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LEGO cruza una frontera histórica al llevar sensores y sonido al corazón del ladrillo

  • LEGO presentó el SMART Play System como una plataforma comercial, no experimental.
  • El sistema integra sensores, luces y sonido dentro del propio ladrillo.
  • La interacción se basa en el movimiento y el gesto, sin pantallas ni controles.
  • El lanzamiento inicial llegará en marzo con un set de Star Wars.
  • Expertos advierten sobre el impacto en la creatividad y la autonomía del juego.
  • La compañía afirma que la tecnología busca ampliar, no reemplazar, el juego físico.

Durante décadas, LEGO construyó su identidad sobre una promesa tan simple como poderosa: un conjunto de ladrillos sin electrónica ni pantallas era suficiente para crear cualquier cosa. Esa idea convirtió al sistema en un refugio casi intacto frente a la digitalización del juego infantil, con la imaginación como motor principal y el ladrillo clásico como unidad fundamental. Por eso, el paso que acaba de dar la compañía marca un punto de inflexión. Introducir sensores, luces y sonido dentro del propio ladrillo no es un gesto menor, sino una intervención directa sobre el núcleo de su lenguaje de juego.

El anuncio tuvo lugar en el CES 2026, en Las Vegas, donde LEGO presentó oficialmente su nuevo SMART Play System. Lejos de mostrarse como una prueba experimental, la compañía lo definió como una plataforma con vocación de continuidad y con un calendario de lanzamiento ya establecido. La propuesta introduce componentes electrónicos integrados que permiten que las construcciones reaccionen al movimiento y a la interacción física mediante luces y sonidos, sin recurrir a pantallas ni controles externos.

El sistema se articula en torno a tres piezas clave que funcionan de manera conjunta. El centro es el SMART Brick, un ladrillo 2x4 que actúa como núcleo de respuesta. A su alrededor aparecen los SMART Tags, piezas que indican al sistema qué tipo de objeto o escenario se está representando, y los SMART Minifigures, figuras capaces de activar comportamientos específicos. LEGO insiste en que estos elementos no son accesorios independientes, sino partes de un mismo sistema diseñado para integrarse con las piezas tradicionales.

La diferencia con intentos anteriores está en dónde vive la tecnología. En lugar de módulos claramente diferenciados, la electrónica se aloja dentro del propio ladrillo. El SMART Brick incorpora un acelerómetro para detectar movimiento, luces que reaccionan al entorno y un sistema de sonido que se activa según la interacción física. También integra un escáner de reconocimiento de color y un motor de juego que interpreta lo que ocurre en la construcción. Todo depende del gesto: girar, desplazar o incluso dejar caer la estructura genera una respuesta.

Las demostraciones realizadas en el CES apuntan a esa lógica. Un pastel de cumpleaños es capaz de reconocer cuándo se apagan sus velas y responder con una celebración sonora. Un helicóptero emite efectos de vuelo al moverse y cambia su comportamiento al girarse o caer. No hay botones ni interfaces visibles: la interacción se basa exclusivamente en la manipulación física, una decisión coherente con el ADN histórico de la marca.

El despliegue comercial ya tiene una primera fecha definida. El lanzamiento inicial está previsto para marzo en Estados Unidos, con un set basado en Star Wars como punta de lanza. La elección de una licencia icónica permite mostrar de forma inmediata el potencial del sistema y evaluar su recepción antes de ampliar la propuesta a otras líneas.

Aunque el SMART Play System introduce la electrónica en un terreno hasta ahora intocable, no es la primera vez que LEGO explora la convergencia entre lo físico y lo digital. La compañía lleva años desarrollando kits de robótica con sensores y experiencias de realidad aumentada. La diferencia ahora es de enfoque: la tecnología deja de ser un añadido reconocible y pasa a integrarse en el propio lenguaje del ladrillo.

El anuncio, sin embargo, no estuvo exento de críticas. Algunos especialistas en juego infantil advirtieron que este tipo de sistemas podría desplazar la iniciativa del niño hacia los sensores y condicionar la forma de jugar. Desde el ámbito académico, también se recordó que el valor histórico de LEGO residió siempre en la libertad de crear y recrear a partir de bloques simples, sin guías implícitas.

Frente a estas objeciones, la compañía sostiene que la tecnología no sustituye al juego físico, sino que lo amplía. LEGO remarca que no todos sus sets incorporarán electrónica y que, por ahora, se trata de un despliegue acotado. El verdadero interrogante es cómo encajará este enfoque en el ecosistema tradicional de la marca y hasta qué punto el ladrillo inteligente podrá convivir con la simplicidad que convirtió a LEGO en un símbolo del juego creativo.