía de reglas estables”. Un presupuesto de insumos básicos que no aparece en el horizonte inmediato.

Ya no basta con la contención que la ayuda social baja a los más vulnerables para evitar el desborde. No hay “redistribución” que alcance. La tragedia ahora se instaló en los sectores medios que ven de frente el precipicio.

Con el tsunami inflacionario golpeando feroz la costa de los asalariados no hay paritaria que aguante. Los argentinos que hoy tienen menos de 50 años tuvieron que atajar ya varias crisis pero nunca les tocó hacer pie en estos desasosegantes niveles de inflación. No es posible organizar la vida con estos números.u

La semana política fue un tembladeral. El Presidente, en un demencial destiempo, decidió cortarse solo y otorgar una pretendida densidad a su proyecto político personal. Todo muy curioso. Pasó el fin de semana rediseñando su gabinete. Lo forzaron las circunstancias. No removió a nadie. Se fueron. Lo dejaron. Gómez Alcorta con un portazo, Moroni y Zabaleta con atendibles excusas. En el caso del saliente ministro de Trabajo, partió con la salud minada. Juanchi Zabaleta, dejó Desarrollo Social. Se cansó de indefiniciones y ambigüedades. Va en defensa de su propio territorio, Hurlingham, asediado por La Cámpora. Todo muy tóxico.

Elizabeth Gómez Alcorta le llenó la cara de dedos al jefe de Estado arrojándole una lapidaria carta de denuncia. Él acusó recibo de la golpiza respondiendo con creces su demanda de más féminas en el gabinete.

La designación de Raquel Kismer (Kelly Olmos) al frente del ministerio de trabajo fisuró sin retorno el vínculo de Alberto Fernández con la CGT.

La decisión presidencial fue vivida como una afrenta por los líderes cegetistas. No se trata de una cuestión de género, todo bien con la compañera. Lo que no pueden metabolizar el no haber sido consultados. A modo de represalia, lo dejaron afuera del acto del 17. Tendrá que quedarse en casa. Le cortaron el rostro.

La buena de Kelly tendrá un bautismo de fuego. Los camioneros hacen rugir sus motores.

El más “salvaje” de los Moyano lo advirtió: el conflicto de los neumáticos “será un poroto” si no se resuelve la paritaria en tiempo y forma de su sector. Quieren 130%. Les están ofreciendo un 50%.

La elección de las nuevas ministras tramitó en soledad. En el caso del Ministerio de la Mujer, Diversidad y Género, más solo que nunca.

Las féminas que a diario le hablan al oído también tuvieron su grieta interior. Siempre con “perspectiva de género”, claro. Los desacuerdos en su mesa chica lo llevaron a cortar por lo sano y cazar fuera del zoológico. Excepción hecha con Victoria Tolosa Paz que es casi familia.

Recurrir al interior profundo de la Argentina en busca de sangre fresca para la cartera tuvo su plus. Recaló en San Luis, territorio Huarpe, Comechingón y Ranquel. Con la designación de la puntana Ayelen Massina mató dos pájaros de un tiro. Envió señales de humo a todas las minorías y diversidades y expuso las dolencias a las que lo sigue sometiendo el síndrome de Estocolmo que indudablemente padece.

Conociendo la extrema sensibilidad que Alberto Fernández experimenta frente a las causas que reivindica el cristinismo cool, representantes de los pueblos originarios le salieron al paso en San Martín de Los Andes.

El Presidente se sentó a departir amablemente con los manifestantes bajo la bandera mapuche para escuchar los reclamos de liberación de las detenidas en Villa Mascardi. Sus interlocutores fueron en esta ocasión, los mismos que un rato antes lo acusaron de usar métodos propios de la dictadura genocida enviando a las fuerzas federales para detener a indefensas mujeres y madres mapuches.

Todo esto ocurrió apenas un ratito antes de que la fiscal federal de Bariloche acusará a las frágiles féminas de poner en retirada con piedras y armas de fuego a los gendarmes apostados para proteger la ahora llamada “zona cero”.

La pericia del lugar determinó que el móvil atacado registraba impactos de bala y que en el lugar se encontraron dos tacos de cartuchos de escopeta.

En un detallado comunicado de prensa la Fiscalía Federal en el que asegura que la Lof Lafken Winkul Mapu nunca canalizó sus reclamos por las vías de derecho y que no disponen de ninguna prueba de ancestralidad en el lugar que usurparon y vandalizaron.

