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title: "¿Y si hacemos controles aleatorios de corrupción?"
article_type: "OpinionNewsArticle"
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date_published: "2026-07-12T08:36:00-03:00"
date_modified: "2026-07-12T08:57:45-03:00"
author_name: "Por Carlos Zimerman"
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# ¿Y si hacemos controles aleatorios de corrupción?

![hoy](/download/multimedia.normal.87efeb1d2678dd61.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

Hay políticos que tienen una obsesión enfermiza por controlar a los demás.

Quieren hacer controles de alcoholemia, controles de drogas, para ellos, el problema siempre está del otro lado del escritorio.

**Jamás del lado del funcionario.**

Y entonces se me ocurrió una idea. Una locura, dirán algunos. O quizá no tanto.

**¿Qué pasaría si empezamos a hacer controles aleatorios... de corrupción?**

Imaginen la escena.

El funcionario llega a su oficina. Antes de entrar, un inspector le acerca una pequeña pipeta.

—"Sople, por favor."

No busca alcohol.

No busca drogas.

**Busca corrupción.**

En pocos segundos, una pantalla gigante arroja el resultado.

**Nivel de corrupción: 7. Puede ingresar.**

**Nivel de corrupción: 39. Queda bajo observación.**

**Nivel de corrupción: 82. Por favor, aléjese inmediatamente de cualquier expediente, licitación o caja del Estado. Que no toque una licitación ni con un palo.**

**Nivel de corrupción: 100. Directamente pase por Tribunales.**

Porque hay funcionarios que, apenas asumen, parecen descubrir un talento extraordinario para hacer crecer su patrimonio.

Con un sueldo que apenas alcanza para vivir, de repente aparecen camionetas cero kilómetro, casas nuevas, departamentos, campos, viajes al exterior y cuentas bancarias que florecen con una velocidad que ni el mejor inversor de Wall Street podría explicar.

**Milagros de la política.**

O, mejor dicho, de la caja.

Lo interesante sería que esos controles fueran completamente aleatorios.

Sin previo aviso.

Sin privilegios.

Sin fueros.

Sin teléfonos que suenen para avisar.

**Que sople el concejal.**

**Que sople el intendente.**

**Que sople el gobernador.**

**Que sople el ministro.**

**Que sople el legislador.**

**Que sople todo aquel que viva del dinero de los contribuyentes.**

Y agregaría una regla muy sencilla.

**El que se niega a soplar... que explique por qué.**

Porque cuando un ciudadano común se niega a un control, inmediatamente aparecen las sospechas.

Curiosamente, en política ocurre exactamente al revés.

Mientras más explicaciones debe dar un funcionario, más rápido aparecen abogados, asesores, operadores y periodistas amigos para convencernos de que todo es una persecución.

No.

**Que se invierta la carga de la prueba.**

Que sea el funcionario quien explique.

Que nos cuente cómo compró esa camioneta.

Cómo levantó esa casa.

Cómo adquirió esos departamentos.

Cómo multiplicó su patrimonio cobrando un sueldo que todos conocemos.

Porque durante décadas fue el ciudadano quien tuvo que demostrar absolutamente todo ante el Estado.

**Llegó la hora de que el Estado le demuestre algo a los ciudadanos.**

Los grandes genios de la política, esos que todavía creen que el voto pertenece a un puntero, a un caudillo o, peor aún,**a un "caudillito" de comité**, siguen convencidos de que la gente es ingenua.

**Subestiman al ciudadano porque todavía no entendieron que el verdadero cambio no empezó en la política. Empezó en la cabeza de la gente.**

Hoy ya no alcanza con un discurso patriótico.

No alcanza con inaugurar una plaza.

No alcanza con cortar una cinta.

No alcanza con abrazar jubilados delante de una cámara.

**La sociedad quiere algo mucho más simple: funcionarios honestos.**

Y si algún político considera exagerada esta propuesta, le hago una pregunta muy sencilla.

**¿Por qué le tienen tanto miedo a los controles cuando son ellos mismos quienes viven proponiéndolos para todos los demás?**

Tal vez el aparato nunca exista.

Pero sería extraordinario.

No para recaudar.

No para perseguir.

No para hacer marketing ni para despedir empleados.

**Simplemente para separar a los servidores públicos de los servidores de sus propios bolsillos.**

Porque no necesitamos más funcionarios que prometan transparencia.

**Necesitamos funcionarios que puedan demostrarla.**

Y eso no se acredita con un discurso.

**Se acredita cuando el patrimonio coincide con el recibo de sueldo.**

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