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title: "El simulacro del triunfo"
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date_published: "2026-09-10T14:34:00-03:00"
date_modified: "2026-09-09T22:30:41-03:00"
author_name: "Ricardo ZIMERMAN"
category_name: "OPINIÓN"
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# El simulacro del triunfo

![ChatGPT Image 9 sept 2026, 22_29_28](/download/multimedia.normal.af106b737c65942e.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

**![multimedia.normal.bafb21c667547d1a.bm9ybWFsLndlYnA=](/download/multimedia.normal.9675d79052112e3c.bm9ybWFsLmpwZw%3D%3D.jpg)**

**Por RICARDO ZIMERMAN**

**x: @RicGusZim1**

**Hay una escena que resume mejor que cualquier discurso el estado de la política argentina. Un recinto lleno, aplausos cruzados, oficialismo y oposición celebrando al mismo tiempo y una pregunta inevitable: si todos festejan, ¿quién perdió? La respuesta incómoda es que perdió la verdad. Porque cuando cada espacio sale a vender una victoria incompatible con la del otro, el Congreso deja de ser el lugar donde se resuelven conflictos para convertirse en un gigantesco estudio de televisión donde lo importante ya no es decidir, sino administrar el relato.**

**La sesión que terminó emplazando las comisiones para tratar la morosidad de las familias y la continuidad de la emergencia en discapacidad dejó al descubierto una contradicción que el Gobierno ya no consigue esconder detrás de la épica libertaria. La Libertad Avanza entró al recinto para evitar una fotografía incómoda: la de las bancas vacías. No quiso regalarle a la oposición la postal del oficialismo ausente. Pero tampoco quiso asumir el costo político de bloquear una discusión sobre dos problemas que atraviesan a millones de argentinos. Eligió el punto intermedio. Y, como suele ocurrir con las posiciones diseñadas para evitar costos, terminó pagando el precio de la inconsistencia.**

**La estrategia fue casi quirúrgica. Los diputados ingresaron, permanecieron de pie, dejaron que el tablero marcara el quórum y recién entonces ocuparon sus bancas. Un movimiento calculado para decir dos cosas al mismo tiempo: “no obstaculizamos el debate” y “no cedimos ante la oposición”. El problema aparece cuando la realidad desarma la puesta en escena. Porque una vez que el recinto funcionó, las votaciones comenzaron a mostrar una evidencia difícil de maquillar: el oficialismo terminó acompañando el emplazamiento prácticamente por unanimidad.**

**Ese giro dejó expuestos a quienes hasta el día anterior caminaban coordinados con sus aliados tradicionales. El PRO y buena parte de la UCR quedaron afuera del recinto convencidos de que no correspondía convalidar una convocatoria impulsada por el kirchnerismo. Mientras ellos sostenían esa posición, La Libertad Avanza cambiaba el libreto. La irritación fue inevitable. No era solamente una diferencia táctica. Era la constatación de que el Gobierno había decidido priorizar su propia supervivencia comunicacional por encima de la coherencia con quienes lo venían acompañando en buena parte del recorrido parlamentario.**

**El episodio revela algo más profundo que una discusión sobre quórum. Expone un oficialismo que empieza a administrar retrocesos como si fueran gestos de amplitud democrática. Cuando el Gobierno intenta presentar como una decisión voluntaria aquello que ocurrió porque ya no tenía margen para evitarlo, la política entra en una zona peligrosa: la del maquillaje permanente.**

**La morosidad dejó de ser una estadística para convertirse en una radiografía social. Familias que toman deuda para pagar alimentos, servicios o medicamentos ya no representan casos aislados. Constituyen un fenómeno estructural que ningún gobierno puede despachar como una exageración opositora. Negar ese deterioro económico puede servir para sostener un discurso durante un tiempo, pero no alcanza para borrar los resúmenes de las tarjetas ni las cuotas que se acumulan en los hogares.**

**Con la discapacidad ocurre algo todavía más delicado. Allí no solamente existe una discusión presupuestaria. Existe una discusión moral. Cuando el Ejecutivo ya había vetado iniciativas vinculadas al sector, cualquier movimiento posterior inevitablemente sería leído bajo esa sombra. Por eso el emplazamiento adquirió una dimensión simbólica. No resolvió el problema. Pero impidió que el debate quedara congelado indefinidamente.**

**Lo más llamativo fue el intento oficialista de minimizar lo ocurrido afirmando que el cronograma aprobado era prácticamente el mismo que ya estaba previsto. Es una explicación que subestima la inteligencia del observador. No es igual un cronograma sujeto a modificaciones que un emplazamiento votado por la Cámara. La diferencia no reside solamente en el calendario. Reside en la obligación política de cumplirlo. El Congreso convirtió una promesa flexible en una responsabilidad institucional.**

**Paradójicamente, el Gobierno encontró un pequeño consuelo donde pudo. Celebró que la Comisión de Presupuesto quedara fuera del tratamiento sobre morosidad, interpretando que eso limitaría la posibilidad de incorporar iniciativas con impacto fiscal directo. Es una victoria técnica dentro de una derrota política bastante más visible. Porque mientras el oficialismo discutía qué comisión intervenía, la oposición ya estaba contando otra historia: la de un Gobierno obligado a retroceder frente a una mayoría parlamentaria mucho más amplia de la que imaginaba.**

**El dato verdaderamente inquietante no es que la oposición haya conseguido imponer un emplazamiento. Eso forma parte del funcionamiento democrático. Lo inquietante es que el oficialismo parezca cada vez más preocupado por administrar percepciones que por ejercer liderazgo. Gobernar no consiste únicamente en evitar fotografías desfavorables. Consiste en asumir costos, explicar decisiones y sostener posiciones incluso cuando resultan incómodas.**

**La política argentina lleva años atrapada en una lógica donde nadie admite haber perdido nunca. Todos encuentran una métrica alternativa para declararse vencedores. Si faltaron votos, fue una victoria moral. Si retrocedieron, fue una decisión estratégica. Si cedieron, fue una muestra de apertura. Ese mecanismo termina vaciando de contenido la palabra triunfo. Cuando todo es victoria, nada lo es realmente.**

**Mientras los dirigentes discutían cronogramas, reglamentos y maniobras parlamentarias, afuera seguían esperando los mismos ciudadanos que cargan con deudas impagables o dependen de prestaciones cuya continuidad permanece envuelta en incertidumbre. Esa distancia entre la urgencia social y la gimnasia táctica del Congreso constituye la verdadera fotografía de la jornada. Mucho más que el quórum. Mucho más que los aplausos.**

**El Gobierno todavía conserva una enorme capacidad para ordenar su discurso público. Lo que empieza a perder es algo bastante más difícil de recuperar: la consistencia entre lo que proclama y lo que finalmente hace. Y cuando un proyecto político comienza a justificar cada retroceso como si fuera una jugada maestra, corre el riesgo de convertirse en prisionero de su propia escenografía.**

**La sesión dejó una enseñanza incómoda. No alcanzó con evitar la imagen del recinto vacío. Porque terminó apareciendo otra fotografía, probablemente más dañina: la de un oficialismo obligado a acompañar aquello que hasta horas antes pretendía desactivar. Esa imagen no habla solamente de una votación. Habla de un método de poder que empieza a mostrar fisuras allí donde antes exhibía convicción.**

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