¿Qué sabe Ana Morel de Perotti? La pregunta que nadie responde en el Ministerio de Seguridad

POLÍTICA Por Coni CHEREP*
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Ana María Morel es una contadora pública de dilatada militancia justicialista. Desde marzo del año pasado, es la responsable de administrar los recursos y la logística de la cartera de seguridad. Maltrató a Lagna y hace lo mismo con Rimoldi. Durante 2021, subejecutó más del 55% de los recursos disponibles y «depositados» según afirman desde Economía, y en 2022, con los pocos números oficiales que se conocen, apenas usó el 30%. Desde la legislatura le pidieron detalles de los gastos efectuados con los 3000 millones otorgados para la «Emergencia en Seguridad», y la respuesta asombró a propios y extraños. Según una planilla, sólo se usó el 1% a septiembre, y los gastos comprometidos, no superan los 400 millones, poco menos del 15 % de lo disponible.

Eso ocurre en el área que tiene a cargo la situación más sensible de la provincia. Con 231 muertos desde que comenzó el año, las estadísticas de Rosario se proyectan aún más graves que las del triste récord de 2013. En medio de la amenaza a los periodistas, desató una guerra interna contra el ministro, a quien llegó a decirle que renunciara, si no levantaba un sumario contra su hija, también funcionaria de Recursos Humanos, Vanesa Suasnabar.

Habla del mandatario como «Omar» y no pierde oportunidad de manifestar que tiene su protección. En marzo del año pasado, mientras UPCN realizaba una asamblea en el vestíbulo del Ministerio encabezada por el secretario general, Jorge Molina, la funcionaria interrumpió la reunión y desacreditó adelante del personal presente al dirigente sindical. Su discurso quedó grabado en audio, y UPCN nunca emitió un comunicado de repudio por lo acontecido.

PLANTÓN EN LEGISLATURA Y BURLA A DOS MINISTROS
El jueves 6 de octubre, el ministro de la provincia con mayor tasa criminal del país, se levantó de la reunión que mantuvo con la comisión bicameral de seguridad con mal semblante. El excomisario Rubén Rimoldi había pasado un mal momento, cuando no pudo responder en qué gastaba los recursos autorizados por la legislatura, por la «Emergencia en Seguridad». Una planilla desprolija, con números repetidos y cifras que no se correspondían con lo que manifestaban sus items, fue la única respuesta que les pudo dar a los comisionados. De allí, fue a la sede del ministerio y le comunicó a la funcionaria responsable de logística del ministerio, que quería su renuncia. Morel le respondió que «sólo le iba a aceptar la renuncia al gobernador» y durante tres horas, se parapetó dentro de la oficina 18 del viejo palacio de calle 1ra. Junta en Santa Fe.

La tensión era previa. Al momento de asumir su cargo, Rimoldi le expresó al gobernador que necesitaba trabajar con «las manos desatadas» y previendo dificultades – que ya eran públicas y habían complicado a su antecesor, Jorge Lagna- pidió que le permitieran manejar los recursos de la cartera, sin ninguna obstrucción ni condicionamientos burocráticos. Perotti asintió y le aseguró que contaba con todo su respaldo.

Sin embargo, apenas dos meses después de haber asumido, Rimoldi se hartó de los desplantes y las trabas que impone Ana Morel al funcionamiento administrativo, que incluyeron actos de grave indisciplina como la decisión de no acompañarlo a la legislatura para explicar cuáles son los motivos de los groseros atrasos en la mayoría de los expedientes que regulan al personal y a los gastos de funcionamiento del ministerio.

Perotti no le contestó el teléfono a Rimoldi durante toda la tarde del jueves, y recién se comunicó con su ministro pasadas las 20,30, para convocarlo a una reunión en Rosario, al día siguiente. Ante el reclamo del ministro, el gobernador lo tranquilizó asegurándole que, en esa reunión, iban a definir el asunto.

