Tini Stoessel: “Acepté que ser diferente está bien”

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La cantante, que le puso la voz a la protagonista de Uggly Dolls, habló con Rumbos sobre el bullying que le hacen por su cuerpo y los hombres con los que la vinculan.
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ay mucho movimiento adentro y afuera del salón del entrepiso del porteño Hotel Four Seasons de Recoleta. Una puerta que se abre media docena de veces, gente muy bien arreglada que camina y corre, y la entrevista que se demora media hora. Secretario personal, asistente, maquilladores, agentes de prensa, managers, todos rodean a Martina Stoessel, una superestrella que luce algo incómoda ante semejante custodia. “Me pone un poco tensa la situación, encima yo, que soy súper relajada”, le dice a Rumbos en el primer intercambio con la cantante de 22 años, que pone su voz a Moxy, una muñeca de gran corazón aunque su aspecto no la acompaña en “Uggly Dolls”, la nueva película de Disney que se estrena el 16 de mayo en todo el país.

 
Se acerca una colaboradora que remarca las sofisticadas facciones de Tini, quien luce inmaculada, pese a estar algo rígida. Ajusta su cinturón permitiendo espiarle su cintura de avispa: soplan de su entorno que mide 1.67m y pesa 47-48 kilos.

Rápidamente, sus “asesores” le recuerdan al cronista que nada de preguntas personales ni temas de actualidad ni política. Escucha ella, pero hace oídos sordos y responde la primera pregunta de rigor sobre el film de animación. “Esta posibilidad de poner mi voz es algo que me gusta, que disfruto y que también me da la chance de ampliar y diversificar mi carrera. Y hacer un doblaje animado como en este caso, para una película de Disney, tan significativa por su mensaje, es un sueño, porque yo crecí con el cine de animación”, arranca con expresión dulce, ligeramente más suelta.

 
Moxy es un personaje encantador, intrépido pero tiene una fealdad elocuente que ella intenta ignorar…

Es una hermosura de peluche, una muñequita con la que yo me identifico por el mensaje que transmite, que es el de igualdad, inclusión y no al bullying.

 
Qué responsabilidad la de representar a un personaje que toque temas tan delicados en estos tiempos…

Como artista, como portadora de mensajes y teniendo muchos seguidores en las redes, no dudé un instante cuando me ofrecieron la posibilidad de encarar a Moxy, un juguete que vive en armonía y sin ser prejuzgado en Uglyville, donde conviven los chiches rechazados por los niños.

 
¿Qué opinás de la belleza física?

Que es sólo una percepción y que dentro de la imperfección existe lo perfecto. Me parece que la belleza se encuentra en las diferencias.

Qué complicada la perfección en un mundo que te impone logros, objetivos, el “llegar a ser”…

Sí, es terrible el mundo en el que vivimos, las sociedades de consumo que te lo venden todo para que seas “algo” en la vida, y si no lo lográs te hacen sentir que sos diferente, ya sea porque sos más gordito, más flaquita, por alto o bajito. Siempre, en algún momento de la vida, todos nos sentimos diferentes, frágiles, observados y juzgados…

¿Vos te sentiste diferente?

Sí, claro, y me costó entenderlo hasta que, finalmente, acepté que ser diferente está bien y que lo que no está bueno es ser igual a todos. Me costó darme cuenta, ojo, no fue fácil hacer oídos sordos a críticas que sólo buscaban angustiarme… Pero aprendí, después de ocho años que llevo en la industria, no me quedó otra que hacerme fuerte…

¿Cuán importante es la imagen para vos?

Considero que la imagen de uno se vende y uno debe cuidarla como si fuera un producto, pero sin exagerar, sin excederse…Yo no soy una chica de gimnasio, tampoco de hacer dietas, porque siempre tuve una vida ordenada. El orden es fundamental, pero eso viene desde la cuna, no podés ordenarte de un día para el otro.

Tini Stoessel le puso la voz a Moxy, una muñeca de gran corazón aunque su aspecto no la acompaña en “Uggly Dolls”, la nueva película de Disney que se estrena el 16 de mayo en todo el país.

Frente a frente, sentados en sendas sillas, la charla discurre algo distante, en un amplia y despojada sala, donde a un metro de la entrevista dos personas monitorean con los brazos cruzados; otra, un poco más allá filma y una más está ante cualquier requerimiento de Stoessel, que en menos de cinco minutos solicitó un vaso con agua y una campera. “Soy una chica normal, procuro hacer todo lo que hace una chica de mi edad”, repite en varios pasajes.

¿Tenés dudas de hacer una vida normal?

No, ¿por qué?

Porque lo repetís, como queriendo convencerte…

Es que siento que, a veces, me tratan como una extraterrestre, y yo soy lo contrario, sencilla, relajada, muy normal.

Tenés números y estadísticas que un poco extraterrestre te hacen: protagonizaste “Violetta”, que se vio en 130 países, con más de 1.400 millones de visitas en Youtube y vendiste casi 3 millones de discos en todo el mundo…

Tenés todos los números actualizados –se sorprende y retoma-. Quizás por esas cifras me esfuerzo más de la cuenta en buscar esa normalidad… Quiero que se me vea más descontracturada, yo no quiero vivir siempre para la cámara, necesito esa realidad de la que me siento parte…

¿Cómo es eso?

