Se casaron, tuvieron un hijo y le ganaron una batalla al PAMI

CIUDADANOS Por
Victoria Ilarregui y Yanina Pasarin son pareja hace más de 15 años y trabajan en PAMI. Cuando decidieron tener un hijo, consultaron por las licencias por maternidad. A Yanina, madre no gestante, se la rechazaron. Allí empezó un largo periplo judicial hasta que la Cámara Federal les dio la razón
Victoria-Ilarregui-y-Yanina-Pasarin-madres-gestantes-y-no-gestantes-5

Amado lloriquea en los brazos de su madre Yanina. "Tiene hambre", dice su otra madre, Victoria, y entonces lo agarra: se sienta a darle el pecho. De fondo suena "Sábado a la noche", de Juana La Loca.

"Es tranquilo, duerme un montón", acota Yanina y sonríe. Cuenta que, desde que nació Amado, hace dos meses, no volvió a trabajar en su oficina de Prestaciones Sociales en la seccional La Plata de PAMI. Victoria también trabaja allí, pero en Recursos Humanos.

"Cuesta desacostumbrarse a la rutina, pero no extraño nada, tengo la cabeza en otro lado. Mañana voy a llamar para que me confirmen cuando regreso, creo que es el 5 de agosto. Es que ni ellos mismos saben, es un desastre", se queja Yanina. "Mirá que te habla una persona adicta al trabajo, eh", bromea Victoria sobre su esposa mientras termina de alimentar al bebé.

Es la tardecita fría de un día feriado y en la casa de Victoria Ilarregui y Yanina Pasarin se respira un aire de hogar sencillo, a diez cuadras del centro de La Plata. Es un departamento de cuatro ambientes, decorado con luces cálidas y estilo moderno. Dicen que se conocen desde el secundario pero son pareja hace quince años.


A fines de junio de 2019, fueron noticia: a Yanina le otorgaron 60 días de licencia como madre co-gestante. El PAMI se la negaba pero fueron a la justicia y, tras un primera sentencia favorable que luego fue apelada, lograron un fallo histórico. La Cámara Federal de La Plata que sentenció a su favor criticó el "modelo patriarcal" de la legislación y convocó, además, a que se dicten nuevas leyes inclusivas.

Ahora, repasan el proceso judicial y, antes que alivio, sienten enojo. A Victoria, de 38 años, los ojos grandes y claros se le aquietan en una expresión hostil. Explica: ella es la madre gestante de Amado, y como tal, le dieron 100 días de licencia por maternidad y, además, la asignación familiar que le corresponde por trabajar en PAMI. Pero a Yanina, de 39 años, el trámite se lo trabaron en el laberinto de la burocracia.

"Primero embarraron la cancha pidiendo que Yanina fuera a ANSES y en realidad ya eso de entrada era un boludeo, porque ANSES no paga dos asignaciones familiares por el mismo hijo", aclara Victoria, mientras ceba mate, y continúa: "En realidad, Yanina no estaba pidiendo que le pagaran algo extra ni la asignación familiar. Ella quería la licencia como madre co gestante, nada más. Nos trataban como bichos raros, como si le hubiéramos pedido vacaciones en la luna. Y PAMI la rechazó con el argumento de que no tenían presupuesto y de que están en emergencia sanitaria. Una locura, porque su sueldo está asignado en la partida financiera de todos los meses".


El bebé pasa de mano en mano. Yanina escucha y ahora da palmaditas a Amado en la espalda. Dice que todo empezó cuando averiguaron por tratamientos para tener un hijo. Y el año pasado, finalmente, Victoria quedó embarazada. Se casaron. Fue entonces cuando Yanina preguntó en el PAMI qué tipo de licencia le correspondía.

"Como no soy varón ni madre gestante, en la ley hay un vacío –explica Yanina-. La pregunta al PAMI fue concreta, ¿decime en dónde estoy encuadrada? Se inició un expediente que se archivó en una oficina, jamás respondieron. Cerraron todos los canales de diálogo, incluso el sindicato presentó notas al director nacional, Sergio Cassinotti, y tampoco contestaron. Y mientras tanto, informalmente, decían que me la iban a dar, pero era para que no hiciera nada y me quedara tranquila".

