Se coló la política y traba la paritaria de la Unión Obrera Metalúrgica

POLÍTICA Por Mariano Martín*
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La negociación salarial de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el mayor gremio industrial y el más emblemático de la Argentina, salió de una problemática numérica para centrarse en una disyuntiva política. Las cámaras empresarias acordaron resistirse al pedido de aumento de 111 por ciento de Abel Furlán para no mostrarse concesivos ante una nueva conducción del sindicato más confrontativa y alineada políticamente con Cristina de Kirchner, en tanto que el dirigente resolvió no reducir su pretensión nominal como señal de fortaleza a los cuadros intermedios que lo eligieron en reemplazo de Antonio Caló.

Este lunes se produjo la segunda audiencia de la paritaria metalúrgica ante el Ministerio de Trabajo -tercer encuentro si se cuenta uno desarrollado en el ámbito privado- para actualizar el sueldo de los operarios, que en lo que va del año tuvo un primer ajuste pactado de 45% que luego subió 65 por ciento en agosto. Desde entonces el denominado "ingreso mínimo global de referencia", una suerte de piso salarial para la actividad, es de 95.828 pesos.

En los últimos contactos las cámaras patronales Adimra, AFAC (autopartistas), Afarte (terminales electrónicas de Tierra del Fuego), Fedehogar (electrodomésticos), Caiama (Aluminio) y Camima (pymes) consensuaron una oferta para llegar al 100% de incremento al cabo de los doce meses de vigencia de la paritaria. Y dieron a entender que podrán eventualmente mejorar la propuesta siempre y cuando el resultado final esté por debajo del 111% reclamado, que incluye un bono de 50 mil pesos por única vez.

En otras palabras la discusión se limita a unos pocos puntos pero los funcionarios que intervienen no avizoran un acuerdo en lo inmediato. Tanto en la cartera laboral como en el sindicato y en las propias representaciones empresarias admiten que el nudo del conflicto es de orden simbólico, asociado a la figura de Furlán.

El dirigente de Campana se convirtió en los últimos meses en el referente del kirchnerismo entre los gremios. De hecho la UOM fue anfitriona de Cristina de Kirchner en una de sus últimas alocuciones públicas. Y el propio secretario general suele expresar posiciones en línea con ese sector político, tales como la necesidad de implementar una suma fija para los salarios privados o de eximir el aguinaldo del pago de Ganancias.

Desde que llegó en marzo a la jefatura de la UOM tras desbancar a Caló, todavía jefe de la seccional Capital Federal, Furlán comenzó a darle su propia impronta a las negociaciones. Si el anterior secretario general se caracterizaba por iniciar la paritaria con un número de máxima para acordar un valor intermedio, su sucesor parece resuelto a jugar todo el peso del sindicato fabril en sostener el porcentaje de inicio.

Incluso Furlán modificó de manera sustancial el elenco de negociadores, donde sólo permanece inalterable el histórico líder de San Nicolás, Naldo Brunelli. Por caso cobraron un protagonismo nuevo Diego Espeche (San Miguel), actual secretario de Organización de la UOM, el cordobés Rubén Urbano -sindicado como uno de los más duros de la nueva etapa-, Esteban Cabello (La Matanza) y Daniel Daporta (Avellaneda). Todos dirigentes que fueron clave en la maniobra que en marzo desplazó a Caló de la conducción nacional del sindicato.

Este jueves la UOM realizará un plenario de delegados para resolver eventuales medidas de acción directa. Desde la semana pasada el gremio comenzó a promover asambleas informativas dentro de las fábricas para anoticiar a los afiliados del resultado hasta ahora infructuoso de las negociaciones. Esas reuniones significaron un parate inicial en las actividades de esos establecimientos. Furlán planea incrementar la presión en lo que resta de esta semana y, eventualmente, dar inicio a medidas más contundentes hasta llegar al paro de actividades a partir de la próxima.

 

 

* Para www.ambito.com

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