Carlos Zimerman: “todos los días me pregunto si hay justicia en Rafaela”

OPINIÓN 19 de noviembre de 2022 Por Carlos ZIMERMAN
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Antes de comenzar con esta columna de opinión quiero dejar sentado que el buen nombre y honor de las personas mencionadas en esta nota, por ahora y mientras no tenga pruebas concretas, esta absolutamente a salvo. Esto lo digo no por temor a una demanda, es por un estricto deber periodístico, labor que estoy cumpliendo a la hora de expresarme en esta nota.

Días pasados vivimos un debate nacional a raíz de las declaraciones de Luis Juez sobre que la democracia no le solucionó los problemas a la gente en estos casi 40 años, desde que en 1983 los Argentinos votamos después de años de plomo y muerte y recuperamos la democracia para los tiempos.

Estoy absolutamente convencido que el Senador Juez es un demócrata ejemplar y que sus palabras se mal interpretaron a propósito por los alcahuetes de siempre, los que sólo saben vivir del Estado y nunca trabajaron ni pasaron las penurias que el ciudadano de a pie sufre día a día.  Juez lo que quiso decir, es que la vida de los argentinos, la que los dictadores pisotearon y despreciaron, y los derechos humanos de las personas, está fuera de la discusión y se sitúan en un lugar diferente, preponderante y son intocables. Después vienen los problemas mundanos, esos que hacen a la vida diaria y que la democracia aún no pudo resolver.

Entre esos vicios que hacen que tengamos una democracia “renga”, está la justicia. El sistema judicial Argentino está absolutamente viciado desde sus mayores estamentos, desde la Corte Suprema misma. Basta con un solo botón de muestra para darse cuenta que algo anda mal y que  hay jueces “flojos de papeles” que no podrían  resistir un proceso judicial si no fuera por los cargos que ocupan y el “intercambio de figuritas” que hacen con los políticos de turno, un asco total, pero eso es lo que sucede, de lo contrario no se entiende cómo al Juez Ricardo Lorenzetti aún no se le realizó al menos un juicio político de todas las denuncias existentes en su contra , por ahora solo fueron balas de fogueo, nada más.

Rafaela no escapa a esta temática. Todos los días me pregunto si verdaderamente hay justicia en Rafaela. La última designación de jueces nos lleva a situaciones realmente preocupantes.

El caso que más me “hace ruido” es el del Juez Matías Colón, un joven muchacho que sin ningún tipo de experiencia en Tribunales pasó a ocupar la titularidad de un juzgado de una ciudad como Rafaela en donde todos nos conocemos. Días pasados me preguntaban qué grado de experiencia tiene este muchacho para desempeñar un cargo tan importante, y la respuesta mía lo graficó absolutamente: “Colón tiene la misma experiencia y laureles para ser juez de Rafaela, que  el de mi tía Berta, próxima a cumplir 98 años, sobre las cryptomonedas”

La amistad de Colón con el hijo del juez de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti, me refiero a Pablo Lorenzetti, es conocida por todos. Quizá, y es algo que créanme no puedo asegurar bajo ningún concepto pero me despierta muchas dudas, esa amistad y negociaciones políticas con Omar Perotti, lo llevaron a Colón a ocupar un lugar que el tiempo dirá si le queda grande o no.

Les reitero que estas son sólo lucubraciones tratando de encontrar respuestas de algunas situaciones por ahora alarmantes.

Para ejemplificar lo que sucede en Rafaela quiero hacer algunos supuestos:

Supongamos que un “enemigo del poder”  tendría que litigar en el juzgado del Juez Matias Colón, en principio se me da que eso sería muy difícil y paso a explicarles el por qué: Veamos, perdida la primera instancia, legalmente le quedaría la segunda, es decir la Cámara de Apelaciones, lugar en donde se encontraría con el hijo de Lorenzetti. En el supuesto de perder también esa instancia no quedaría otra que la Corte de Santa Fe, organismo con poca reputación y muchos escándalos de por medio, por lo que la esperanza quedaría en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, lugar en donde aparece el Juez Ricardo Lorenzetti. Son supuestos y dudas que tengo, son preguntas que me cuestan responder, no son aseveraciones, y quiero que esto quede muy en claro, no asevero por que no tengo pruebas y son solo dudas, ya que si tendría esas pruebas, nadie tenga la menor duda que efectuaría la denuncia penal y mediática sin miramiento alguno

Luego de este “aterrador” relato, debo agregar que en Rafaela aún resta cubrir un cargo en el juzgado de Segunda instancia Civil, lugar en donde todas las fichas las tiene la actual abogada de Omar Perotti. Combo perfecto!!. 

Todo esto , sumados muchos condimentos más que sería larguísimo enumerar, me llevan a dudar mucho de sí en Rafaela hay o no una justicia verdadera e independiente. Son dudas que tengo y que realmente me resulta muy difícil evacuar.

La justicia penal tampoco está exenta de condimentos especiales, justicia en donde tenemos una jueza (la Doctora Cristina Fortunato) embanderada con las denominadas “pañuelo verde”, que es absolutamente respetable, pero nadie puede negar que  por si solo, ese hecho, le da un tinte de parcialidad a cada fallo de la misma en temas de violencia de género. Esto en nada pone en duda la honorabilidad de la mencionada jueza, persona que está en las antípodas de mi pensamiento, pero persona honorable por cierto,

También tenemos el caso de una fiscal próxima a obtener su jubilación , que abiertamente manifestó la intención de, producido su retiro, ejercer la profesión liberal, específicamente como parte querellante en temas relacionados también a violencia de género y delitos sexuales, esto también torna parcial su labor.

Seguro que hay jueces probos y justos que desempeñan su labor con ecuanimidad, pero "mamita" si te toca ser juzgado por quienes tienen posiciones previamente tomadas.

En Rafaela existen las “sagradas familias”, de eso no tengo la menor duda, esas que siempre quedan al margen de todo, inclusive de la ley misma, esas que me llevan a dudar de todo, esas que me hacen estar casi seguro que la justicia en la “perla” es impiadosa con los más débiles, con los pobres, y genuflexa con los poderosos.

Seguramente que hay esperanzas que esto pueda cambiar, de lo contrario este artículo de opinión sería muy negativo. Dentro de muy poco tiempo tenemos que volver a votar, nuevamente tenemos la posibilidad de elegir a quienes tendrán que dirigir nuestro destino. Tenemos la obligación de elegir bien, para que más allá de las presiones y de los nombres, podamos ir sin miedo a alguno a los estamentos republicanos que nos permitan denunciar a quienes no cumplen cabalmente con su deber, ya sea por acción u omisión, por conveniencia o miedo o por agradecimiento impropio.

Hoy tengo dudas de si en Rafaela hay justicia, lo que no tengo duda es que muy pronto, si realmente no hay justicia y hay decisiones parciales, podremos ir libremente, sin miedos ni temores, a denunciar a quien no cumple con su deber. 

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