Netanyahu roza la victoria en Israel gracias al auge de la ultraderecha

INTERNACIONALES 02 de noviembre de 2022 Por Antonio PITA
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En las elecciones del “Bibi, sí; Bibi, no”, Israel ha votado sí. El escrutinio del 97% de las papeletas de los comicios celebrados este martes otorga una cómoda mayoría al bloque de Bibi ―como se conoce popularmente al ex primer ministro y líder del partido conservador Likud, Benjamín Netanyahu― sobre la amplia coalición liderada por el centrista Yair Lapid que le arrebató el cargo el año pasado. La clave es el éxito de la lista ultraderechista y racista Sionismo Religioso, que salta en solo un año de seis a 14 de los 120 diputados del Parlamento, la Kneset. Israel se encamina a devolver al poder al dirigente que más tiempo lo ha ostentado, 15 años, y a resolver el bloqueo político que ha motivado cinco elecciones en tres años y medio. Es el país que más ha ido a las urnas desde 1996, cada 2,4 años.

El escrutinio, difundido la mañana de este miércoles, agranda la ventaja del bloque de Netanyahu sobre sus rivales respecto a la que apuntaban anoche los sondeos a pie de urna. No obstante, en un sistema electoral como el israelí, el resultado puede cambiar hasta la última papeleta, como subrayó la noche del martes el primer ministro Lapid. Es necesario un 3,25% de votos para entrar en el Parlamento y cruzar el umbral da automáticamente cuatro escaños que pueden voltear el mapa político. Uno de los partidos árabes, Balad, lo roza según avanza el conteo y la izquierda pacifista de Meretz está justo en el límite.

El recuento da la victoria al Likud con 31 escaños, uno más que en las elecciones de hace un año. Las otras tres listas del bloque pro-Netanyahu suman 34 diputados, con lo que obtienen 65 de los 120 escaños.

Una de ellas, Sionismo Religioso, se convierte en la tercera fuerza de la Kneset. Ha sido la más beneficiada por la alta participación: un 71,3%, la mayor desde 2015. “Haré todo lo posible para formar un Gobierno plenamente de derechas. En beneficio de todos, también de aquellos a los que no les gusto”, ha declarado este miércoles a la televisión su número dos, Itamar Ben Gvir, la sensación de la campaña y quien marcaba al resto de las fuerzas de qué se hablaba y cómo.

Ben Gvir es discípulo de Meir Kahane ―el rabino estadounidense-israelí cuyo partido, Kaj, fue ilegalizado y designado organización terrorista en Israel― y defiende la pena de muerte para los “terroristas” (entre los que incluye a quien lance un cóctel molotov), expulsar a los ciudadanos “desleales”, como los que tiren piedras, y otorgar la inmunidad a soldados y policías. Hasta hace poco tenía en su salón un retrato de Baruj Goldstein, el colono que en 1994 entró en la mezquita de Hebrón durante el rezo y asesinó a 29 palestinos al abrir fuego contra la multitud.

El partido ultraortodoxo sefardí Shas sube notablemente, de nueve a 12 escaños, y el askenazi Judaísmo Unido de la Torá, de siete a ocho.

Fuente: El País

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