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title: "El nuevo Hospital Jaime Ferré, bajo la lupa: denuncias por falta de médicos y fuertes cruces políticos"
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# El nuevo Hospital Jaime Ferré, bajo la lupa: denuncias por falta de médicos y fuertes cruces políticos

La inauguración prometía una revolución sanitaria para Rafaela. Se anunciaron 80 médicos, 90 enfermeros y 30 administrativos. Sin embargo, en el Concejo Municipal estalló una discusión que dejó al descubierto una pregunta incómoda para el gobierno de Maximiliano Pullaro: ¿de qué sirve tener un hospital de última generación si después faltan los profesionales para atender a la gente?

### Resumen

- Valeria Soltermam lanzó durísimas acusaciones contra el gobierno provincial y las autoridades del Hospital Jaime Ferré.
- Denunció falta de especialistas, demoras en turnos, dificultades en las guardias y problemas para cubrir servicios esenciales.
- «O mintieron descaradamente o gestionaron pésimo», disparó al recordar los anuncios de incorporación de personal.
- Milagros Zafra cuestionó los salarios médicos y las prioridades presupuestarias del gobierno de Pullaro.
- El pedido de informes fue aprobado por unanimidad. La discusión dejó una certeza: un hospital no funciona con paredes nuevas, tecnología ni discursos de inauguración. Funciona con médicos.

La discusión sobre la salud pública de Rafaela tuvo en el Concejo Municipal uno de sus capítulos más duros. Y no fue una discusión menor. Detrás de los cruces políticos apareció una realidad que merece algo más que explicaciones administrativas: la preocupación de miles de vecinos que necesitan atención médica y no siempre encuentran respuestas en el sistema público.

El escenario fue el Hospital Regional Rafaela Dr. Jaime Ferré, una obra que fue presentada como uno de los grandes logros de la gestión provincial. Un edificio moderno, infraestructura de primer nivel y anuncios rimbombantes sobre la incorporación de personal. Pero ahora aparece la otra cara de la historia: problemas para conseguir turnos, falta de especialistas, dificultades en las guardias y dudas sobre la capacidad real de respuesta del establecimiento.

La concejal justicialista Valeria Soltermam llevó el tema al recinto con una exposición explosiva. Su planteo fue directo: mientras pacientes y trabajadores manifiestan dificultades, las autoridades parecen más preocupadas por averiguar quién denuncia los problemas que por resolverlos.

Y allí comenzó el verdadero problema político.

Soltermam enumeró situaciones que, de confirmarse, deberían encender todas las alarmas. Mencionó la renuncia de la jefa de Internación Pediátrica, la próxima jubilación del doctor Avedano y la falta de reemplazos para cubrir distintas especialidades.

También denunció que durante un fin de semana la guardia habría quedado sin médico clínico y señaló dificultades para conseguir traumatólogos de adultos y pediátricos, neurólogos y cardiólogos infantiles.

La lista continuó con un dato especialmente preocupante: el Hospital tendría una sola endocrinóloga y una sola oncóloga. Es decir, servicios que dependen de la disponibilidad de profesionales cuya ausencia puede comprometer la continuidad de la atención.

A eso se suman las demoras para realizar estudios médicos y los inconvenientes que atraviesan los pacientes que necesitan derivaciones a la ciudad de Santa Fe.

Pero hubo un aspecto que merece particular atención: el compromiso de las autoridades hospitalarias de conformar una mesa de trabajo con el Concejo Municipal. Según recordó la edil, ese espacio nunca terminó de concretarse.

### Los 200 trabajadores que se anunciaron y las explicaciones que faltan

El momento más explosivo llegó cuando Soltermam recordó los anuncios realizados durante la inauguración del nuevo edificio.

Se había hablado de incorporar 80 médicos, 90 enfermeros y 30 trabajadores administrativos. Una promesa de enorme magnitud, que generó expectativas en una ciudad que necesitaba recuperar y fortalecer su sistema sanitario.

La concejal no tuvo contemplaciones:

«O mintieron descaradamente o gestionaron pésimo».

La frase golpeó directamente sobre la gestión de Maximiliano Pullaro. Porque si se anuncia una estructura sanitaria de semejante dimensión, también hay que garantizar los recursos humanos para ponerla en funcionamiento.

No alcanza con cortar cintas, mostrar pasillos impecables y exhibir equipamiento. La salud pública se mide por la capacidad de atender a un paciente cuando llega con una urgencia, por conseguir un turno cuando se necesita y por tener un especialista disponible cuando el diagnóstico no puede esperar.

Soltermam puso especial énfasis en Pediatría. Recordó que el Jaime Ferré constituye una referencia fundamental para los aproximadamente 30.000 niños de Rafaela.

La pregunta es inevitable: ¿qué respuesta ofrece el sistema cuando una familia necesita atención pediátrica y no consigue el profesional que busca?

### El oficialismo defendió la obra, pero reconoció que todavía falta

La respuesta llegó por medio del concejal oficialista Juan Scavino, quien anticipó que acompañaría el pedido de informes, aunque cuestionó el tono de algunas acusaciones.

