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title: "A Viotti se le terminó la fiesta: ahora los números no cierran"
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date_modified: "2026-10-10T07:38:30-03:00"
author_name: "Por Carlos Zimerman"
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# A Viotti se le terminó la fiesta: ahora los números no cierran

**![fernando_muriel_se_suma_al_equipo_del_intendente_leonardo_viotti](https://cdnartic.ar/k0Ph2E0N1UQdpXBmLz3A8DzB-xc=/1500x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(75)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2025/12/fernando_muriel_se_suma_al_equipo_del_intendente_leonardo_viotti.jpeg)**

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***Por Carlos Zimerman***

**RESUMEN**

- Las cuentas municipales encienden señales de alarma y obligan a revisar prioridades.
- Viotti necesita que el Concejo autorice la reasignación de partidas presupuestarias.
- Los gastos de estructura política vuelven al centro de la discusión.
- **El caso de Fernando Muriel plantea interrogantes sobre el costo de determinados cargos.**
- Racionalizar el gabinete y cuidar el bolsillo de los rafaelinos ya no puede esperar.

**A Viotti se le terminó la fiesta.** Después de gastar, anunciar y vender una gestión que todavía tiene demasiadas cuentas pendientes, llegó el momento de mirar los números de frente. Y cuando las cuentas no cierran, las excusas empiezan a quedarse sin combustible.

La Municipalidad de Rafaela enfrenta dificultades financieras que obligan al intendente **Leonardo Viotti** a buscar alternativas para acomodar las partidas presupuestarias, suspender algunas inversiones y destinar recursos a cubrir compromisos que no admiten más demoras. En otras palabras, hay que empezar a mover la plata de un lado a otro para intentar tapar agujeros. Y la pregunta es inevitable: ¿cómo se llegó a esta situación y quién se hace responsable?

Porque administrar no consiste solamente en gastar. Mucho menos en gastar dinero ajeno con la tranquilidad de quien cree que la cuenta siempre la va a pagar otro. **Gobernar también significa establecer prioridades, controlar los gastos y tener la capacidad de decir que no cuando el presupuesto no alcanza.** Algo tan elemental que no debería necesitar demasiadas explicaciones.

Pero, por lo visto, en el Palacio Municipal hay cuestiones que todavía no se terminan de entender.

Si Viotti necesita recurrir al Concejo Municipal para que le permita reasignar partidas y reorganizar recursos, quizá haya llegado la hora de aplicar otra herramienta, bastante más sencilla y menos costosa: el lápiz rojo. No para recortar servicios esenciales, postergar necesidades de los barrios ni castigar al vecino que paga sus impuestos, sino para revisar una estructura política que parece tener más nombres que resultados.

**¿Por qué no empezar por los gastos políticos que la propia gestión puede revisar?**

Ahí aparece un tema incómodo, pero necesario: los funcionarios, secretarios, asistentes y asesores que cobran todos los meses mientras los contribuyentes siguen esperando respuestas concretas. En cualquier administración responsable, cada cargo debería tener una función identificable, tareas verificables y resultados que justifiquen lo que cuesta mantenerlo.

En Rafaela, sin embargo, hay puestos cuya utilidad merece una explicación mucho más clara.

Tomemos como ejemplo el caso de **Fernando Muriel**, un nombre conocido dentro de la estructura municipal y cuyo **costo anual, según las estimaciones que manejamos, rondaría los****60 millones de pesos**, incluso sin incorporar otros conceptos que podrían elevar esa cifra. El monto exacto debe contrastarse con la documentación salarial y presupuestaria correspondiente, pero la pregunta política sigue en pie: ¿qué tareas concretas justifican semejante desembolso y qué resultados puede mostrar ese cargo?

No alcanza con tener un nombramiento, ocupar una oficina o figurar en un organigrama. Si los recursos públicos son escasos, la ciudadanía tiene derecho a saber qué hace cada funcionario, cuáles son sus responsabilidades y qué aporta a la ciudad. **La transparencia no puede ser una consigna para los discursos y una ausencia cuando se pregunta por los gastos propios.**

**El caso de Muriel resulta emblemático precisamente porque es una figura conocida. Pero el interrogante no termina en una persona.**La discusión debe extenderse a toda la estructura política del municipio y a esos cargos que, según los cuestionamientos que planteamos, parecen difíciles de justificar frente a las necesidades cotidianas de los rafaelinos.

Si existen más de una veintena de puestos cuya función y productividad no están suficientemente claras, corresponde revisar uno por uno, publicar sus responsabilidades y explicar cuánto le cuestan al erario municipal. No se trata de condenar a nadie sin pruebas, sino de **exigir algo que debería ser obligatorio para cualquier gobierno:****que cada peso destinado a pagar salarios tenga una justificación concreta.**

Viotti tiene la posibilidad de actuar. Puede reestructurar su gabinete, reducir cargos innecesarios, revisar secretarías superpuestas y eliminar gastos que no aporten resultados. Puede, en definitiva, demostrar que la austeridad no es solamente un discurso que se les exige a otros, sino una conducta que también alcanza a quienes gobiernan.

Lo que no puede hacer es trasladar las consecuencias de una administración deficiente al bolsillo de los vecinos mientras mantiene intacta una estructura política que merece, como mínimo, una revisión profunda.

Porque cuando hay que suspender inversiones, reasignar partidas y buscar recursos para cubrir compromisos, resulta difícil explicar que no haya margen para revisar los gastos de la política. **Antes de pedirle más sacrificios al contribuyente, el intendente debería demostrar cuánto está dispuesto a recortar de su propia estructura.**

Y hay una cuestión todavía más elemental: **malgastar el dinero de la gente puede resultar muy fácil cuando no se siente directamente el peso de cada peso gastado. Lo difícil es administrar con responsabilidad, establecer prioridades y dar explicaciones cuando las decisiones no producen los resultados esperados.**

Los rafaelinos necesitan calles en condiciones, servicios eficientes, seguridad, iluminación y respuestas concretas. No necesitan una Municipalidad convertida en una agencia de colocaciones, ni una estructura inflada para satisfacer compromisos políticos. Necesitan una gestión que entienda que los recursos públicos tienen límites y que cada peso gastado debe tener un propósito.

**A Viotti se le terminó el tiempo de las excusas.** Si las cuentas están en rojo, llegó la hora de revisar los números, ordenar la casa y dejar de mirar para otro lado. El recorte debe comenzar por los gastos prescindibles, no por las necesidades de los vecinos.

Quizá haya llegado, finalmente, el momento de que el intendente comience a gestionar en serio. Menos cargos, menos gastos superfluos, más transparencia y mejores resultados.

Porque **el dinero municipal no pertenece a Viotti ni a sus funcionarios**. **Es dinero de los rafaelinos. Y a ellos, antes que a nadie, hay que rendirles cuentas.**

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