GAME OVER

EDITORIAL Por
El esquema de pan y circo puede durar bastante; el de circo sin pan es mucho más efímero. Y llegó el día en que la carpa se desgarró y se vino abajo
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Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N 

Con el colapso de esa carpa comenzaron a desplomarse las mentiras-fuerza que el gobierno neoliberal construyó y promovió en su esfuerzo hegemónico.

En esto no puede dejar de señalarse el valor simbólico del triunfo de Axel Kicillof en la Provincia de Buenos Aires.

En su momento de mayor gloria, CFK obtuvo el 54% de los votos. Y su denostado -por el establishment- último ministro de economía araña hoy esa misma cifra.

No es, como vociferan trolls, ultraliberales, ricos herederos, hacendados o emprendedores exitosos, desde las redes sociales. Ellos asumen que el aluvión de votos por Alberto y Cristina se debe a que la sociedad prefiere “una chorra” que restituya el populismo antes que -como dice el presidente ahora- escalar el Aconcagua.

No: es que, como dijo Abraham Lincoln “Se puede engañar a todo el mundo algún tiempo…se puede engañar a algunos todo el tiempo…pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo”. El ciudadano común, que desde siempre fue condicionado a entender que la carrera de un político tiene como presupuesto básico el atender a sus propios intereses y necesidades, pudo admitir, inicialmente que la expresidenta hubiera recibido retornos por la obra pública. Pero el cúmulo de absurdas denuncias que se fueron presentando contra ella hizo fruncir el ceño hasta a los más crédulos. Es que, además y pese a que la prensa con más llegada al público lo ocultó, o cuanto menos disimuló, la sociedad se fue enterando de maniobras que desde los personeros del poder iban configurando un verdadero saqueo, algunas legales y otras en zona gris o negra.

Las abusivas ganancias de las empresas relacionadas a familiares de los funcionarios y amigos del gobierno; la contumaz negativa de los remanentes del correo privatizado de Macri a pagar su deuda; los lazos entre altos funcionarios y fondos buitres con juicios contra el país, y un largo etcétera. La olla podrida que se destapó con las descaradas acciones de Marcelo D’alessio, fiscales federales, espías oficiales y policías de alto rango también contribuyó al esclarecimiento de la sociedad.

El grupo de tareas que se puso al hombro la innoble tarea de intentar la demolición de la honra y el patrimonio de Cristina y exfuncionarios -Elisa Carrió, Mariana Zuvic, Margarita Stolbizer, Paula Olivetto, entre otros- dispararon denuncias a ritmo de ametralladora. Laura Alonso y Patricia Bullrich previamente habían generado la causa del memorando con Irán, en complicidad con el fiscal Alberto Nisman, una acusación que hasta periodistas que no mostraban ninguna inclinación a favor del gobierno de Cristina tomaban como poco seria (“floja de papeles” fue el juicio del presentador de TV Antonio Laje). De todos modos, ese era un asunto intrincado, fuera del alcance -y tal vez del interés- del ciudadano común. Pero luego siguió una interminable saga de denuncias, a cual más estrafalaria: el bastón presidencial de Cámpora, la carta de San Martín, la de asociación ilícita; las ridículas excavaciones del fiscal Marijuán en medio del desierto patagónico buscando contenedores de dólares, la destrucción de partes de la casa de Cristina en Río Gallegos tras la ilusión de descubrir bóvedas, y muchas otras. Agreguemos la falsa denuncia del periodista de Clarín Daniel Santoro contra Máximo Kirchner, supuesto titular de cuentas en el exterior, y aquella que apuntaba a la acumulación de cargos rentados de Kicillof. Todo esto, que se reveló como estrambótico y prefabricado en laboratorios del mal, pudo haber seguido convenciendo a algunos, pero revelando a muchos que estaban siendo manipulados por oscuros intereses políticos.

Y un día, el velo que se va descorriendo llega a las urnas. Macri intentó echar culpas a la posibilidad de un cambio de políticas hacia un modelo en apariencia menos amigable con los mercados. Pero -lo señaló muy claramente el diputado Facundo Moyano- el año 2018 tuvo fortísima devaluación y corridas cambiarias, fuera de todo evento eleccionario.

La verdad acerca de las propuestas y la acción de gobierno del peronismo -llámese kirchnerismo o de otro modo- se develó. Y las urnas lo atestiguaron en forma contundente.

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