VENTAJAS ELECTORALES DE LA CALAMIDAD

EDITORIAL Por
En 2011, según cuentan, Durán Barba vaticinó el triunfo de Cristina en la elección presidencial de ese año, porque la empatía que genera una viuda reciente le habría otogado una intencion de voto imposible de superar
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Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N  
 

Si es verdad que la gente se vuelca a quien está en la mala, Macri tendría todavía más oportunidades que las que tuvo la candidata de esa época:

Pocas dudas hay de que la economía es la primera causa de satisfacción o displacer del votante. Hay temas, como la inseguridad o penalización o no del aborto, que arrastran votos, sí; pero la economía está por encima. Decía Perón que la viscerá más sensible del ser humano es el bolsillo, y no le erraba.

Y los números que sintetizan la marcha económica del país no pueden ser peores. Cae la producción, cae el empleo, suben la pobreza y la indigencia, se desploman las ventas en los súper y todavía más en los shoppings. Ni pensar en hablar de esos temas en la campaña; hay que buscar otros para oxigenar al oficialismo.

Aparece algo en el horizonte; el canciller llora y despierta al Presidente. A su lado, el ministro encargado de la producción y el trabajo se abraza con su colega. Parece una telenovela turca, en la que el sufrido Faurie deja atrás la cruel burla que Macri hizo frente al mundo respecto de la estatura de su colaborador, poniendo en aprietos a Vladimir Putin, a quien pretendió hacer cómplice.

Bueno, se trataba de la firma de un acuerdo, después revelado como preacuerdo, y parece que con el tiempo terminará en desacuerdo, entre el Mercosur y la Unión Europea. La algarabía oficial por las posibilidades que brindaría al país -y a los demás participantes sudamericanos- se disipó con la velocidad del rayo: de uno y otro lado del Atlántico se alzaron fuertes voces de protesta. A los productores de alimentos europeos -los franceses en particular- la baja de aranceles a los bienes agropecuarios no les cayó nada bien. Y el pueblo francés no se anda con chiquitas cuando le tocan el bolsillo, como bien lo mostraron los chalecos amarillos.

De este flanco, especialistas de derecha y de izquierda señalaban enfáticamente que el presunto tratado sería el certificado de defunción de las industrias. La letra chica del documento se mantuvo en secreto, y el gobierno, en vez de laureles cosechó -cuanto menos- el escepticismo general.

Pero, en fin, vamos a otra cosa, que siempre hay. Una buena noticia, como las que gustaba anunciar al incomprendido Fernando de la Rúa. Se vendieron dos aviones Pampa III a Guatemala. Gran ceremonia en El Palomar con presencia de ambos presidentes, el ministro de defensa de Argentina, Oscar Aguad, funcionarios del país centramericano y el presidente de FADEA, la fábrica de aviones estatal de Córdoba, Antonio Beltramone, quien se refirió al acontecimiento con las siguientes palabras: “Esta venta es un hito histórico para nuestro país. Fadea vuelve a ser exportadora de tecnología de altísima complejidad, demostrando la gran capacidad que poseemos los argentinos”.

Pero de nuevo cae el balde de agua fría. Dijo Clarín, luego de hacer la crónica del acto: “Sin embargo, no pasaron 24 horas que en el país centroamericano, que se encuentra en transición entre la primera y segunda vuelta para elegir presidente, estalló una crisis de importantes proporciones. El revuelo es tal que Acción Ciudadana, la ONG que representa a Transparencia Internacional en Guatemala, pidió formalmente el desafuero en contra del presidente del país, Jimmy Morales, para ser investigado por la compra de los Pampa a la Argentina”.

Y por si todo esto fuera poco -como dicen los vendedores en los transportes- el Ministro de Finanzas del país comprador dijo, traducido a términos de esta zona del continente que ellos no tenían ni un dólar (ni quetzal, ni peso, euro, bitcoin o patacones) partido por la mitad, así que mejor la Argentina se olvidara de los 28 palos verdes que implica la venta. Para colmo de complicaciones, la pequeña nación (109.000 Km2, 18 millones de habitantes, con 60% de pobres) poblada originariamente por los mayas, está en medio de una compleja elección presidencial.

Otro contratiempo que le cayó al gobierno fue la ola polar que azota por estos días a la Argentina; el frío castiga más cuando los bolsillos están flacos. Pero podría haberlo capitalizado y no solamente no lo hizo sino que se lo volvió en contra: en vez de encabezar una enérgica acción para auxiliar a los desamparados, que mostraría un Estado presente y sensible, sencillamente se recluyó. Y cuando la ciudadanía mostró su sentido de solidaridad, algunos de sus mayores referentes tuvieron actitudes que inmediatamente produjeron repudio generalizado: "Nunca aceptó nuestra ayuda", dijo Mariano Goyenechea, Director General de Atención Inmediata de la Ciudad de Buenos Aires, comentando el caso de Sergio Zacarías, el hombre en situación de calle que murió por frío.


Términos similares salieron de la boca del diputado PRO Fernando Iglesias. El Jefe de Gabinete nacional, Marcos Peña, también se sumó, expresando desprecio por la generosa actitud de Juan Carr -un hombre de moral reconocidamente intachable, que evitó siempre incluir una manifestación política a través de sus largos años de labor- y el presidente del club River Plate, que brindó las instalaciones de la institución como refugio para los indigentes.

Sería demasiado largo seguir enumerando calamidades que padece el gobierno, por causas naturales, ajenas o por acción u omisión de su personal. Pero si es cierto que el infortunio aporta votos, sin duda Mauricio Macri no deberá desalojar la Casa Rosada ni la Quinta Presidencial de Olivos el 10 de diciembre próximo.

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