La actividad económica cae con fuerza y crecen las dudas sobre la recuperación

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • La actividad económica mostró caídas generalizadas en febrero en sectores clave
  • La industria y el comercio registraron los retrocesos más pronunciados
  • El indicador mensual evidenció una baja tanto interanual como respecto de enero
  • Algunos datos preliminares sugieren una posible mejora a partir de marzo
  • El tipo de cambio aparece como un factor de presión sobre la actividad
  • La recuperación aún es incipiente y depende de múltiples variables económicas

Los últimos indicadores de la economía real dejaron un panorama preocupante, con caídas generalizadas en sectores clave que impactan directamente en el empleo y el nivel de actividad. Los datos correspondientes a febrero reflejaron un retroceso significativo que volvió a encender alertas sobre la consistencia del proceso de recuperación.

De acuerdo con las cifras oficiales, la industria manufacturera registró una contracción interanual de 8,7%, uno de los descensos más pronunciados dentro del entramado productivo. El comercio, tanto mayorista como minorista, también mostró una caída relevante del 7,0%, evidenciando un deterioro en la dinámica del consumo. A estos datos se sumaron retrocesos en servicios públicos, como electricidad, gas y agua, con una baja del 6,0%, mientras que la construcción exhibió una merma más moderada del 0,6%.

En conjunto, estos resultados se tradujeron en una caída del 2,1% interanual del Estimador Mensual de Actividad Económica. Sin embargo, el dato más llamativo surgió al observar la evolución desestacionalizada, que mostró un retroceso del 2,6% respecto del mes anterior, lo que sugiere un freno más abrupto en el corto plazo.

A pesar de este escenario contractivo, comenzaron a aparecer algunas señales que podrían anticipar un cambio de tendencia. Una de ellas provino del sector industrial, donde un informe privado indicó que en marzo se habría interrumpido la racha negativa en la comparación interanual. El leve crecimiento registrado, aunque todavía incipiente, puso fin a varios meses consecutivos de caídas, lo que abre la posibilidad de que se esté configurando un piso en la actividad.

No obstante, el balance del primer trimestre continúa siendo negativo para la industria, que acumula tres períodos consecutivos de contracción interanual. Este dato relativiza el optimismo inicial y plantea que cualquier recuperación será gradual y sujeta a múltiples condicionantes.

Desde el equipo económico también buscaron matizar el impacto de los números de febrero. Se destacó que, más allá de la caída puntual, algunos indicadores de tendencia continúan mostrando una evolución positiva en el mediano plazo. En ese sentido, se argumentó que factores coyunturales, como una menor cantidad de días hábiles y la incidencia de medidas de fuerza, influyeron en el resultado mensual.

Otro elemento que podría incidir en una mejora en los próximos registros tiene que ver con cuestiones estadísticas. Algunos analistas señalaron que la comparación interanual comenzará a jugar a favor, dado que los meses venideros parten de una base más baja. Además, el impacto de la salida de una cosecha excepcional, que había elevado los niveles de actividad en períodos anteriores, dejaría de distorsionar las mediciones.

Sin embargo, más allá de estos indicios, persisten factores estructurales que condicionan la recuperación. Uno de los más mencionados en los últimos días es el nivel del tipo de cambio real. Distintos economistas coincidieron en que la apreciación del peso genera dificultades para sectores como la industria, al restar competitividad frente a productos importados.

El debate sobre el valor del dólar se instaló con fuerza en el análisis económico, en un contexto donde la moneda local se fortaleció en línea con otras divisas de mercados emergentes. Esta dinámica, si bien contribuye a contener la inflación, plantea tensiones sobre la actividad productiva, especialmente en sectores orientados al mercado interno.

En este escenario, el desafío para los próximos meses será consolidar una recuperación que todavía aparece como frágil. La evolución de la demanda, las condiciones macroeconómicas y las decisiones de política económica serán determinantes para definir si los signos de mejora logran sostenerse o si la economía continúa transitando un período de estancamiento.

Los datos de febrero dejaron una señal clara: la actividad aún enfrenta dificultades significativas. Las próximas mediciones serán clave para determinar si se trata de un bache transitorio o de una tendencia más persistente.

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