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title: "Cuando hacer historia es juntar gente en un recital"
article_type: "OpinionNewsArticle"
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date_published: "2026-09-24T06:56:00-03:00"
date_modified: "2026-09-24T07:02:27-03:00"
author_name: "Por Carlos Zimerman"
category_name: "RAFAELA"
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# Cuando hacer historia es juntar gente en un recital

**![e_1790211700](https://diariolaopinion.com.ar/galeria/fotos/2026/09/23/e_1790211700.jpeg)**

**RESUMEN**

- **Rafaela** volvió a vivir una noche multitudinaria con el show gratuito de **Coty Hernández**.
- El intendente **Leonardo Viotti** presentó la convocatoria como un nuevo hito para la ciudad.
- Para el intendente, que miles de personas concurran a un espectáculo demuestra que **“Rafaela se anima a ser protagonista”**.
- La discusión no es si la gente tiene derecho a disfrutar de un recital, sino qué entendemos por **“hacer historia”**.
- Cuando una multitud en un espectáculo gratuito pasa a ser considerada un acontecimiento histórico, quizás el problema no está en la gente, sino en la pobreza de las expectativas de quienes gobiernan.

Hay algo que debería preocuparnos más que la cantidad de personas que se juntaron en el **Fan Fest del Invencible Rafaela** para escuchar a **Coty Hernández**: que desde el poder político se pretenda vender esa convocatoria como si fuera un acontecimiento destinado a quedar en la historia de la ciudad.

Miles de personas fueron a un espectáculo musical gratuito. Perfecto. ¿Y?

La gente salió, se divirtió, escuchó música, compartió una noche y seguramente volvió contenta a su casa. Nada que objetar. Al contrario. Una ciudad necesita cultura, entretenimiento, espacios de encuentro y también momentos para pasarla bien.

Pero de ahí a decir que eso es **“hacer historia”** hay un trecho bastante largo.

Y ese trecho debería ser recorrido con un poco más de seriedad.

El intendente **Leonardo Viotti** sostuvo que lo ocurrido demuestra **“todo lo que puede generar Rafaela cuando se anima a ser protagonista”** y habló de que cada persona que llena estos espacios está siendo parte de **“algo mucho más grande”**.

¿Algo mucho más grande?

Convengamos que estamos empezando a utilizar palabras demasiado grandes para acontecimientos bastante pequeños.

Porque si hacer historia consiste en convocar a varios miles de personas para ver gratuitamente un espectáculo musical, entonces habría que preguntarse qué queda para quienes realmente hicieron historia.

¿Adónde quedó aquella época en la que **hacer historia era descubrir algo científico capaz de beneficiar a millones de personas**?

¿Adónde quedó aquella época en la que hacer historia era producir un acontecimiento educativo que cambiara para siempre la vida de generaciones?

¿Adónde quedó la idea de que hacer historia podía significar **fundar una empresa, generar empleo y darle trabajo digno a cientos de familias**?

¿Adónde quedó la construcción de una universidad, un hospital, un centro de investigación, una obra trascendente o una innovación que pudiera transformar la vida de una comunidad?

Eso sí es hacer historia.

Que una multitud vaya a escuchar a un cantante no es hacer historia. Es un recital.

Y no hay absolutamente nada malo en que sea un recital.

El problema aparece cuando desde la política se empieza a confundir **entretenimiento con trascendencia**, convocatoria con transformación y cantidad de personas con legado.

![hoy](/download/multimedia.normal.b83cf7d585210699.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

### La vara cada vez más baja

Quizás el verdadero problema de **Rafaela** no sea que haya miles de personas disfrutando de un espectáculo gratuito.

El problema es que algunos parecen haberse quedado sin parámetros para medir la grandeza.

Si llenar un espacio público para un recital ya es presentado como un **“hito”**, estamos frente a una vara peligrosamente baja.

Una ciudad no se convierte en protagonista porque miles de personas concurran a un espectáculo.

Una ciudad se convierte en protagonista cuando genera conocimiento, trabajo, educación, innovación, inversión, desarrollo, infraestructura y oportunidades.

Cuando sus jóvenes no tienen que irse para encontrar un futuro.

Cuando una empresa decide instalarse porque encuentra condiciones para producir.

Cuando un investigador encuentra allí un lugar donde desarrollar una idea que puede cambiar vidas.

Cuando una escuela logra resultados extraordinarios.

Cuando una institución consigue transformar una realidad.

Eso sí es construir ciudad.

Eso sí merece ser llamado histórico.

### El discurso de la autocomplacencia

Viotti también afirmó que **“Rafaela está preparada para ser una ciudad de eventos”**.

Puede ser.

Pero ser una ciudad de eventos no debería convertirse en el techo de las aspiraciones de una ciudad que durante décadas construyó una identidad vinculada al trabajo, la producción, la educación, las instituciones y el desarrollo.

Porque una cosa es organizar eventos.

Otra muy diferente es **tener un proyecto de ciudad**.

Y ahí es donde aparecen las preguntas incómodas.

¿Qué quedará cuando terminen los **Juegos Suramericanos**?

¿Qué quedará cuando se apaguen los escenarios?

¿Qué quedará cuando se desarmen las estructuras?

¿Qué quedará cuando los artistas se vayan?

¿Qué quedará cuando el público vuelva a su casa?

Porque los recitales terminan. Los Juegos terminan. Las luces se apagan.

Después queda la ciudad.

Y la ciudad necesita mucho más que entretenimiento.

Necesita calles, servicios, seguridad, transporte, limpieza, infraestructura, oportunidades laborales y una administración que tenga objetivos mucho más ambiciosos que conseguir una multitud para una noche de música.

### No confundamos alegría con historia

Que quede claro: **nadie está cuestionando que los rafaelinos disfruten de un espectáculo gratuito**.

El cuestionamiento es otro.

Es cuestionar esa peligrosa costumbre de transformar cualquier convocatoria multitudinaria en una epopeya.

Porque si cada recital exitoso es un hecho histórico, entonces estamos frente a una sociedad que está reduciendo peligrosamente sus expectativas.

Y una ciudad que alguna vez supo sentirse orgullosa de su capacidad productiva, empresarial, educativa e institucional merece bastante más que eso.

**Rafaela no necesita que le digan que hizo historia porque fue mucha gente a un recital.**

Necesita que quienes la gobiernan tengan la ambición suficiente para intentar que algún día pueda hacer historia por algo verdaderamente trascendente.

Porque juntar gente para escuchar música puede ser un éxito de convocatoria.

Puede ser divertido.

Puede ser hermoso.

Puede ser memorable.

Pero **histórico** es otra cosa.

Y si eso es lo máximo que algunos tienen para ofrecer como ejemplo de grandeza, entonces sí hay algo que debería preocuparnos.

**Pobre Rafaela. Qué pensamiento tan chato. Qué vara tan baja. Qué manera tan mediocre de conformarse con tan poco.**

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