Yo tuve una vida tan normal –hace los gestos de las comillas– que nunca supe bien lo que me estaba pasando. Creo que estuvo bueno no ser consciente de la locura que estábamos viviendo con “Violetta”. Yo lo vivía como un juego, nunca como un trabajo con un contrato. Yo salía a cantar y bailar al escenario y aprendía, y en este proceso mi familia me ayudó a preservarme, a alimentarme bien y a ser una chica sana. Hay que tener un equilibrio porque, de lo contrario, es muy difícil tanta presión.

Tuviste que resignar muchas cosas de la vida adolescente: salidas, colegio, amigas, novios. ¿Volverías a embarcarte en ese sacrificio?

Si bien todo fue una locura, con tremenda exposición, volvería a elegir esta vida, es lo que sé hacer, por eso no cambiaría nada. Y lo digo hoy, que estoy más asentada, más consolidada y puedo pensar sin tantas vocesitas alrededor.

Antes hablabas de las críticas y los agravios. Pero, ¿en qué te viste afectada?

En que a veces se me quiere ver, o “vender”, como un producto perfecto y nada que ver… Yo recibí agresiones, y también recibo ataques hacia mi físico, que soy flaquísima, que estoy enferma, que soy un palo de escoba y no sé cuántas cosas más.

¿La delgadez es tu talón de Aquiles?

Yo no lo veo así, aunque los demás la utilizan para atacarme innecesariamente por las redes. La gente piensa que yo me mato con las comidas, que no como nada… Si supieran lo que como y las veces por día que lo hago, no menos de cuatro. Además, por mi actividad, que es muy intensa, estoy atenta a alimentarme con cosas que me nutran. Pero soy así, delgada genéticamente, y me acepto y me llevo bien con el espejo.

Se nota que tenés una buena relación con el espejo porque hay un notorio cambio de vestuario y es innegable una nueva faceta sensual a tu carrera…

(Se sonroja y sonríe) A mí todos me conocen desde los trece, catorce años, cuando era una nenita más inocente, con otra imagen, que formaba parte del mundo de Disney… ¿Qué querés, no puedo estar toda la vida bajo el ala de Disney? –reacción espontánea-. Los años pasan para todos, entonces cuando me pongo una bikini y se me ve el cuerpo, la piel, se sorprenden y creen que se trata de una audacia de mi parte, cuando debería ser lo más normal del mundo.

Pero reconocé que hay una actitud más sensual…

La sensualidad en la mujer viene por el solo hecho de ir creciendo, creo que es innato en toda mujer, es parte de su esencia… Yo me veía en el espejo hace seis o siete años y me veo ahora, y bueno, el cuerpo va cambiando. La ropa te queda diferente, quizás un body ahora llama la atención pero porque crecí.

¿Te sentís sexy?

Me estoy descubriendo y puede ser que en algún aspecto me sienta más sexy, o más sensual, o más linda, ¿por qué no? Creo que de a poco fui teniendo más seguridad con mi cuerpo y potencié aquellos lugares en los que me siento más cómoda. Pero se dio naturalmente, no es que un día me dije: “Quiero mostrar mi cuerpo y que me vean sexy”. No, nada que ver.

¿Es cierto que audicionaste para una película de Jackie Chan (“Karate Kid”)?

Sí, se dio todo muy rápido. Nos enteramos de la posibilidad de un casting para un rol secundario en una película romántica que se llamará “The Diary”… y mandamos un material. Tuvimos una respuesta bastante rápida, confirmando mi presencia y me dijeron que haría de pareja del hijo de Jackie Chan, Jaycee, conocido por esos lugares.

¿Y a vos te conocían por “Violetta”?

Tengo entendido que sí, por eso se aceleró todo. Necesitaban a una mujer latina que hablara un inglés fluido para poder interpretar una historia dramática que transcurre en los años ’30.

¿Cómo fue la relación con el director?

Jackie fue muy amoroso, me contuvo y me dio tranquilidad para poder concentrarme en el personaje. Nunca en mi vida imaginé viajar a China para filmar una película con él, fue una de las experiencias más lindas y especiales que tuve. Fueron diez días en Shangai y otros diez en Praga.

“Parece que soy una devoradora de hombres (risas). En dos meses tuve media docena de relaciones: el Kun, Nacho Viale… ¡Nada que ver!”

¿De dónde lo conocés a Agüero?

Desde que tengo 16 años que lo conozco al Kun, creo que fue en Chile y desde entonces pegamos muy buena onda y nunca dejamos de frecuentarnos. Entonces cuando pensé en innovar y hacer una cumbia, intuí que la persona ideal para protagonizar el videoclip sería él, y por suerte aceptó encantado. Me decían “estás loca, no va a venir”, “el Kun es una estrella y encima vive en Manchester”… No me importó, probé, le consulté y me dijo “obvio”, por lo que acomodamos todo para los días en los que el Kun justo venía para la Argentina. Grabamos y el video quedó espectacular.

¿Cómo tomás el hecho de que se te involucre con distintos hombres: Nacho Viale, el Kun, Yatra…?

Soy una devoradora de hombres, parece (risas). En dos meses tuve media docena de relaciones –mira a su asistente, buscando complicidad-. No, nada que ver. Estoy sola y tranquila.

 

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