¿QUIEN PAGA LOS PLATOS ROTOS?

EDITORIAL Por
Hay que pagarle al FMI, a los tenedores de bonos en dólares y también en pesos. La pregunta es de dónde van a salir los recursos
PLATOS ROTOS

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N 

En un artículo publicado en Infobae, el economista y conductor de TV Marcelo Zlotogwiazda se pregunta por el origen de los fondos necesarios para que Alberto Fernández, en caso de ser finalmente electo presidente, cumpla sus promesas. Y desliza dos ideas principales, una ya remanida y otras muy relativamente novedosa, aunque nada nuevo bajo el sol.

Las primera se refiere a las retenciones, haciendo notar que su importe, establecido en pesos ($ 3.00 por los productos primarios y $ 4.00 por los que llevan valor agregado) se depreció hasta la “nimiedad” por efecto de la inflación y las devaluaciones.

La otra consiste en un fuerte incremento al impuesto a la riqueza. De acuerdo a su cálculo, las diez personas más ricas del país deberían aportar 350 millones de dólares; los mil titulares de fortunas mayores a 30 millones de dólares aportarían US$ 2.800 (con una alícuota del 2%), en tanto los 114.000 titulares de un patrimonio promedio de 2 millones de dólares aportarían 2.280 millones verdes. Total US$ 5.400 millones. Y esto se repetiría año tras año.

Esta última forma de arreglar la economía tiene un impulso actualmente en los Estados Unidos , a través de la senadora demócrata estadounidense Elizabeth Warren, que acredita grandes probabilidades de ser quien en las próximas elecciones de su país dispute la presidencia contra el intento de reelección de Donald Trump.

Zloto refiere que el proyecto cuenta con importantes respaldos, entre ellos megamillonarios como nuestro conocido George Soros. Y también académicos como el premio Nobel de economía Paul Krugman, y parece preferirlo frente al anteriormente mencionado, aunque también considera válido a éste.

Sin duda ambas propuestas abogan porque la crisis la paguen quienes más ganan y tienen. Y es de esperar que en la Argentina -donde hay un desplazamiento de mentalidad hacia la derecha, una de cuyas manifestaciones es la emergencia de la filosofía libertaria, que tradicionalmente se mantuvo larvada- no habrá demasiada simpatía por parte de aquellos, que desde hace al menos cuatro años y hasta hoy, procuraron un cambio cultural que privilegia el emprendedurismo individualista y responsabiliza a los pobres por la mala situación que los aqueja.

Pero hay una diferencia esencial entre ellas: en las retenciones, como en otros impuestos, el Estado se asocia a transacciones en las que se supone existe una utilidad, o al menos un intercambio monetario. En cambio, el impuesto al patrimonio es visto como un ataque a la propiedad privada, que es lo que está en la mira de la izquierda más radicalizada.

Estas posiciones se expusieron en un debate por TV del que participó el siempre pintoresco exsecretario de Comercio del primer gobierno de Cristina Kirchner.

Guillermo Moreno hoy, como cuando participó de las propuestas del esquema de retenciones en las que terminó primando la de Martín Lousteau (la que derivó en la protesta de los empresarios del agro contra la famosa Resolución 125) sostiene la inviolabilidad del derecho de propiedad. Él propone que la deuda la deben pagar las mil familias de la oligarquía terrateniente, pero no a través de afectar sus posesiones, sino por medio de las retenciones. Para él, la esencia del peronismo no es afectar la propiedad -nada de reforma agraria ni cualquier cosa que se parezca- sino la redistribución de la renta. Y en esto marcó una tajante diferencia con el panelista que representaba a un partido de izquierda.

De la forma en que el Estado obtenga los recursos para su financiación -sobre todo para afrontar los compromisos externos- las principales opciones quedan de ese modo planteadas. Pero resta establecer de qué manera la Argentina vaya a evitar el drenaje de divisas que está teniendo lugar desde el comienzo de la etapa macrista. Al respecto, Guillermo Wierzba, Director del Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina, señala en elcohetealaluna.com*:

“Un país que no emite moneda mundial no puede acometer el manejo de su economía con las mismas premisas que otro que tiene esa posibilidad. El rol y los instrumentos estatales para intervenir en el mercado de cambios y controlar los flujos de capital deben ser de carácter diferente porque varía el dispositivo y la lógica de estos, como así también son distintas la cualidad y cantidad de recursos con que cuenta el poder público para actuar.

Como las divisas son un recurso fundamental para el crecimiento económico y el impulso del desarrollo nacional, resultan necesarias regulaciones y controles de cambios de carácter permanente y estructural. También son indispensables las regulaciones y controles sobre los movimientos de capitales, tanto a la entrada como a la salida. Sin ser la condición suficiente, sí son una herramienta necesaria e indispensable para hacer posible un proyecto sustentado en la producción, y que por lo tanto desplace e impida la valorización financiera”

Macri optó por desregular y liberar todo movimiento de capitales, y así la Argentina llegó a la dramática situación de endeudamiento y carencia de posibilidades de pago que tenemos hoy en día. Una lección para ser tenida en cuenta.

*https://www.elcohetealaluna.com/divisas-y-poder/

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