El Gobierno endureció el control sobre prepagas y obras sociales para acelerar respuestas a los afiliados

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

593688

  • El Gobierno reformó el sistema de control sobre prepagas y obras sociales
  • Las entidades tendrán hasta cinco días para responder reclamos de cobertura
  • La Superintendencia podrá reducir plazos en casos de riesgo de vida o tratamientos críticos
  • Se creó una constancia oficial para transparentar el estado de los expedientes
  • Las empresas podrán ser sancionadas incluso por “cumplimientos tardíos”
  • Las multas dejarán de licuarse por inflación al actualizarse mediante módulos

El Gobierno nacional puso en marcha una profunda reforma en el sistema de control sobre obras sociales y empresas de medicina prepaga con el objetivo de acelerar las respuestas a los afiliados y evitar maniobras dilatorias en la cobertura de tratamientos, medicamentos y prestaciones médicas. La medida quedó oficializada mediante la Resolución 951/2026 de la Superintendencia de Servicios de Salud y modifica de manera integral el procedimiento de denuncias, fiscalización y sanciones dentro del sistema sanitario.

El nuevo esquema apunta a cambiar la lógica con la que hasta ahora funcionaban muchos reclamos de usuarios. Según la interpretación oficial, numerosas empresas y entidades sindicales demoraban deliberadamente autorizaciones o prestaciones, apostando a extender los tiempos administrativos hasta que las eventuales multas perdieran impacto económico producto de la inflación.

Con la nueva normativa, el eje ya no estará puesto únicamente en la sanción posterior, sino en forzar una resolución rápida y efectiva del conflicto para garantizar que el afiliado reciba la prestación médica cuando realmente la necesita.

Uno de los principales instrumentos creados por la reforma es la denominada Intimación de Cumplimiento Regulatorio, identificada bajo el sistema “INTIMA”. A partir de ahora, cuando un usuario presente una denuncia por falta de cobertura o incumplimientos en el servicio, la Superintendencia podrá emitir una intimación directa contra la prepaga u obra social involucrada.

Desde ese momento, la entidad tendrá un plazo máximo de cinco días hábiles para cumplir con la prestación requerida o demostrar de manera fehaciente que ya lo hizo. En el caso de incumplimientos meramente formales, el plazo será de diez días.

La resolución también prevé situaciones de especial urgencia. Cuando el reclamo involucre riesgo de vida, tratamientos oncológicos, personas con discapacidad o prestaciones críticas, la Superintendencia podrá reducir aún más esos tiempos y exigir respuestas inmediatas.

El Gobierno considera que uno de los principales problemas del sistema era la burocracia que enfrentaban los afiliados al intentar acceder a tratamientos o medicamentos. Demoras administrativas, autorizaciones pendientes y expedientes sin resolución se transformaban muchas veces en obstáculos que terminaban agravando la situación sanitaria de los pacientes.

En paralelo, la reforma incorpora nuevas herramientas de control y seguimiento digital mediante el sistema de Gestión Documental Electrónica. Dentro de ese esquema aparece otra de las novedades centrales: la creación de la denominada Constancia de Estado y Actuación, conocida como “CONSTA”.

Se trata de un documento oficial que certificará cada una de las actuaciones realizadas dentro del expediente administrativo y tendrá validez probatoria. El afiliado podrá utilizarlo como respaldo legal para demostrar que el organismo intervino y cuál fue la respuesta brindada por la empresa o la obra social.

El nuevo sistema también apunta a cerrar una práctica habitual dentro del sector: el denominado “cumplimiento tardío”. Muchas empresas otorgaban finalmente la prestación médica recién cuando el proceso sancionatorio ya estaba avanzado, evitando así multas o consecuencias mayores.

La resolución define ahora esa conducta como una infracción específica y habilita a la Superintendencia a aplicar sanciones incluso cuando la cobertura se haya otorgado de manera posterior a la intimación oficial. El objetivo es desalentar estrategias financieras y administrativas que terminaban trasladando el costo de las demoras a los propios pacientes.

Otro cambio importante está vinculado al sistema de multas. Hasta ahora, las sanciones económicas quedaban rápidamente desactualizadas por efecto de la inflación y perdían capacidad disuasoria frente a grandes empresas del sector.

El nuevo régimen reemplaza ese esquema por un sistema de módulos atados al haber mínimo jubilatorio. De esta manera, las multas se actualizarán automáticamente y mantendrán su impacto económico con el paso del tiempo.

La medida tendrá aplicación inmediata e incluso alcanzará expedientes que ya se encuentren en trámite y todavía no cuenten con sanción firme. Esa decisión fue interpretada como una señal de endurecimiento en la política de control sobre obras sociales y prepagas.

Desde el Gobierno sostienen que la reforma busca otorgar mayor protección a los usuarios y acelerar los tiempos de respuesta dentro de un sistema sanitario donde las demoras administrativas suelen convertirse en un factor crítico para miles de pacientes.

ÚLTIMAS NOTICIAS
Te puede interesar
Lo más visto
PERIODISMO INDEPENDIENTE