Defendió la decisión del gobierno provincial de completar la obra y asumir responsabilidades que, según expresó, no fueron atendidas por el Gobierno nacional.

Reconoció que existen cuestiones pendientes, pero rechazó la idea de un hospital completamente abandonado.

Su frase fue una admisión que merece ser considerada:

«Falta, y mucho, pero no hay un desamparo».

Scavino aportó datos sobre consultas, internaciones, especialidades, rotación de camas y funcionamiento de Pediatría. También recordó que existe otra alternativa para la atención pediátrica mediante la guardia de la Clínica Sagrado Corazón.

Sin embargo, la discusión de fondo no desaparece. Defender la inversión realizada no significa que deban ignorarse los problemas de funcionamiento. Una cosa es reconocer el valor de la obra y otra muy distinta es pretender que su inauguración resuelva automáticamente las necesidades sanitarias de la población.

### Zafra apuntó donde más duele: los salarios y las prioridades de Pullaro

La concejal de La Libertad Avanza, Milagros Zafra, introdujo una cuestión que no puede quedar afuera de ningún análisis serio: las condiciones económicas de los profesionales.

Su argumento fue contundente. Resulta difícil atraer y retener especialistas cuando las remuneraciones no están a la altura de las responsabilidades que implica ejercer la medicina.

Mencionó ingresos mensuales cercanos a los 1.200.000 pesos para determinados profesionales y cuestionó las prioridades presupuestarias del gobierno provincial.

También puso sobre la mesa el déficit financiero de Santa Fe y comparó los recursos destinados a publicidad oficial con las necesidades concretas del sistema sanitario.

El razonamiento es sencillo: si faltan médicos, si cuesta contratar especialistas y si los salarios no resultan competitivos, ¿por qué no revisar las prioridades del gasto público?

Zafra también cuestionó los recursos destinados a determinados espectáculos y actividades oficiales, al considerar que podrían haberse orientado a mejorar las condiciones de contratación del personal sanitario.

«Con los impuestos que pagamos, nos merecemos una mejor atención en salud», sostuvo.

Y tiene razón en algo fundamental: un hospital puede ser arquitectónicamente extraordinario, pero si no tiene profesionales suficientes, la infraestructura termina convirtiéndose en una promesa incumplida.

### Soltermam redobló la apuesta: «Rafaela está desamparada en salud pública»

Lejos de moderar sus críticas, Soltermam volvió a la carga. Ratificó sus denuncias y desafió a las autoridades hospitalarias a presentarse ante el Concejo para dar explicaciones.

Su planteo fue que detrás de cada problema existen pacientes, familias y trabajadores que necesitan respuestas, no disputas partidarias.

Por su parte, Paz Caruso apuntó contra la distancia entre las expectativas generadas por la inauguración y la experiencia cotidiana de algunos usuarios.

La concejal señaló que hubo vecinos que manifestaron recibir una atención peor que la que tenían antes de la apertura del nuevo edificio.

Es una contradicción difícil de explicar: se invierte en infraestructura, se presenta una obra como un salto histórico y después aparecen ciudadanos que sienten que no mejoró su acceso a la atención médica.

Caruso consideró que esa situación representa un fracaso de la política pública y reclamó que el Municipio incorpore el problema a su propia agenda de trabajo.

Finalmente, Maximiliano Postovit también hizo referencia a dificultades de gestión y conducción institucional dentro del establecimiento.

El pedido de informes fue aprobado por unanimidad.

### La pregunta que Pullaro y las autoridades sanitarias deben responder

Lo ocurrido en el Concejo deja algo más importante que una victoria discursiva del justicialismo o una defensa del oficialismo. Expone un problema que atraviesa a toda la política: la enorme distancia que puede existir entre anunciar una inversión millonaria y garantizar que esa inversión se traduzca en mejores servicios para la gente.

El gobierno provincial tiene derecho a defender una obra que considera un logro de su gestión. Pero también tiene la obligación de explicar qué ocurrió con los profesionales anunciados, cómo se cubren las especialidades, qué sucede con las guardias y qué soluciones concretas existen para los pacientes.

Y el Concejo Municipal tiene una responsabilidad que no termina con aprobar un pedido de informes. Debe exigir respuestas, controlar los compromisos y volver sobre el tema hasta que las explicaciones se conviertan en soluciones.

Porque hay algo que no admite demasiadas vueltas: un niño que necesita un pediatra no puede esperar una explicación política. Un paciente oncológico no puede depender de que haya una sola profesional disponible. Una urgencia no puede quedar atrapada en una discusión presupuestaria.

El Hospital Jaime Ferré no necesita solamente buenas fotografías, inauguraciones y discursos. Necesita médicos, enfermeros, especialistas, guardias cubiertas y capacidad de respuesta.

La salud pública no se mide por el tamaño del edificio ni por la cantidad de millones invertidos. Se mide por la atención que recibe el ciudadano. Y si el nuevo Hospital no consigue garantizar eso, el problema deja de ser una discusión entre concejales: se convierte en una deuda política y sanitaria con toda Rafaela.

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