Otro ministro, del riñón puro del mandatario, se comunicó con Morel para pedirle que diera un paso al costado. Marcos Corah recibió la misma respuesta que Rimoldi: «A mí sólo me pide la renuncia el gobernador, y el gobernador me acaba de confirmar en el cargo», le respondió jactanciosa la Directora de la Secretaría de Coordinación Técnica y Administración Financiera. Y así había sido: los colaboradores más estrechos de la blonda funcionaria sonreían y aseguraban que «Ana habló media hora con Omar, y no va a haber ningún cambio».

Esa noche el ministro les aseguró al menos a dos amigos personales, que en la reunión del viernes no había alternativas: «Es Morel o yo» dijo, y dejó en el aire la certeza de que ante una negativa de Perotti, el se retiraría del cargo sin que mediara más tiempo.

Sin embargo, en la reunión del viernes, Rimoldi se encontró con una multitud de funcionarios convocados por el gobernador, y apenas pudo cruzar dos o tres frases a solas con Perotti. Entre los funcionarios estaba la propia CPN Ana María Morel, que asistió a la reunión y en la que no se privó de sugerir a viva voz, algunas modificaciones en los operativos que se planificaban.

El gobernador volvió a «muchachear» a Rimoldi en la sede rosarina de gobierno y le aseguró que «el martes, lo resuelvo».

El martes, Rimoldi lo esperó en la Casa Gris entre las 10 y las 11 de la mañana. Perotti «no encontró hueco en la agenda» y lo derivó con el ministro de Gestión Pública, Marcos Corach, con quien acordaron que, a la tarde, iban a encontrarse con el gobernador. Pero Perotti pospuso todo, otra vez. Había aparecido la bandera de amenaza al periodismo en Rosario, y el gobernador le pidió a su ministro que viajara y se reuniera con el CEO del Grupo Telefe en Santa Fe, para darle tranquilidad y manifestar la plena disposición del gobierno. Y Rimoldi viajó.

El miércoles las cosas pasaron a mayores. Harto, Rimoldi ordenó que se apuraran dos sumarios contra la hija de Morel, Vanesa Suasnabar, porque había organizado en la sede del Ministerio, su cumpleaños y el Día del Amigo, con cervezas y comida pagada por el ministerio, a las que retrató y publicó en sus redes sociales.

Los sumarios ya estaban iniciados, pero Rimoldi no imaginaba la réplica. Suasnabar, lejos de amilanarse con la posibilidad de una sanción, decidió denunciar a uno de los principales colaboradores del ministro- Miguel Portillo- en la mesa de entradas de fiscalía, por la figura de «acoso laboral»

Perotti siguió en silencio durante toda la semana, y este jueves, le pidió a Rimoldi que «intentara convivir con Morel», le reclamó que dejara sin efectos los sumarios contra Suasnabar y le prometió a cambio, que ella retiraría la denuncia contra Portillo.

Algunos hombres cercanos a Rimoldi dicen que ya «lo ven resignado», y que, aunque no piensa presentar la renuncia, admite que «así no se puede planificar nada».

Desde Casa Gris ya filtran excusas para sostener en el cargo a Morel. Una versión indica que al gobernador no «no le gustan algunos funcionarios que trajo Rimoldi», y que a pesar de los papelones constantes de Morel, su presencia «le garantiza tener un ojo encima de esa gente»

Ante las preguntas insistentes sobre los motivos reales del poder que la CPN exhibe frente al personal y ante el propio ministro, todos callan.

Las versiones son variadas, e incluyen desde viejos favores que Perotti le debe a Morel, y presuntos secretos personales que Morel guarda sobre la vida del mandatario, que en caso de ventilarse, le resultarian difíciles de explicar al gobernador.

Lo cierto, y más allá de todas las especulaciones, es que Morel fue confirmada en su cargo y también su hija, Vanesa.

A pesar de la atrocidad de los crímenes, las amenazas y la violencia que sufren lo santafesinos, en el Casa Gris, incluso en materia de seguridad, los asuntos personales del gobernador parecen pesar más que cualquier otra cosa.

*Para conicherep.com

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