


El BCRA proyecta mayor estabilidad cambiaria y anticipa impacto desinflacionario en el corto plazo
Agencia de Noticias del Interior
- Disminución sostenida de la demanda de dólares para ahorro por parte de individuos
- Mayor oferta de divisas impulsada por emisiones de deuda del sector privado
- Impacto positivo de la cosecha gruesa en el ingreso de dólares por exportaciones
- Inicio del pago de dividendos como factor de salida de divisas
- Baja participación de inversores extranjeros en activos en pesos
- Expectativas de continuidad en el proceso de desaceleración inflacionaria
La evolución reciente del mercado cambiario muestra señales que, desde el Banco Central, son interpretadas como favorables para la estabilidad de la economía en el corto plazo. En ese sentido, autoridades de la entidad monetaria sostienen que la actual dinámica del flujo de divisas podría otorgar un margen adicional al precio del dólar, habilitando incluso nuevas bajas en su cotización. Este escenario, de concretarse, contribuiría a moderar la presión sobre los precios y a consolidar el proceso de desaceleración inflacionaria.
Uno de los factores centrales detrás de este diagnóstico es la reducción en la demanda de dólares para atesoramiento por parte de individuos. Según datos expuestos ante inversores internacionales, durante marzo esta tendencia descendente se profundizó por segundo mes consecutivo. El contraste con meses previos resulta significativo: entre julio y octubre de 2025, en un contexto atravesado por la incertidumbre electoral, las personas retiraron del sistema financiero más de 5.400 millones de dólares en promedio. Sin embargo, en los meses posteriores esa cifra se redujo a poco más de 2.300 millones, marcando un cambio en el comportamiento de los ahorristas.
A esta menor presión sobre la demanda se suma una mayor oferta de divisas. En particular, el sector privado continúa aportando liquidez a través de la emisión de deuda en moneda extranjera. Aún resta liquidar un volumen relevante de fondos provenientes de estas operaciones, lo que refuerza la disponibilidad de dólares en el mercado. Este flujo adicional se presenta como un elemento clave para explicar la expectativa de estabilidad cambiaria en el corto plazo.
El contexto también se ve acompañado por señales positivas en el frente externo. La incipiente llegada de la cosecha gruesa comienza a reflejarse en los datos de comercio exterior. En marzo, las exportaciones registraron un salto cercano al 20% respecto del mes anterior, impulsadas principalmente por las ventas de maíz. Las proyecciones para abril y mayo son aún más optimistas, lo que permitiría fortalecer el ingreso de divisas en los próximos meses.
No obstante, el escenario no está exento de tensiones. En paralelo a estos factores favorables, comenzó el proceso de pago de dividendos por parte de empresas, en el marco de la liberación de utilidades correspondientes al año pasado. Durante el primer trimestre, las compañías distribuyeron cerca de 690 millones de dólares, un nivel que supera registros de períodos anteriores comparables. Este movimiento implica una salida de divisas que, si bien esperada, introduce un elemento de presión sobre el balance cambiario.
Otros indicadores relevados muestran que el ingreso de capitales financieros aún se mantiene en niveles moderados. La participación de inversores no residentes en activos en pesos continúa siendo baja, lo que limita el potencial de financiamiento externo por esa vía. En contraste, el régimen orientado a promover grandes inversiones ya comenzó a mostrar resultados concretos, con un flujo positivo de divisas que, descontando importaciones, supera los 700 millones de dólares sobre compromisos asumidos mayores.
Desde el Banco Central se remarca que, a pesar de los shocks globales que afectan a las economías emergentes, el mercado financiero local exhibe una relativa estabilidad. En este marco, la política monetaria busca evitar efectos de segunda ronda sobre los precios, apuntalando la tendencia descendente de la inflación. Si bien los ajustes en precios relativos tuvieron un impacto transitorio en el índice general, las expectativas del sector privado continúan alineadas con un proceso de desinflación sostenido.
La combinación de menor demanda de dólares, mayor oferta proveniente del sector privado y el impulso estacional de las exportaciones configura, así, un escenario que abre expectativas de calma cambiaria. La evolución de estos factores será determinante para confirmar si la tendencia logra consolidarse en los próximos meses.







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