El Gobierno apuesta a aumentar el valor de las exportaciones con retenciones diferenciales

ECONOMÍA Por Andrés Lerner*
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El dólar soja superó el test en la primera jornada de su segunda versión. El Banco Central compró unos u$s192 millones gracias a que los exportadores liquidaron por u$s292 millones. La medida apunta justamente a eso, acumular reservas. Aunque también se plantean algunos objetivos secundarios. En esta edición el Gobierno decidió reponer el diferencial de 2 puntos en las retenciones que tienen los subproductos, como el aceite y la harina, por sobre el poroto. Apuestan a agregar valor en origen e incrementar las exportaciones. Hay debate intrasectorial por los efectos de la medida.

En el Ministerio de Economía que conduce Sergio Massa hicieron un balance positivo de los resultados de la primera jornada. “Esperábamos un buen arranque. Tuvimos tres días desde que se anunció la medida, por lo que la información llegó bien. Además, teniendo en cuenta que en la anterior versión no hubo inconvenientes, los productores van confiados a liquidar”, sintetizaron en la secretaría de Agricultura ante la consulta de este medio.

El foco primordial, acumular reservas, parece encaminarse en las primeras horas de vigencia. La cifra base que buscan es de u$s3.000 millones desde la puesta en marcha hasta fin de año. Aseguran en el equipo económico que esto llevaría a las reservas de libre disponibilidad por encima de los u$s10.000 millones. Apuntan a que con ese colchón se calmen las presiones devaluatorias y se pueda trazar un puente hasta la liquidación de la cosecha gruesa.

En la industria aseguran que la primera versión del programa tuvo un error: sostener la quita del diferencial de 2% en las retenciones que en su momento el exministro de Economía, Martín Guzmán, implementó sobre los subproductos como el aceite y la harina. Esa política, entienden, se transforma en regresiva porque tiende a reprimarizar la actividad. “Cómo los incentivos no están direccionados, se exporta más poroto y menos manufacturas de origen agropecuario”, explican.

En ese sentido aseguran que “la suba de los 2 puntos de Guzmán trajo más problemas que soluciones: subieron las ventas de soja sin procesar, cayeron los embarques de aceite y harina; hubo menos molienda y menos empleo”. En esta nueva versión, que estará vigente hasta finales de diciembre, el Gobierno decidió sacar esos 2 puntos de retenciones que debían funcionar como fuente de financiamiento para un fideicomiso que tenía como objetivo estabilizar el precio del pan.

Fuentes del sector consultadas por este medio, aseguraron que la reposición del diferencial “va a mejorar los precios de exportación de harina y aceite de soja, por lo que habrá más embarques de productos industrializados en 2023”. En esa línea, sostuvieron que “esto llevará a mayor recaudación y mayor ingreso de divisas. La intención es que la soja se industrialice en Argentina y no lo haga en otros países, como China, para mantener el empleo industrial”.

Las estimaciones iniciales hablan de un incremento de alrededor del 10% en el valor de la tonelada exportada a partir de esta medida, pero el escenario es aún incierto por los efectos de la sequía en la campaña 2023. En el sector primario, desde la Sociedad Rural hasta la Asamblea de Productores Autoconvocados, rechazaron la iniciativa pese a que la Bolsa de Comercio de Rosario informó que el precio estimativo de la tonelada de soja escaló hasta los $80.000 en la primera rueda, luego de marcar $65.000 la semana pasada.

 

 

* Para www.ambito.com

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