Santiago Caputo y la defensa del modelo Milei: el cambio económico como un proceso de largo plazo

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
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  • Santiago Caputo volvió a defender públicamente la gestión de Javier Milei en redes sociales
  • El asesor sostuvo que el riesgo país refleja una herencia histórica y no un fenómeno inmediato
  • Reforzó la idea de que el cambio de paradigma económico requiere tiempo y constancia
  • Cuestionó el rol del Estado y de las políticas impuestas sin respaldo social
  • Defendió un modelo basado en la demanda individual y la libertad económica
  • Caputo se consolida como uno de los principales voceros ideológicos del oficialismo

El asesor presidencial Santiago Caputo volvió a ocupar el centro de la escena política a través de las redes sociales, el territorio donde concentra una parte significativa del respaldo libertario al Gobierno. Con un discurso enfático y sin concesiones, el funcionario salió a respaldar la gestión de Javier Milei, defendió el programa económico en marcha y planteó que la transformación de la Argentina no puede medirse en plazos cortos, sino como un proceso de largo aliento.

El intercambio se originó a partir de declaraciones conjuntas del Presidente y del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quienes habían cuestionado con dureza el legado del kirchnerismo. Ambos sostuvieron que ese espacio político impulsó durante años un esquema basado en la vulneración sistemática del derecho de propiedad. Caputo tomó esa definición y la amplificó, al señalar que buena parte de lo que la dirigencia y la “intelligentsia” local suelen denominar política económica implicó, en los hechos, una violación persistente de los derechos de los ciudadanos.

El planteo no pasó inadvertido y generó respuestas inmediatas. Uno de los cuestionamientos más directos apuntó al riesgo país: un usuario le preguntó por qué ese indicador no se desplomó de manera automática tras el triunfo electoral de Milei en 2023, si el cambio de gobierno implicaba, según el relato oficial, un quiebre con décadas de prácticas que erosionaron la confianza.

La réplica de Caputo fue tan breve como conceptual. Para el asesor, el llamado “riesgo argentino” no es un fenómeno coyuntural ni atribuible a una sola administración, sino el resultado de una trayectoria histórica marcada por posiciones anticapitalistas y antiliberales que se extendieron durante gran parte del último siglo. Modificar ese patrón, sostuvo, exige tiempo y consistencia. “Roma no se construyó en un día”, insistió, al definir el cambio como una acción sostenida en dirección opuesta a la tradición previa.

El argumento remite a uno de los ejes centrales del discurso oficial: la idea de que la credibilidad no se decreta, sino que se construye. En esa lógica, los mercados financieros, los inversores y los organismos internacionales observan no solo las decisiones iniciales de un gobierno, sino la capacidad de sostenerlas en el tiempo, incluso frente a costos políticos y resistencias internas.

Lejos de cerrar allí la discusión, Caputo profundizó su ofensiva discursiva y redobló las críticas hacia la oposición. En una serie de publicaciones posteriores, cuestionó la capacidad de las políticas diseñadas desde el poder para perdurar sin el respaldo genuino de la sociedad. Según su mirada, nada que surja exclusivamente de la voluntad de burócratas o dirigentes logra sostenerse si no es mediante algún grado de coerción estatal.

En contraposición, el asesor planteó una defensa explícita de un orden basado en la demanda individual y en la libertad de elección. Para Caputo, solo aquello que emerge de las decisiones voluntarias de los ciudadanos tiene posibilidades reales de perdurar en el tiempo sin necesidad de imposiciones. Esa definición no solo respalda el programa económico de Milei, sino que también sintetiza la filosofía política que el oficialismo busca instalar como alternativa al modelo anterior.

El episodio vuelve a poner de relieve el rol que Caputo ocupa dentro del esquema de poder libertario. Sin cargo formal de exposición pública permanente, el asesor actúa como uno de los principales intérpretes y defensores ideológicos del Gobierno, especialmente en el terreno digital. Sus intervenciones buscan consolidar un relato que combine diagnóstico histórico, explicación económica y una apelación constante a la paciencia social frente a los tiempos del cambio.

En un contexto donde los indicadores financieros aún muestran fragilidades y la economía atraviesa una etapa de transición, el mensaje es claro: el oficialismo entiende que el éxito del programa no se medirá por reacciones inmediatas, sino por la capacidad de sostener un rumbo que, según su visión, rompa con una inercia de décadas.

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