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title: "Faltó el \"Síganme, que no los voy a defraudar\""
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date_published: "2026-09-07T06:27:00-03:00"
date_modified: "2026-09-07T06:38:54-03:00"
author_name: "Por Carlos Zimerman"
category_name: "OPINIÓN"
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# Faltó el "Síganme, que no los voy a defraudar"

**A veces, la alegría también necesita de la prudencia.**

Lo que vivió **Rafaela** este domingo fue, sin dudas, una jornada de enorme satisfacción. La inauguración de la pista de BMX Race y del microestadio **Invencible Rafaela** marca un paso adelante para la ciudad, que en apenas unos días será sede de los **Juegos Suramericanos 2026**.

Y hay que decirlo con todas las letras: **nosotros también sentimos alegría y satisfacción por estas obras**. Sería absurdo desconocer el esfuerzo de quienes trabajaron durante meses para que la ciudad pudiera llegar con todo listo a una competencia de semejante dimensión.

Hubo trabajo, inversión, planificación y una carrera contra el reloj. Y cuando las cosas se hacen bien, también corresponde reconocerlas. **No todo tiene que ser crítica. También hay que saber valorar cuando una ciudad incorpora infraestructura que puede trascender una gestión y convertirse en patrimonio de todos los rafaelinos.**

Ahora bien, una cosa es celebrar y otra muy distinta es dejarse llevar por la euforia.

La jornada tuvo momentos de entusiasmo desbordado y, particularmente, hubo una imagen que llamó la atención: la del gobernador **Maximiliano Pullaro** subiéndose al ring y lanzando algunos golpes al aire, haciendo gala de su conocida afición por el boxeo.

Por momentos, **Pullaro pareció transformarse en protagonista excluyente de una fiesta que tenía como verdadero protagonista a Rafaela y a las obras inauguradas**.

La escena nos hizo recordar, inevitablemente, aquellas imágenes de **Carlos Menem** durante los años noventa, cuando el entonces presidente se ponía los guantes y se animaba a protagonizar alguna exhibición pugilística. Salvando las enormes distancias, claro está, la postal tuvo algo de aquella época.

Pullaro se dio el gusto. Tiró algún cross de derecha, algún uppercut de izquierda y disfrutó del momento.

¿Estuvo mal? No necesariamente.

**¿Fue simpático? Sí. ¿Fue necesario? Probablemente no.**

Y acá aparece otra pregunta inevitable. ¿Qué habría ocurrido si en lugar de **Maximiliano Pullaro** hubiese sido el presidente **Javier Milei** quien se subiera al ring y protagonizara una escena semejante?

Probablemente las críticas habrían arreciado. Algunos hablarían de falta de institucionalidad, otros de frivolidad y seguramente habría quienes convertirían el episodio en una cuestión política nacional.

**Las reglas deberían ser iguales para todos.**

Entendemos la alegría. Entendemos la satisfacción. Entendemos incluso el desahogo después de semejante esfuerzo. Pero nos cuesta creer que nadie dentro del entorno del gobernador haya pensado que, quizás, era conveniente poner un poco de mesura.

Porque gobernar también significa saber administrar los gestos.

Pero hay algo mucho más importante que la escena del ring y que no deberíamos perder de vista.

**Los Juegos Suramericanos van a terminar.**

Los atletas se irán, las delegaciones regresarán a sus países, las tribunas quedarán vacías y las luces de la competencia finalmente se apagarán.

Y entonces comenzará, quizá, la parte más importante de toda esta historia.

**¿Qué vamos a hacer con estas obras después de los Juegos?**

Esa es la pregunta que desde **R24N** no nos vamos a cansar de formular.

Porque construir un estadio, una pista o cualquier infraestructura deportiva es una cosa. **Mantenerla durante años es otra completamente diferente.**

**¿Quién va a pagar el mantenimiento? ¿Cuánto va a costar?** **¿Quién se hará cargo de los servicios, del personal, de las reparaciones y de la conservación de las instalaciones? ¿Habrá recursos provinciales para sostenerlas o la responsabilidad terminará recayendo sobre las arcas municipales?**

Y, fundamentalmente, **¿cómo se hará todo esto sin seguir aumentando la presión impositiva sobre los rafaelinos?**

Porque ahí es donde aparece una preocupación que no podemos dejar pasar.

¿Será la mantención de los nuevos escenarios deportivos el argumento perfecto para que el intendente **Leonardo Viotti** vuelva a golpear el bolsillo de los contribuyentes con otro **garrotazo impositivo**?

Ojalá que no.

Ojalá que exista planificación, que haya recursos previstos y que estas obras puedan sostenerse sin convertirlas en una nueva excusa para incrementar tasas y tributos municipales.

**No queremos que la fiesta de hoy se transforme en la factura de mañana.**

Los rafaelinos merecen disfrutar de estas obras. Merecen sentirse orgullosos de la ciudad que recibe a los Juegos Suramericanos. Y quienes trabajaron para hacerlas realidad merecen el reconocimiento correspondiente.

Pero también tienen derecho a saber **qué va a pasar después**.

Porque el verdadero éxito de estas obras no se medirá solamente durante los días que duren los Juegos. Se medirá dentro de cinco, diez o veinte años, cuando haya que responder si pudieron mantenerse, si fueron aprovechadas y si se convirtieron realmente en patrimonio deportivo de Rafaela.

**Celebrar está bien. Aplaudir también. Pero gobernar es pensar en el día después.**

Y mientras algunos disfrutan de la euforia y se suben al ring, nosotros preferimos seguir haciendo las preguntas incómodas.

Porque la fiesta puede durar quince días.

**El costo de mantenerla puede durar décadas.**

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