Lejos de caer en la resignación, decidieron ver a un grupo de abogadas de la Facultad de Derecho de la UNLP que pertenecen al programa "Familia Diversa". Encontraron una respuesta inmediata. "Ya las habíamos consultado hace unos años, cuando queríamos saber cómo anotar a Amado en los registros, y esas cosas. Y enseguida nos animaron a que presentáramos un reclamo. Nos dio cosa ir contra nuestra propia patronal, queremos mucho a PAMI, hace más de diez años que laburamos ahí, pero tuvimos que hacerlo", cuenta Victoria y convida unas masitas para acompañar el mate.

Cae la noche y Amado llora pausadamente. Victoria dice que el nombre de su hijo ahora no parece casual: a partir de su caso, ha ganado cariño de propios y extraños. Sus compañeros y compañeras de trabajo, cuando nació, se sacaron una foto grupal y pusieron un cartel: "Bienvenido, Amado". Luego, repitieron la foto apenas la justicia les dio la razón. Esta vez, con letras grandes, escribieron: "Históricas".

Yanina, sin embargo, no cree en ningún tipo de sentido heroico por lo que hicieron. Más bien, siente que es el signo de una lucha que, antes que individual, debería ser colectiva. "Nosotras estamos acompañadas y bien rodeadas. Las abogadas fueron unas genias, son cálidas y buenas profesionales. Nos convencieron que correspondía la licencia por maternidad, no importara que yo no fuera gestante, es un derecho que corresponde. Y eso que no había jurisprudencia. Lo que siento es que nuestro caso tiene que servir para que otras se animen y hagan valerse como personas".


Una vez que obtuvieron el fallo de primera instancia que le dio a Yanina 60 días de licencia de maternidad como madre co gestante, llegó lo inesperado: la apelación de PAMI. Aún así lograron que, mientras ocurría el trámite, no le quitaran la licencia. Victoria recuerda el momento y se pone furiosa.

Nunca consultaron un abogado particular. Presentaron sus reclamos a la justicia con el aval de la Facultad de Derecho. "El caso de Victoria Ilarregui y Yanina Pasarin es un claro ejemplo de por qué se vuelve fundamental no sólo legislar en materia de género, sino que las mujeres ocupen espacios de poder que permitan modificar prácticas y normativas machistas dentro de organismos estatales", dice Tali Goldman, periodista especializada en el tema.

Amado al fin se duerme en los brazos de Victoria. Dice que el trámite judicial duró, en total, dos meses hasta la última resolución de la Cámara Federal. Que ella tuvo un parto difícil y vivió con la incertidumbre a cuestas. Que no conciliaban el sueño y se angustiaban.

"Nosotras tuvimos la suerte de ser aceptadas por nuestras familias y amigos, y hasta nuestros compañeros tienen naturalizado nuestro vínculo. Amamos PAMI, tenemos orgullo de trabajar en la obra social más grande de Latinoamérica, y fue un golpe durísimo que nos discriminaran así", dice Victoria.

"Estamos súper avanzados en el derecho civil y en el derecho familiar, pero en lo laboral estamos años luz atrasados. Lo gracioso fue que muchos compañeros y compañeras se acordaron que podían pedirle la licencia a los varones, y nos consta que hay varones que incluso no las quieren pedir porque saben lo que es el bardo de estar con un hijo en la casa. Y hasta hubo quienes nos decían que por qué a los varones no se la dan como nos la dieron a nosotras. ¡Como si fuéramos las responsables! Esto se logra con lucha y organización, y queremos que haya licencia de cuidados tanto para hombres como para mujeres", agrega Yanina.


En el final de la conversación se hacen chistes. "Vos que no querés ir a trabajar y le sacás el remedio a los jubilados", le dice Victoria a Yanina. "Cuando Amado crezca, va a ser un quilombo explicarle. Ojo, por ahí todo está mucho más avanzado", dice Yanina.

Sus últimas palabras son para el fallo de la Cámara. Explican que hoy el Estado argentino otorga dos días de licencia por paternidad y noventa por maternidad. Lo interesante es que tanto el fallo de primera instancia como el de la Cámara convocan a actualizar dicha legislación.

La otra novedad es que la justicia consideró, en la sentencia, que tanto la sexualidad como la identidad son parte de una construcción social. "Estos fallos de la justicia permiten una luz de esperanza –cierra Victoria-. Entre los argumentos reconocen derechos civiles a la comunidad LGBTI, destacan la ley de matrimonio igualitario, la ley de identidad de género, la de fertilización humana asistida. Y también abren un debate en torno al concepto cultural de familia, incorporando la noción de corresponsabilidad parental. Los dos fallos fueron revolucionarios".

Fuente: Infobae

Te puede interesar