Frialdad entre Alberto Fernández y Juan Schiaretti: va a Córdoba pero no habrá cumbre

POLÍTICA Por
Estarán en una misa por De la Sota pero no está agenda ninguna reunión entre ambos. Recelos y boleta corta.
FERNÑANDEZ - SCHIARETTI

Habrá una foto, cristiana y peronista, en una misa por José Manuel De la Sota. No mucho más: Alberto Fernández se instalará en Córdoba pero no se agendó ningún mano a mano con el jefe del PJ local, Juan Schiaretti.

El cordobés, fundador de eso que llama "peronismo republicano", protagoniza un fenómeno: no se trepó a la avalancha de empresarios anti K, gobernadores silvestres y dirigentes de la UCR que busca puentes con Fernández. Schiaretti se resiste al encantamiento del "futuro presidente".

Ejemplo: el "eje Misiones", que jugó con boleta corta en las primarias y maneja Carlos Rovira, se alineó con los Fernández. Como gesto el gobernador electo, Oscar Herrera Ahuad, viajó trece horas de Posadas a Tucumán para acompañar a Alberto en el "primer paso" del Pacto Social.

En el PJ deslizan que hasta Gerardo Morales, radical de Jujuy, explora algún contacto tercerizado con Fernández: esa provincia del norte es una de las que tiene mayor dependencia de fondos nacionales.

Ante eso, la distancia que mantiene Schiaretti genera incomodidad en el albertismo. Un operador del Frente de Todos (FdT) dice a Clarín, con fingida ingenuidad, que no entienden lo que hace Schiaretti porque se suponía que tendría un gesto hacia el ganador del 11-A.

Eso, hasta acá,no ocurrió. 

La última charla que mantuvieron fue buena, dicen en el FdT pero luego Schiaretti insistió con la equidistancia "como si le diera lo mismo quien vaya a ser el próximo presidente".

Entre domingo y lunes, Fernández estará en Córdoba, uno de los dos dominios -el otro fue Capital- donde Mauricio Macri ganó las PASO. Irá invitado por Natalia De la Sota, a la misa a un año de la muerte del ex gobernador, a la que asistirá Schiaretti y de la que participará, también, Sergio Massa.

Pero en las agendas no está previsto una bilateral a pesar que se prometieron reunirse cuando Fernández viaje a la provincia. "Quizá se cruzan en la misa y acuerdan tomar un café", apunta desde el FdT.

"El Gringo tomó un compromiso de defender la boleta corta y no lo va a modificar, le convenga o no", explican cerca del gobernador y agregan que no debe leerse como un ruido futuro con Alberto F. "La relación será, si gana, correcta e institucional como ha sido con Macri" anticipan. 

Antes y después de las PASO, Fernández potenció su empatía con Carlos Caserio, el cordobés que preside el bloque de Senadores del PJ, y que se convirtió, dicen en el búnker de la calle México, en el "jefe de campaña de Alberto en Córdoba".

Desde el Panal, la Casa de Gobierno cordobesa, le bajan la espuma a las versiones de tensión entre Schiaretti y Caserio, y dicen que el senador defiende la boleta corta aunque juegue, en lo personal, con Alberto.

Caserio fue, en la mirada albertista, más que eso: se puso al frente de la movida cordobesa para que intendentes y dirigentes respalden, en público, a Alberto antes de las PASO.

En calle México interpretan que la frialdad de Schiaretti es producto del protagonismo que adquirió Caserio al desafiar la postura del gobernador de que el PJ cordobés se mantenga equidistante entre los Fernandez y Mauricio Macri.

Hay otra explicación: en Córdoba, Macri sacó casi 50% (Fernández 30%( por lo cual no es negocio abrazarse al candidato que perdió. Matemática electoral básica e infalible.

"Si jugara con Alberto, podríamos dar vuelta o emparejar la elección pero no lo hace. Al final, por acción o por omisión, termina siendo funcional a Macri", se quejan en el albertismo.

Fernández irá con Massa a la misa por De la Sota -a un año de su muerte- que se realizará a las 18,30 del domingo en la Catedral de Córdoba. El lunes disertará en la universidad. El candidato no pautó actos de campaña.

 

 

Con información de www.clarin.com sobre una nota de Pablo Ibáñez

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