EL INFIERNO TAN TEMIDO

EDITORIAL Por
Con los anuncios del ministro Lacunza, Argentina declara un nuevo default (el primero fue cuando acudió al FMI). Otro paso hacia la caída en el vacío
Macri infierno

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N 

Sea que es el capitán del Titanic o el que maneja la calesita, lo cierto es que chocó. Con un témpano o con el pastito crecido, pero chocó.

Y Macri se va a ir, a Italia a dar clases, o a la cárcel, pero se irá. Y el vehículo chocado quedará para que lo arreglen quienes se queden, y los que vayan naciendo durante los próximos cien años.

Macri y sus funcionarios intentan responsabilizar a los votantes -quienes, en la manera de ver las cosas propia de Juntos por el Cambio, no tienen derecho de votar a otro que no sea el actual presidente- o a Alberto Fernández, que se limitó a decir que él es apenas un candidato, y no cayó en la pretensión del oficialismo de que adhiera a sus políticas. En otras palabras, o en las mismas que pronuncia la señora Carrió, la democracia y la república son ellos y no hay tutía*

¿Estarán los estrategas de los desinflados globos amarillos buscando la forma de culpar a la oposición por la similar corrida cambiaria que tuvo lugar a mediados de 2018, y que llevó el dólar de $ 24 (mayo) a $ 40 (agosto), o pemanecerán confiados en la escasa memoria de la sociedad argentina?

No queda duda ya de que el plan económico del macrismo -si es que hubo algo que puede llamarse así- fracasó estrepitosamente. ¿Cómo podría haber sido de otra manera?

La idea inicial consistió en que vendría “una lluvia de inversiones”, impulsada por la confianza que despertaría una nueva administración amigable con los mercados, alineada con los Estados Unidos y propensa a luchar con todas sus fuerzas contra el enemigo público número uno de la sana economía: el déficit fiscal, sin que le tiemble el pulso por las consecuencias que sufrirían trabajadores, jubilados y asalariados de baja calificación en general.

Y ni siquiera esa idea, asi, indiscriminada (porque no es lo mismo que lleguen inversiones a, por ejemplo, instalar una fábrica de chips semiconductores, que es mercadería de alto valor agregado y exportable, que llegar al país para cobrar peajes o transmitir el resultado de las elecciones) funcionó. No llegaron tampoco sino en cuentagotas los dólares de las exportaciones del agro, porque se les dio a los productores la libertad de declarar sus ventas en el momento en que se les ocurra, sin plazo.

Se dilapidaron dólares abriendo las importaciones, con el agravante de castigar fuertemente a las pymes locales que producían esos mismos artículos, particulamente textiles y calzado. Y se les dio un seguro de cambio a los capitales especulativos para que pudieran ingresar y cobrar una fabulosa tasa de interés durante unos meses, para después recomprar los dólares invertidos en esa timba más lo ganado en intereses. ¿Qué podía salir mal, en el terreno de las divisas? ¡ABSOLUTAMENTE TODO!

El presidente Macri, durante todo su mandato, se enorgulleció porque la Argentina “entró al mundo”, se abrió al mundo, fue acogida entusiastamente por el mundo. Suena lindo, tal vez, pero ¿qué quiere decir? Que llegaron al país productos industriales más baratos que los que se producen localmente (en dólares y cuyo menor precio no llegó al consumidor). ¿Es eso una ventaja? Absolutamente no, por varias razones:

-La competitividad anhelada por el programa neoliberal de Macri es imposible. La escala de producción de la industria argentina nunca alcanzará a la de países con mucha mayor población y ya instalada en los mercados mundiales. Además, las condiciones laborales y salariales de los trabajadores industriales de los paises que vienen proveyendo bienes industriales a los mercados, son -por decirlo suavemente- muy poco deseables.

-La renuncia a que el país tenga una industria capaz -por lo menos- de abastecer la demanda interna, y dejar toda la actividad económica productiva en manos de la explotación de los posibilidades agropecuarias y los recursos minerales implica una aguda disminución del empleo, ya que hoy en día esos sectores están altamente mecanizados y demandan muy poca mano de obra.

-El esquema de que el país se inserte en la división internacional del trabajo en vigencia lleva implícita una gran vulnerabilidad: los recursos naturales se agotan tarde o temprano, y la oferta nacional está sujeta a la evolución de variables sobre las que la Argentina no tiene ningún control. Están apareciendo a toda velocidad reemplazos a los principales alimentos. Ya se ofrecen en el mercado estadounidense hamburguesas y piezas de pollo que pueden calificarse como falsificaciones auténticas. Están constituidas por células cárneas idénticas a las provenientes de animales, pero producidas por medio de biorreactores, en los cuales las células iniciales se reproducen por sus mecanismos naturales en un apropiado caldo de cultivo. Hay demasiada experiencia en el mundo acerca de la suerte a largo plazo de los países que se quedaron en la comodidad de un solo -o unos pocos- productos de exportación. La triste historia de la explotación del caucho en las regiones amazónicas constituye un buen ejemplo. Lo mismo puede decirse de la sobreexplotación minera -verdadero saqueo- de metales preciosos en los países andinos. En la Argentina, basta citar la bonanza que para unos pocos significó la explotación del quebracho mientras que los trabajadores estaban siendo sometidos a condiciones infrahumanas y las tierras quedaron arrasadas una vez agotado el recurso.

En definitiva, el macrismo trató de imponer un programa inviable y destructivo de la riqueza nacional y nefasto para las buenas condiciones de vida de que gozó el pueblo hasta el fin de 2015. Y para colmo lo llevó adelante sin ninguna idoneidad, salvo para unos pocos familiares y allegados al poder.

*El término tutía procede del árabe tutiya, que significa sulfato de cobre. Se trata de un remedio utilizado antiguamente para aliviar los enfermedades de los ojos. Su base es el óxido de zinc que se produce en la costra grisácea de las chimeneas de los hornos de fundición de cobre. Con el tiempo el remedio se consideró una panacea, de modo que, en tiempos de Cervantes, se utilizaba este término con el significado de remedio o medicina. No haber tutía es, pues, no haber más remedio, carecerse de solución para un problema.

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