El ministro del Interior quedó en una situación un tanto incómoda. Lo mandan a ejecutar un operativo para cumplir con la manda judicial y su superior jerárquico y comandante en jefe de las fuerzas se reúne en dulce montón con los beligerantes. Del tema de la bandera nacional y la soberanía.

En tren de salvar la piel, escaldada por el curso de los acontecimientos, Aníbal Fernández, reivindicó su condición de supuesto descendiente de aborígenes. No hay por qué no creerle.

Los Quilmes, descendientes de los Calchaquíes, fueron una etnia aguerrida originaria del Norte Argentino que resistió hasta el final. Vencidos por la dominación española muchos de ellos terminan afincándose en el distrito del conurbano al que dieron nombre. Territorio en el que nadie le niega el cacicazgo al ahora ministro del albertismo residual.

La comunidad mapuche Lof Wiritray, que goza de personería jurídica desde 1999 y adjudicación de 6000 hectáreas sobre el Lago Mascardi emitió este miércoles un durísimo comunicado en el que denuncia el atropello del que son víctimas por parte de la delincuencia organizada que arribó al territorio en 2017. En el documento denuncian la complicidad por parte de las autoridades del El Consejo de Desarrollo de Comunidades Indígenas, la Coordinadora del Parlamento Mapuche, del INAI y demás estamentos estatales que los acaparan, asisten y financian.

Al vandalismo material ya conocido los wiritray acusan a los ocupantes de ser forasteros e intrusos de ejercer el vandalismo espiritual escuchando fantochadas que desequilibran su ancestral cosmovisión y cosmogonía bajo el capricho de la politiquería barata.

En cualquier caso el Presidente quedó pataleando en el aire. Mucho encuentro con los hermanos mapuches, mucho tuit de Gabriela Cerruti y el viernes en la madrugada un comando de la Resistencia Ancestral Mapuche redujo a punta de pistola a un cuidador y quemó cuatro máquinas viales en Villa La Angostura. La RAM exige la liberación de los detenidos. Alberto Fernández no termina de entender. No se puede estar bien con Dios y con el Diablo.

El Presidente que “no quiso ser”, de acuerdo al filoso título del libro de la periodista Silvia Mercado, arrancó la semana cual un Frankestein resucitado dispuesto a ir por una nueva temporada en el primer piso de la Rosada. Ver para creer.

Esta idea de autopercibirse competitivo para 2023 lo mostró temerario, desafiante, dispuesto a tomar decisiones que profundizan su aislamiento y soledad.

Los gobernadores también están tomando distancia. La resistencia de AF a suspender las PASO en 2023 no es bien recibida por los caciques territoriales. AF quiere retener la opción de participar en las primarias. Muy especialmente después de conocer una encuesta que lo ubica décimas arriba en intención de votos que a CFK.

El 17 de Octubre no los encuentra precisamente unidos. Ni siquiera los movimientos sociales marchan juntos. Todo parece indicar que Alberto se queda en casa.

Andrés “El Cuervo” Larroque le aplicó rigor. En su carácter de vocero oficioso del cristi camporismo le recriminó públicamente, no ya por no haber consultado las designaciones sino haber dejado trascender no haberlo hecho.

Bastó una ligera apretada en el sitio que más duele para que abrazado a sus flamantes ministres retomará la cantinela de la unidad. Sigue sin entender que son los otros los que ya no quieren unirse a él.

El viernes por la tarde cerró el coloquio de IDEA respondiendo sobre la hora al reclamo del empresariado por la ausencia de representantes del oficialismo.

El silente apoyo de Cristina Fernández de Kirchner a las políticas del Ejecutivo empieza a dar señales de resquebrajamiento. El panorama económico social es absolutamente crítico como para sumar tensiones. Los tiempos de Massa también se acortan y la situación amenaza complicarse.

Alberto Fernández llamó a pensar por qué estamos peleándonos tanto…a dejar de lado los discursos altisonantes y volver a hablar mirándonos a los ojos. “Para poder generar un diálogo es necesario ceder”. Parecía que le estaba hablando a su Vice, con quien no se habla desde hace meses.

Para el Mundial todavía falta un largo mes argentino. Todos quieren llegar a la fiesta mundialista, son muchos los que esperan que el efecto Qatar aplaque los ánimos. Demasiadas penurias para que se las lleve puesta, aunque más no sea por un rato, la pasión por la camiseta.

 

 

* Para www.infobae.com

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