Japón busca avanzar con un acuerdo comercial con el Mercosur y apunta a reducir aranceles para autos

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

japon-autos

  • Japón busca iniciar negociaciones comerciales con el Mercosur
  • El acuerdo apunta a reducir aranceles para vehículos japoneses
  • Toyota, Nissan, Honda y otras automotrices podrían verse beneficiadas
  • El componente energético también aparece como eje clave de las conversaciones
  • Brasil es considerado un socio estratégico por su producción petrolera
  • El eventual tratado podría modificar la competitividad del mercado automotor regional

El gobierno de Japón comenzó a mover piezas para iniciar negociaciones formales con el Mercosur con el objetivo de alcanzar un Acuerdo de Asociación Económica que podría modificar de manera significativa el comercio automotor y energético entre ambas regiones.

La iniciativa, impulsada por la administración de la primera ministra Sanae Takaichi, apunta especialmente a reducir o eliminar los elevados aranceles que actualmente pagan los vehículos japoneses para ingresar a los mercados sudamericanos. Según trascendió en medios asiáticos, el tema podría comenzar a discutirse formalmente durante la próxima cumbre del G7, donde Takaichi buscaría mantener una reunión con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

De concretarse, se trataría del primer gran acuerdo comercial impulsado por el actual gobierno japonés y abriría una nueva etapa en la relación económica entre Japón y los países que integran el Mercosur: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

El eje más sensible del eventual tratado pasa por el sector automotor. Actualmente, los vehículos japoneses enfrentan aranceles cercanos al 35% al ingresar a mercados del bloque sudamericano, una carga que encarece los precios y limita la competitividad de las terminales asiáticas frente a otras automotrices con producción regional.

La posibilidad de una reducción gradual de esos impuestos genera expectativas en la industria y también entre consumidores, ya que podría ampliar la oferta de vehículos importados y modificar el esquema de precios en distintos segmentos del mercado.

Entre las marcas que podrían verse beneficiadas aparecen gigantes japoneses como Toyota, Nissan, Honda, Mitsubishi Motors, Subaru y Suzuki, además de otras firmas vinculadas al transporte y vehículos pesados.

En la Argentina, donde varias compañías japonesas ya tienen fuerte presencia industrial y comercial, un eventual acuerdo podría impactar tanto en el mercado interno como en la integración regional de autopartes y producción automotriz.

La propuesta sigue la lógica de otros tratados comerciales que Japón ya impulsó con la Unión Europea y con Estados Unidos, donde se avanzó en esquemas de reducción progresiva de aranceles para facilitar el comercio bilateral y mejorar la competitividad de las empresas japonesas.

Pero el interés de Tokio no se limita únicamente a los autos. El componente energético aparece como otro de los grandes motores detrás de las negociaciones. Japón depende fuertemente de las importaciones de petróleo y gas, situación que se volvió aún más sensible a partir de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y las fluctuaciones internacionales del precio del crudo.

En ese escenario, Brasil emerge como un socio estratégico por su capacidad energética y por el crecimiento sostenido de su producción petrolera offshore. También aparecen oportunidades vinculadas al gas, biocombustibles y minerales críticos para la transición energética.

Para el Mercosur, un eventual acuerdo con Japón representaría la posibilidad de ampliar mercados de exportación y profundizar vínculos con una de las principales economías del mundo. Sin embargo, el proceso también podría generar debates internos sobre el impacto en industrias locales sensibles, especialmente en el sector automotor.

En los últimos años, el Mercosur avanzó en conversaciones con distintos bloques y países en busca de una mayor apertura comercial, aunque varios de esos procesos enfrentaron resistencias políticas y productivas dentro de la región.

El posible acercamiento con Japón vuelve a poner en discusión el futuro del esquema comercial sudamericano y el equilibrio entre apertura económica y protección industrial. Mientras algunos sectores observan oportunidades para atraer inversiones y modernizar cadenas productivas, otros advierten sobre el riesgo de una competencia desigual frente a economías altamente desarrolladas.

Por ahora, las conversaciones se encuentran en una etapa preliminar. Pero el interés japonés marca un nuevo movimiento estratégico en un escenario global donde el comercio, la energía y la industria automotriz vuelven a ocupar un lugar central en la agenda internacional.

ÚLTIMAS NOTICIAS
Te puede interesar
Lo más visto
PERIODISMO INDEPENDIENTE